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LOS PROCESOS EDIFICATORIOS

En los procesos edificatorios, entendiéndose por tales aquellos que tienen por objeto la construcción de un edificio, se producen situaciones surrealistas.

Resulta que  este tipo de actividades industriales tienen un origen, un desarrollo y un desenlace, como si de una novela se tratara.

El origen es la voluntad de un Agente cualquiera, público o privado, que quiere construir algo. Las motivaciones de este agente son un asunto en el que nunca he entrado y jamás me han preocupado un pimiento. Tengo que hacer una sola excepción: que el Agente edificador sea mi mujer. En este caso, por razones obvias, si me preocupan sus motivaciones.

Este Agente, que tiene una voluntad, no conoce el procedimiento y, entonces, encarga a un gestor, por un precio, que le ayude.

A este señor se le ha llamado, a lo largo de los tiempos, de muchas maneras. Desde Promotor, hasta Agente del re-contra espionaje y, siempre, ha sido un personaje maligno cuyos fines son tan oscuros como ganar dinero o buscar una rentabilidad política que le dé los votos o el dinero necesarios para seguir siendo maligno y oscuro.

Conozco gestores que pactan y fijan el precio de la ayuda en dinero que es un modo muy honesto para profesionales y conozco gestores que se cobran en carne, en tráfico de influencias, discutibles honores u otras monedas. Estos últimos son amateurs.

Conozco, incluso, gestores que pensando cobrar en amor, se han cobrado en carne, tráfico de influencias, discutibles honores y otras monedas. A estos, además, les ha costado dinero y penas los discutibles honores.

En cualquier caso, el gestor debe tener la confianza del Agente con voluntad.

Ahora, el gestor encarga, con el visto bueno del Agente, todas las actuaciones preparatorias conducentes a conseguir el objetivo que nos ocupa, que es la construcción de un edificio en un plazo fijado y por un precio determinado. Esto debe quedar claro desde el primer momento, por eso el gestor debe conocer su oficio, que es determinar en precio y en plazo la voluntad del agente.

Como resulta que todo el mundo cobra (cuando de profesionales se trata), comprenderán ustedes que la misión del gestor es muy importante porque, a poco que sea bueno, sus honorarios quedarán muy amortizados y diluidos en la lista de costes.

Cuando tenemos todas las actuaciones preparatorias cumplimentadas, tenemos que construir un edificio. Resulta que el edificio, que es el objetivo, lo tiene que construir un constructor.

Cualquiera que lea esto y entienda, mínimamente, sabrá que el coste del edificio representará como el 90% del coste total. Las actuaciones preparatorias estarán en una media del 8% y la labor de gestión, alrededor del 2%.

Nos encontraremos en una red de intereses cruzados. Donde habrá informes y contra-informes, estudios y contra-estudios de todo tipo relacionados con la iluminación, la temperatura, el confort, la capacidad portante del suelo,  la resistencia de las estructuras y toda una pléyade de conceptos, todos con títulos preciosos, expresados con vocablos que asustan mucho.

Cuando todo se ponga oscuro, siempre nos quedará INTEMAC para asustar a quien sea.

En todos estos informes y estudios, los técnicos que los redactan tratarán de arrimar el ascua a su sardina. A saber:

El de la capacidad del suelo dirá que es un “estrato cuaternario muy poco fiable, producto del alubión que se produjo después del Dílubio Universal” y, de acuerdo a lo que dijo Noé, recomendará “un sistema de cimentación profunda con especial atención a los agentes agresivos y a los psicópatas maltratadores, a fin de llegar a apoyar en el estrato terciario que es más bueno que el pan”. Naturalmente, no mencionará nada referente al precio de ese sistema. Ese no es su cometido. Tampoco se preocupará mucho de pensar en que lo que ponemos encima del estrato pesa menos que el Arca, aunque esté llena de animalitos de ambos sexos.

Si el gestor tiene una edad, digamos madura, pensará que como coño habremos podido sobrevivir, en la construcción, cuando los Estudios Geotécnicos no eran obligatorios. No entenderá como todos los edificios de alrededor se mantienen en pié, encima del estrato malvado.

Total, que como no andemos con cuidado con este, nos coloca un 20% de incremento, del precio, en hormigón que enterraremos mejorando, así, la capacidad portante del estrato.

