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I CARTA DEL APÓSTOL ED A LAS MELODYCENSES.

Todo me recuerda a ti

Hermanas:

Edmud Sullyvan, siervo de vos, apóstol de la causa en José Luis, hermano en sostenes del cupo, por llamamiento divino, a las hermanas Melodycenses, elegidas por nuestra superior educadora para predicar la liberación; saludos de Ella y amor de sus queridísimas hijas.

Damos gracias continuamente a Andreita por vosotras y siempre os recordamos en nuestras oraciones, haciendo memoria, ante nuestra  Madre, de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestra caridad y de la perseverante esperanza en nuestro Señor José Luis.

En verdad, en verdad os digo que la ruptura de la ecuación espacio-temporal es una facultad muy deseable para las hermanas en la Señora. Debéis perseverar en ese entrenamiento hasta llegar a las más altas cotas de la competencia y conseguir el puesto para el que valéis, olvidando todo lo que haya pasado antes.

Estad atentas a la red de seguridad y nunca jamás hagáis piruetas sin ella. Si para tal fin tenéis que practicar la necrofilia, hacedlo. La Madre os lo agradecerá.

Tened muy en cuenta que lo primero sois vosotras. Incluso en vuestra relación de pareja, vosotras sois lo importante, mucho antes que la propia pareja. El egocentrismo es el eje de nuestra vida y seréis recompensadas.

No prestéis oídos a demonios, subyugados por la racionalidad, que pretendan poner orden en los sentimientos a base de expedientes documentados. Los compromisos se hacen para romperlos.

El caos es el origen de la cuarta Ley de la Termodinámica Protónica, y os digo, hermanas, que la Señora me ha hablado en sueños y me ha transmitido la verdad. La transición de fase es el éxtasis para Ella: “Be water, my friend”.

Dejaos llevar por las sensaciones, mucho más volátiles que los sentimientos, no os atéis a espacios y tiempos que no sean exclusivamente vuestros. Compartir es de necias.

Prestad oídos a las que me lo dicen que por eso sois melodicenses. Y hacedlo después, y solo después, de pillar cacho. Como indica nuestro excelso mártir Sir Pol Deivid Jiuson: romped los muros que os tienen encerradas en un decadente amor libremente elegido. Construir es de albañiles. Es mucho mejor gestionar la dirección, aunque no tengáis ni idea de la materia que dirigís.

Si encontrareis, por ventura, algún gentil que, con estúpido rigor científico, idiotas pruebas irrefutables y ridículos expedientes documentados, pretendiera negar estos principios, huid de él como de la peste porque ofende a nuestra Señora.

Procurad hacer síntesis y resumen de vuestra vida y olvidad lo que no os interese recordar, que el amor neuroplástico nos redimirá en el reino de nuestra Señora.

No atendáis a los cobardes que estimen que el propio hecho de olvidar los medios confirma la perversidad de los fines. Los medios siempre son lícitos si se consiguen los fines. No dudéis que os será recompensado en el reino de la felicidad.

De la absurda frase:

“me enamoré, siendo interina, de un jefecillo; le prometí amor eterno; me fui a vivir, gratis, a su casa, después de pedirle que se divorciara, le nombré asesor áureo, me curré una estupenda plaza de jefaza y, cuando esto estaba conseguido, la historia terminó”.

Resumid y olvidad lo qué hay entre la primera y la última coma y escribid:

“me enamore y la historia terminó”.

No dudéis, sois mujeres normales. Mujeres competentes y preferidas por nuestra Señora para alcanzar las más altas cotas del amor evolutivo. Rechazad a las demás mujeres, traidoras a nuestra causa. Ellas son las que nos denigran.

Hermanas, el Espíritu Santo me dicta cuando os digo que los mecanismos con qué funcionamos son amadísimos por nuestra Señora y si para justificar o alentar un cambio de opinión hay que mezclar teoría evolutiva con neuroplasticidad, sazonando con una pizca de Termodinámica y rematando con un cuento chino: bien hecho está, aunque el cambio de opinión justifique la abyecta deslealtad. El amor es una opinión y los episodios psicóticos breves una gilipollez. Solo el sesenta por ciento de estos episodios evolucionan a crónicos.

Amantísimas hermanas, habéis de saber que los hombres son, todos, tontos de baba y, por tanto, fácilmente cosificables. No penséis que tienen sentimientos: son una cosa, son un medio, son un útil de mango corto, muy corto, las más de las veces.

En verdad os digo que es voluntad de nuestra señora que los utilicéis y, cuando no sean necesarios, los pongáis en una cajita, convenientemente guardada en la cripta de las cajitas viejas, para que no os impida vivir el presente, y solo la saquéis, cuando el presente no se entere, no sea que tengamos un lío.

