Archivo

Archive for 10 octubre 2010

Amicus Paulus sed magis amica veritas.-

Desde Ítaca, desde la seguridad, lo qué quiero hacer llegar a tu consideración es que yo no puedo olvidar el amor. Yo no puedo dejar de amar. No puedo seleccionar los recuerdos. Tu puedes?.

Seguramente porque solo he amado a dos mujeres en toda mi vida (y eso es mucho para un tipo como yo). Seguramente por cualquier otra cosa que me ocurrió, en mi infancia, y no me acuerdo. Seguramente porque es lo que he aprendido. No sé por qué es.

Yo no elijo lo que olvido. Tu si?.

Debería hacérmelo mirar pero, no fui a ver al señor párroco para eso, fui para lo contrario. Fui para que alguien me ensañara a dejar de amar.

Fui a ver a un señor que, previo pago de su importe, me habló de cosas que les pasa a la gente; me habló de los por qués de los actos de las personas, pero no pudo enseñarme a dejar de amar.

Me habló de los por qués de las alteraciones de las conductas y me inició en una ciencia que yo no conocía, pero no me pudo enseñar a dejar de amar,

Nadie puede enseñar a eso. No se puede hacer: los sentimientos no son voluntarios, los actos si.

Lo qué si te aseguro es que no voy a moverme ni un centímetro de donde estoy.

Podré tener, el resto de mi vida, este boquete en el corazón. Podré llorar, para mis adentros, el resto de mi vida, pero hay algunas convicciones, (las aprendí de muy joven) que no pienso, ni puedo modificar. Te puedo recordar mi soneto favorito:

Cerrar, podrá mis ojos la postrera

Sombra que me llevare el blanco día…..

Porque hay que diferenciar bien entre los mitos y las personas reales. Yo me inventé todo. Fue un gran invento.

Hay cosas, personas, situaciones, aficiones y algo más que, naturalmente, amo. Algunas de ellas las abandoné porque me perjudican mucho.

Me enseñaron, de muy adolescente, que cuando algo te hace daño no hay que perseverar en ello. Sobre todo si hay terceras personas de por medio. Me imagino que ya habrás comprendido que para el resto de tu vida siempre habrá terceras personas.

Cuando se toma una decisión de este calibre, querido amigo, cuando no te queda más remedio que aceptar la realidad, ya puedes llorar lo que quieras.

Cuando los datos están tan claros, tan meridianamente claros, como lo expresan los apuntes bancarios, los documentos oficiales, las fotografías, los informes, y mi propia vista, no queda otra opción que tomar la decisión.

Una decisión que, sabes, te va a matar, pero es que no hay otra, amigo.

Cuando analizas los actos de las personas y su pasado, sin el manto de los sentimientos, te das cuenta de las mentiras, de las manipulaciones, de las falsedades.

Cuando analizas los entornos, los antecedentes y conoces, de primera mano los asuntos, empiezas a ver: has entrado a por lana, con un socio, y te ha trasquilado… tu socio. El socio no quería lana, quería tu piel.

A partir de aquí, ya da lo mismo lo que hagas tú. Comprendes que hubiera dado lo mismo lo que hubieras hecho: la decisión estaba tomada desde el principio.

Cuando ves estas cosas y descubres que no existen los sentimientos, solo los intereses, empiezan a encajar todas las piezas del puzzle.

Has encontrado el código. Lees, te informas, aprendes y, con esos códigos, relees todo. Ahora comprendes.

Son las mentes culpables?. Se necesita una mente culpable para que los actos sean reos.

Quieres ver documentos?.

Dice Larson que esto son análisis de resultados. Ciertamente, así es.

Te sientas en la terraza, miras a las estrellas y te preguntas: Que ha pasado aquí?.

Algo, dentro de la cabeza de un técnico, dice: “Mira los papeles, no te fíes de tu corazón. Estate atento y no hagas caso de lo que quieres ver. Lo que tú quieres ver no es real. Analiza las fechas y los documentos. Encaja tiempos y actos”. La ecuación espacio-tiempo.

Solo queda un último test. Le haces y te vienes abajo en la fiesta del condón.