Comprenderán ustedes que este, solo, ya nos ha descabalado todas las actuaciones preparatorias, dado que, sin “oleyo ni catayo”, nos encontraremos en el famosísimo caso de los pilotes que pandean o las arcillas que colapsan.

Debo hacer constar que, según pasa el tiempo, los firmes sobre los que apoyan los edificios van evolucionando y cada vez son más malévolos.

Ahora viene el proyectista. Estos son deliciosos (siempre me lo han parecido). Este está muy preocupado en la rectitud formal del edificio, en la racionalidad de las formas, en la corrección de las funcionalidades y en la magnificencia de las composiciones de colores y texturas.

Este, además, se dará cobertura, a si mismo, con los informes de los del suelo, los de la estructura y los del Código Técnico (haré algún comentario sobre este Código).

Total que como no andes con cuidado con el proyectista, el asunto se te puede ir de las manos absolutamente, y el coste se te pone en el doble.

Por que?. Tan sencillo como que he conocido sastres que les encargas que te hagan, en dos meses, un traje de Tergal ™ para ir a trabajar y a los seis meses se descuelgan con un traje de seda con botones de oro, precioso, eso si, pero que no te vale para ir a trabajar. Como vas a ir a la obra a trabajar con un traje de seda negro con botones de oro….cojones!!!!.

Haciendo un ejercicio de “buenismo”, le dices: “venga, vale tío, este me lo pondré en la boda de mi hija que, espero, seré el padrino. Ahora te doy otros dos meses y hazme uno de Tergal ™ para ir a trabajar”.

Te vas a casa pensando: “como llegue a haber boda y yo sea el padrino me luzco, tío, que pedazo de traje guapo. Igual, hasta se mosquea el novio ”.

Cuando llegas a casa, no se lo enseñas a tu señora no sea que te diga: “pero eres tonto?, para que te compras eso si sabes, de sobra, que tu hija no se va a casar”.

En el caso de la edificación, a ver como le dices al Agente que tiene la voluntad que el proyecto no vale para tomar por el culo y que llevamos seis meses mareando la perdiz.

Vale, intentas camuflar el plazo y los honorarios (total son poco dinero, comparado con la obra) y le cuentas una milonga al Agente con voluntad. Con qué objetivo?. Con el de no envenenar todo desde el principio. Si antes de que intervenga el constructor ya estamos a hostias, malamente vamos a terminar, si es que terminamos.

Bien, señores, en estas andamos y resulta que el tipo del traje de seda se entera que el Agente con voluntad, es tonto del culo, total hizo “bachillier supirior y dos años de iconomía”, y le llama, habla con él y le convence de que el traje de seda es el traje de su vida (que lo es) y lo que pasa es que el gestor es un tipo malaje.

En mi caso, le coloca un estupendo pabellón polideportivo de 40 millones de euros y una capacidad para 10.000 espectadores en una ciudad de 60.000. Naturalmente, le sugiere el nombre del pabellón y le mete en la cabeza de que eso es “interés público”.

Hagan ustedes proporciones y verán pabellones de 20 millones en localidades de 30.000 habitantes y pabellones de 10 millones en localidades de 15.000 habitantes. Con unas capacidades de auditorio espectaculares.

Un pabellón con las mismas funcionalidades que otro de dos millones, pero muchísimo más bonito.

En definitiva le convence de que es mucho mejor un Ferrari Testarrossa (que lo es) que un Volkswagen Passat. Y el político de turno se compra un Ferrari para ir a 110 km/h, con el dinero público. Naturalmente vende que eso es del máximo interés público.

Como decía al principio, esto nos lleva a situaciones surrealistas.

Tal es el caso de alguien que quiere una Torre Finish en la pista de atletismo.

Alguien, sin conocimiento ninguno, decide que quiere construir la segunda pista de atletismo en la ciudad. No tiene pajolera idea de lo que cuesta eso, no tiene pajolera idea de los potenciales usuarios y no tiene pajolera idea de nada. Solo sabe que tiene la presión de media docena de iluminados que se llaman, a si mismos, ciudadanos y que quieren tener los mismo derechos que los demás ciudadanos que viven en los aledaños de la pista nº 1.