En ningún caso mezcléis presente con pasado: eso es código de los muertos. El futuro no se debe basar en las experiencias del pasado, en especial, si lo has escotomizado. La forclusión es norma básica y muy conveniente.

Si después de nuestra oración principal: “Déjame que te monte”, aparece el pasado, con una capa negra y una zeta blanca en el pecho, no prestéis atención: es una intoxicación neuronal. Es el futuro, hermanas, lo que nos interesa.

Evolucionad, como nos manda Dawkins, nuestro ideólogo principal, espectacularmente interesado en procesar al Papa por creer que Dios creó al hombre, lo cual es absurdo porque todas sabemos que nosotras creamos al hombre.

En verdad os digo que si somos capaces de evolucionar como los Pokemon (en tres segundos), sin hacernos daño, conseguiremos el nirvana.

Y si el admirado Edward Funset, divulgador excelso, quiere que cambiemos de ideología política o de equipo de futbol, hagámoslo, (él lo hace) que el cambio evolutivo siempre es obligatorio y lícito cuando de medrar se trata. No habrá crítica por esta razón.

Porque el espíritu del cupo me impregna las dendritas os digo: son perfectamente lícitos los méritos adquiridos a posteriori. Por todas es sabido que primero se adquiere el lugar y luego los méritos. Siempre ha sido así, y nuestra Señora se complace en ello.

Hermanas:

Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino excepcional.

Ya podría yo hablar las lenguas de los pájaros, de los perros y de los gatos; si no tengo amor neuroplástico, no soy más que un vil metal que resuena o unos estúpidos platillos que aturden.
Ya podría tener el don de escuchar y conocer todos los países, ciudades y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor evolutivo, no soy nada.

Podría repartir, en gintonics, todo lo que tengo y aun dejarme abrazar en las barras de los bares; si no tengo amor con las sábanas limpias, de nada me sirve.

El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad que nos revela nuestra suma hacedora. Esto se lo puede creer cualquier hombre si le enseñáis el canalillo.

Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites, si le encontráis su necesidad.

El amor evolucionado no pasa nunca. ¿El don de escuchar?, se acabará. ¿El don de idiomas?, enmudecerá. ¿El saber y cuando?, al de Segovia.

Porque limitado es nuestro saber y cuando, limitada es nuestra escucha; pero cuando venga lo perfecto del cambio, lo limitado se acabará. Cuando yo era niña, hablaba como una niña, razonaba como una niña y sentía como una niña. Cuando me hice un mayor y compré gardenias florecidas acabé con las cosas de niña y aprendí a cocinar. Ahora hablo como una mujer, razono como una mujer pero sigo sintiendo como una niña. Ahora no siento como cuando tenía 33 años, ya que tengo 33 y medio: la evolución es un hecho. Estoy a punto de superar a Pikachu.

Ahora nos vemos, confusamente, en un espejo y no nos gusta lo que vemos; entonces veremos cara a cara y los malvados fenecerán. Mi conocer es, por ahora, limitado; entonces podré conocer, como Nuestro Señor José Luis me conoce.

En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor. De estas tres, la más grande es el amor evolutivo, el amor neuroplástico, el amor de las protonas.

Y ahora, enseñadme la Betty Boop que tenéis tatuada en la ingle, que os voy a aspergiar con el ADN sagrado, pero sin acritud.

Palabra de la hija del Cid.

Te alabamos, señora.

Cantemos, todas, hermanas:

Te pertenezco.Mi corazon se abre a tu voz

When these pillars get pulled down
It will be you who wears the crown
And I’ll owe everything to you

How much pain has cracked your soul?
How much love would make you whole?
You’re my guiding lightning strike

I can’t find the words to say
They’re overdue
I’ve traveled half the world to say
I belong to you

Then she attacks me like a Leo
When my heart is split like Rio
But I assure you my debts are real

I can’t find the words to say
When I’m confused
I traveled half the world to say
You are my mu…

Ahhh! Réponds, réponds à ma tendresse
Verse-moi, verse-moi l’ivresse
Réponds à ma tendresse
Réponds à ma tendresse
Ahhh! Verse-moi l’ivresse
Verse-moi, verse-moi l’ivresse
Réponds à ma tendresse
Réponds à ma tendresse
Ahhh! Verse-moi l’ivresse

I belong
I belong to you alone

I can’t find the words to say
They’re overdue
I’ve traveled half the world to say
I belong to you

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  1. Julita
    mayo 20, 2010 en 12:37 am

    otro capitulo la novela,now!

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