Querido, no queda otra que atarte al mástil del barco, para no hacer más locuras, para no obedecer a las sirenas, ellas no perderán barcos y tripulaciones, ellas no tienen barcos ni tripulaciones: eso es lo que buscan, sienten la necesidad pero no el sentimiento. Fingen el sentimiento: han encontrado tu necesidad.

No hay más remedio que pedir ayuda a cualquiera que te la quiera ofrecer (gracias por la tuya), porque te quieres morir, porque te sientes desnudo hasta los huesos.

Un día que estemos puestos, si quieres, hablamos de las lágrimas de San Pedro y del faro del fin del mundo.

Si los datos, que vas averiguando, te llevan, cada vez, más atrás, hasta el comienzo?. Te sientes completamente inerme, en posición fetal. Regresas al seno materno.

Entonces, te sientas en la terraza con tu mente de técnico y te dices: “como he podido ser tan estúpido?. Como he podido estar tan ciego?”.

El sentimiento de arrepentimiento, de culpa, te destroza. Has hecho algo abominable y ya no hay remedio. Aunque te perdonen, ya no hay remedio. No creo en la confesión.

Naturalmente, ya te habrás contestado. Si, claro que si, me engañé yo solo. Me engañé porque quise engañarme. Me engañé porque soy un iluso. Me engañé porque amé, amo y amaré. Me engañé porque me gustaba, me engañé porque era feliz. Me engañé, en fin, porque soy un estúpido creído.

Me creí Pavarotti, pero yo no canto tan bien.

Los que aman, no matan: se suicidan. La Capuleto no le dijo al Montesco “tenían razón los que dicen”.  No se toman decisiones, en beneficio propio, en nombre del amor. No se mata en nombre del amor. El amor redime, no se pudre, no mata.

Hago firme propósito de la enmienda. Estrellita me brinda refugio, aunque no debería.

Me ocuparé de lo que debo, y debo mucho. Pasarán más de mil años, muchos más. Yo sé construir y construiré.

Mira, amigo, como andaba yo en noviembre de 2.008:

Verdi compuso esto hace 161 años, basado en un drama de Schiller.

Ha pasado siempre y siempre pasará, pero no consuela mucho.

Oh! fede negar potessi

La traducción es mía. (no me lo tengas en cuenta).

Mirando la carta.-

Oh! Si pudiera negar  mis ojos

Si cielo y tierra, si mortales y ángeles

quisieran decirme que no es culpable,

Mentís, yo debería responder, todos mentís!.

Es su letra. Tanta perfidia!!!

Un alma tan negra, tan mendaz

Bien la conocía mi padre.

Pero entonces el juramento, la esperanza, la alegría, las lágrimas, los afanes?

Todo era mentira, traición, engaño.

Cuando en las noches, bajo la placida

Luz de las estrellas

Conmigo fijaba, en el espacio infinito,

La mirada enamorada

Y esta mano sentía que la suya

Me estrechaba

Ah!!!!, me traicionaba.

Entonces, cuando yo mudo y estático

Estaba pendiente de sus labios

Y ella, con voz angelical, decía

Te quiero

Me parecía que las puertas del paraíso

Se abrían en mi alma

Ah! Me traicionaba.

 

 

 

Oh! Se fede negar potessi agl’occhi miei!
Se cielo e terra, se mortali ed angeli
attestarmi volesser ch’ella non è rea,
mentite! io risponder dovrei, tutti mentite.
Son cifre sue! Tanta perfidia

Un’alma sì nera! sì mendace!
Ben la conobbe il padre!

Ma dunque i giuri, le speranze, la gioia,
le lagrime, l’affanno?
Tutto è menzogna, tradimento, inganno!

Quando le sere al placido
chialor d’un ciel stellato
meco figgea nell’etere
lo sguardo innamorato,
e questa mano stringermi
dalla sua man sentia . . .
ah! mi tradia!


Allor, ch’io muto, estatico
da’ labbri suoi pendea,
ed ella in suon angelico,
“amo te sol” dicea,
tal che sembrò l’empireo

apirisi all’alma mia!

Ah! mi tradia!

Mira como estoy ahora:

tiempo de amor


Anuncios
Categorías:Uncategorized