Después de mucho discutir, ellos insisten en que quieren un pavimento bueno, y entienden por bueno el pavimento con el que Ben Jhonson, hasta las cachas (nunca mejor dicho) de hormonas, batió el record del mundo. Naturalmente porque, en ese barrio, hay dos docenas de “atletas” que, consumiendo sardinas en aceite, están en condiciones de batir cualquier record.

No les digo nada si lo que consumen es Tetrahidrocannabinol, entonces pueden batir cualquier cosa. Conozco tíos que, después de unos canutos, se creen Xorsh Cluny y le entran a cualquier tía en la barra de un bar.

Después de hechos los cargos y llegado al consenso de poner un pavimento de gama media que dé respuesta a velocistas, medio-fondistas y corredores de largo recorrido. Un pavimento que, aún siendo de gama media, y dadas las dimensiones de una pista de atletismo, nos va a costar alrededor de 300.000 “leuros”.

Ponemos los desmontes de tierras, los bordillos, las sub-bases y, naturalmente, los vestuarios y el graderío para 1.200 personas, porque no tendría sentido que los del Tetrahidrocannabinol batieran records y no lo viera nadie y, en la mente del gestor, empiezan a sonar los “bumpers”, porque la cifra está ya muy cercana al millón de “leuros”.

Estás empezando a pensar que eres “The Pinball Wizard” y tienes ya muchas ganas de romper las guitarras.

Cuando estamos a punto de levantar la sesión, uno de los ciudadanos dice: “ah!, y necesitamos una torre finish”.

El gestor, presa del desconcierto, suelta una ordinariez: “no me jodas que también queréis una torre finish!!!”.

Será posible que estos tíos piensen llegar, en una carrera de 100 m. lisos que, aunque ustedes no se lo crean, son muchísimos metros corriendo, en la misma décima de segundo?.

Cuentas hasta diez, respiras profundo y haces un acto de auto-control y preguntas:

– Qué clase de competiciones pensáis hacer?. Tenéis intención de traer, alguna vez, ocho negros que lleguen, dos en la misma centésima, tres más en la misma décima y los otros tres en el mismo segundo?.

Te contestan que eres un tío muy irónico y que una torre finish es consustancial con una pista de atletismo.

Estos ciudadanos, el que tiene la voluntad de construir y algún compañero, que te está haciendo la cama, no tienen ni puta idea de que una torre finish nos puede costar, sin correr mucho, 200.000 “leuros” más; no se va a usar nunca, porque en los campeonatos escolares los niños llegan en intervalos de minutos y con un cronómetro normalito (sin que sea un Tag Heuer) se pueden medir esos tiempos.

Pero, claro, es que todos los antes dichos piensan que una torre finish es un palco para ver (mirar) mejor las llegadas. Un palco VIP, que es lo que ellos quieren ser.

Total que la broma se ha puesto en 1,5 millones de piedrolares. Todo esto por el interés público. El interés de no más una docena de públicos.

Cuando sales de esa reunión vas pensando: “menos mal que no se les ha ocurrido poner iluminación, para competiciones nocturnas”.

Dos días después te llama un tipo que se identifica como el MJA (Maestro Jedai Atleta), concejal avispado,  y te dice: “por cierto, se me olvidó decirte que sería conveniente poner iluminación nocturna, he hablado con Pepe y le parece correcto”.

El MJA, tampoco sabe que ponerle 250 luxes a una pista de atletismo cuesta, como poco 500.000, Dirhams libios. Y el gestor no tiene ni puta idea de qué Pepe puede ser ese.

Lo que si sabe un gestor responsable es que si a esta inversión, que tenía que costar 500.000, le colocamos 1.000.000 a cuenta de lo que dice Pepe, va a haber otras a las que se lo tendremos que quitar.

Y, aunque a ustedes les parezca increíble, estos planteamientos se pueden hacer extensivos al estadio de futbol de la Balompédica Estelar, que juega en segunda división planetaria, con una masa de seguidores de, alrededor, de 500 seres, entre Ewoks, Chewbaccas y otros entes minoritarios de Alderaan.

(al lorito con las escenas de Mr. Solo, haciendo buarreridas con Chewbacca)

Pero, amigos, es que La Galaxia se lo merece!!!. Y tanto se lo merece que construiremos un estadio, con capacidad para 10.000 espectadores, que nos pueda dar respuesta, además de al futbol, a las carreras de Vainas en Boonta Eve .

(al lorito con los participantes y el resultado)

Nosotros tenemos al joven Anakin. Terminó primero.

Cuando ya parece que tenemos encarrilado el asunto, aparecen los del Código Técnico, con su famosa frase: “esto no cumple Código Técnico”.

El Código Técnico es una especie de Recopilación Normativa donde, por arte de birle-birloque, alguien ha colocado las más absurdas consideraciones técnicas, dejando fuera de juego la responsabilidad del Proyectista y abriendo la puerta a las interpretaciones de cualquiera que no haya hecho ningún proyecto en toda su vida, pero sabe leer.

No quiero ni mencionar, aunque lo hago, lo referente a “eficiencia energética”, que ni es eficiencia ni es nada, porque trata de igual manera casos distintos. No quiero ni mencionar lo referente a “sostenibilidad”, que es la mayor pamplina que yo haya visto jamás.

Ahora está muy de moda lo de ahorrar. Para ahorrar una impresionante cifra, que llama muchísimo la atención, deberemos hacer inversiones que necesitarán, para amortizar, más tiempo de lo que duran las propias medidas.

Lo diré de otra forma. Para que el edificio, o cualquier concepto, entre en la categoría de “sostenible”, deberemos gastar mucho más dinero de lo que ahorraremos nunca.

Bueno, pues llegados a este punto, me quito la mascara y lo digo como lo siento. El concepto “sostenibilidad” y otros parecidos, son un rollo, que te cagas, para que unos se pongan morados a ganar pasta colocando sus beneficios en el debe de la cuenta de resultados de otros. La “sostenibilidad”, tal y como la gente lo entiende, atenta directamente contra los tres (solo hay tres) principios de la Termodinámica: No se puede gastar más de los que vas a ahorrar, coño!!!, pero es que no habéis visto los reportajes de National Geographic?….. cuando un guepardo persigue a una gacela, si a los 20 segundos no la ha pillado….la deja ir….es más costosa la gacela que la carne que tiene. Creen ustedes que los guepardos han estudiado Termodinámica?.

Ni son sostenibles, ni son eficientes, ni son nada de nada. Valen para pagar los trajes de seda negros, con botones de oro, que llevan los prosélitos comerciales de esos conceptos.

A ver si ven ustedes a un albañil con un traje de seda negro!!!.

Uno de los pecados más abominables que puede cometer el gestor es creerse Agente con voluntad.

Confieso que yo le he cometido. Es una de las secuelas que me quedó de un viaje, que hice, al Pacifico Sur. No volverá a ocurrir.

El gestor profesional debe desenvolverse en la frialdad de los datos, en la excelencia técnica y en el rigor presupuestario. Eso le hará profesional.

Cuando, por fin, conseguimos tener un documento capaz de ser licitado y estamos contentos porque parece que podremos iniciar los trabajos de construcción, que son el objetivo, a alguien, que quiere tirarse el rollo con el jefe, se le ocurre modificar los Pliegos de Condiciones. Alguien que en toda su vida no ha hecho ninguna obra.

Pliegos que están muy contrastados por el uso y que han funcionado perfectamente cienes y cienes de veces.

Los modifica y deja sin margen de maniobra a la Dirección Facultativa que, de ese modo, deja de ser Facultativa y pasa a ser una mera Inspección, atada de pies y manos.

Los modifica y deja sin maniobra a la obra que ya nace constreñida y será muy difícil que acabe, como Dios manda.

Y lo más curioso, los modifica y, desde un Pliego de Condiciones, modifica la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas.

Y lo justifica con la famosísima frase de : “ a estos les voy a crujir”. No dice la segunda parte de la frase, que es “y yo me voy a colgar media docena de medallas, delante del Jefe, María Teresa!!!”.

Estas personas, que piensan así, no saben que una obra es un traje que tiene muchas puntadas y que “crujiendo” a la gente se consigue nada o muy poco.

Estas personas no saben quien fue William Bligh, ni qué pasó en la Bounty.

Pero, amigos, por alguna razón que no alcanzo a comprender, hay gente que piensa que los demás, en general, y las empresas constructoras, en particular, deben ser ONGs y que solo ellos deben obtener beneficios (honores y gloria). Piensan que los procesos edificatorios son una especie de corruptelas y ellos son Santiago Matamoros que van a inventar un nuevo sistema para evangelizar a constructores sarracenos y otros herejes.

Esto, lo piensan hacer sin saber aritmética y conocer que se puede hacer una obra por un precio o se puede hacer, por un precio, una obra. Esto, que si saben los constructores, siempre nos llevará a  “ejecutar a menores” que, aunque lo parezca, no representa ningún delito, pero es que, querido Capitán Bligh, Fletcher Christian tenía una limitada capacidad de aguante.

Crujiendo a la gente lo más que se consigue es un Concurso de Acreedores y, les aseguro, eso no es bueno para nadie. Desde luego no es bueno para la obra porque nos lleva, irremisiblemente, a más coste y más plazo.

Al final, si conseguimos terminar, te preguntas: Cual era el objetivo?. Lo era el edificio o, tal vez, lo eran las medallas de todos aquellos que buscan medallas.

Y estos se colocan las medallas aunque la obra haya costado el doble (o se haya ejecutado a la mitad) y se haya tardado el triple de tiempo.

Estos se cuelgan las medallas, por un “reformado a cero”, aunque hayan cambiado pilotes de 80 cm. de diámetro a 40 €, por m3 de hormigón a 150 €.

Estos interpretan o hacen caso omiso del Reglamento, del Código Técnico y del Sursum Corda, cuando de medallas se trata.

Hace bien poco, yo le decía a un amigo:

“Hace muchos años que Fulcanelli nos enseñó los cuatro verbos esenciales. SCIRE, POTERE, AUDERE, TACERE.

“Por el ejercicio constante de las facultades de observación y de razonamiento, por la meditación, el neófito subirá los peldaños que conducen al

SABER

La imitación ingenua de los procedimientos naturales, la habilidad conjugada con el ingenio, las luces de una larga experiencia le asegurarán el

PODER

Pudiendo realizar, necesitará todavía paciencia, constancia, voluntad inquebrantable. Audaz y resuelto, la certeza y la confianza nacidas de una fe robusta le permitirán a todo

ATREVERSE

Por último, cuando el éxito haya consagrado tantos años de labor, cuando sus deseos se hayan cumplido, el Sabio, despreciando las vanidades del mundo, se aproximará a los humildes, a los desheredados, a todos los que trabajan, sufren, luchan, desesperan y lloran aquí abajo. Discípulo anónimo y mudo de la Naturaleza eterna, apóstol de la eterna Caridad, permanecerá fiel a su voto de silencio.

En la Ciencia, en el Bien, el Adepto debe para siempre

CALLAR”

Y bien que lo decía el poeta:

“Nunca perseguí la gloria

ni dejar en la memoria

de los hombres mi canción”.

Pero es que el poeta mentía, si no, no hubiera escrito. Claro, que es mucho más honesto perseguir la gloria y quedar en la memoria de los hombres sin gastar el dinero de los demás. Le veréis llorar y le cubrirá el polvo de un país vecino, si.

Y, para ir a trabajar, te pongas como te pongas es mucho mejor un traje de Tergal ™.

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Categorías:QUASI PROFESIONALES
  1. José Ramón
    abril 17, 2011 en 9:24 pm

    De acuerdo contigo.
    Subrayo especialmente tu crítica a la “sostenibilidad”.
    Y, por supuesto, a lo fácil que desde la barrera se puede “crujir” a los técnicos, al constructor y a todo el mundo.

    (Lo que dices de Machado lo he pensado siempre. Es como Lao Tsé: elogia el silencio y proclama el no hacerse notar ni intentar convencer a nadie, pero él escribe un montón, insiste y quiere convencernmos).

    • abril 18, 2011 en 11:46 am

      Gracias, José Ramón.

      Si te refieres a los cuatro verbos en latín…..es la conclusión final de El Misterio de las Catedrales, de Fulcanelli, calificada de “obra maestra de la Hermética en el siglo XX”, solo le he vuelto a ver en otro ensayo llamado “La Piedra Filosofal”….no he vuelto a saber nada de él. Esto lo leí cuando tenía 18 años y quería ser Francmasón….me quedé en aparejador, la Naturaleza no abre, indistintamente, a todos la puerta del santuario.

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