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PSICÓPATAS III. MI CUPO: MI PSICÓPATA FAVORITA.

PSICÓPATAS III.- MI PSICÓPATA FAVORITA.

 

Siguiendo con el tema psicópatas que tanto preocupa, y no solo a mí, pues parece que hay muchísima gente en todo el mundo que ha recibido los demoledores impactos de estas personas.

 

En entradas anteriores he explicado que no me dedico a esto de forma profesional y, bien es cierto, cada vez le dedico menos tiempo. Seguramente porque, una vez definido y localizado el problema, la protección necesaria está muy clara y viene explicada en muchos de los textos de grandes profesionales que se ocupan de este problema: Firmeza, distancia y disciplina. No es fácil pero se consigue. Dos años después, cuando paseo por la zona y oigo un ladrido que me parece el de mi Lupe, me llego hasta la casa y compruebo si es ella. Lupe es, o era, una perrita que se fue de casa. Los animales no tienen sentimientos, los humanos sí y los proyectamos.

 En Psicópatas II hice una disquisición sobre el hecho de la “falta de arrepentimiento” que muestran estas personas. Bien entendido que el arrepentimiento es un sentimiento “a posteriori”, el problema principal es localizarles y que no se tenga que producir el arrepentimiento de ellos, que no se producirá, sino que se minimicen las consecuencias de las relaciones con estos individuos psicófagos que se mueven, exclusivamente, por interés sin importarles el daño que hagan.

 Ahora, Laura Knight-Jadczyk hace lo que me parece un artículo muy claro y definitorio de la serie de rasgos de la personalidad de esta gente.

 Sin entrar en la calidad académica del proyecto Quantum Future Group, para quien está redactado el informe, este “report” está muy  documentado y, a pesar de la traducción que, como todas las traducciones, la que es fiel no es bella y la que es bella no es fiel, explica de una forma clara este desorden de la personalidad, en los rasgos más característicos de estas personas alteradas.

 

Hace hincapié en algo muy preocupante como es el hecho de la cantidad de personas que existen con este desorden, en alguno de sus grados, y trata de conducirnos a lo que sería la forma en que la sociedad, por medio de principios anormales, nos lleva a este tipo de comportamientos.

 En definitiva, este tipo de gente ha existido siempre pero, ahora, se les clasifica. Son lo que vulgarmente se conoce como “malvados”, aunque yo alertaría sobre una característica fundamental: se disfrazan de buenas personas para engañar y conseguir sus objetivos.

Pondré en itálica cursiva el artículo y en letra normal mis comentarios.

 

Artículo – Laura Knight-Jadczyk (Caza-Troyanos).

La mayoría de los psicópatas son muy arrogantes y engreídos. Sin embargo, cuando tratan de encantar a una potencial víctima, dicen las cosas “correctas” en el momento correcto y te hacen creer que son almas buenas y generosas; no siempre, pero a menudo. La verdad es que los psicópatas no son altruistas y realmente no les importan las amistades o los lazos. Guggenbuhl-Craig declara que son muy talentosos en aparentar mucho más humildad que una persona promedio, pero difícilmente lo son. Algunos también pueden fingir preocupación por los estratos sociales bajos y manifiestan que están del lado de los más débiles, los pobres, y así sucesivamente. Un psicópata puede afirmar, por ejemplo, (si es de una clase socioeconómica baja), que las personas ricas le desagradan intensamente, pero a la vez, por dentro anhela y envidia lo que tienen. Es como el narcisista, deseando reflejar una imagen falsa de si mismo a través de sus pertenencias.

 

Entre sus pertenencias están incluidos los seres humanos: novias, esposas e hijos. Algunos psicópatas pueden ser muy cariñosos con los animales (contrariamente al punto de vista común), pero los siguen viendo como objetos en relación con ellos mismos.

 

He conocido alguno que se refiere a su pareja como “lo que tengo”: La pareja no es una persona, es una relación. La que toca ahora. Da lo mismo la persona, solo tiene que ser aceptable socialmente y susceptible de explotación. Es un medio para conseguir un objetivo.

Buscan un tipo de relación, no una persona con sus luces y sus sombras, con sus virtudes y defectos… la persona es un producto y quieren que le salga lo más barato posible. Quieren algo concreto de esa relación y de esa persona, en un tiempo concreto.
Respecto de los animales, mi psicópata se mostraba apenada cuando una de nuestras perritas se escapó, pero el que puso las denuncias y recorrió todas las urbanizaciones y aledaños fui yo, y lo hice de forma sistemática y marcando en un mapa mis recorridos….que es como se busca cuando quieres encontrar. Dos años después, cuando paseo por la zona y oigo un ladrido que me parece el de mi Lupe, me llego hastga la casa y compruebo si es ella. Si supiera lo que la queríamos, no se hubiera ido…es lo malo de los animales: no tienen sentimientos.

 

El psicópata esta lleno de codicia por dentro, relacionando al mundo a través del poder, aunque, como dije, por fuera puede afirmar estar del lado de los disprivilegiados o los oprimidos. Yo conocí a uno que le gustaba repetir frases como “tienen que dejar de oprimir a mis hermanos”, pero no significaba nada para él. De hecho era racista. El psicópata también a menudo se identifica a si mismo como revolucionario.

En la superficie, el psicópata también, a menudo, presenta una imagen de si mismo como el antihéroe deprimido (el tipo de “su propio peor enemigo”) y a algunos les gusta verse a si mismos como lobos solitarios.

El psicópata puede incluso afirmar que es sensible y profundo, pero por dentro no es nada mas que vacío y codicia. Si el psicópata esté conciente de su conducta o no es algo que se debate a menudo. Yo creo que los psicópatas normalmente saben exactamente lo que están haciendo, aunque otros sugieren que los psicópatas “nacen, no se hacen.”

Mi psicópata, cuando le preguntaban por su ideología política, se definía como “roja, muy roja”, pero cuando investigabas te dabas cuenta que no había leído ni un solo libro sobre política; era roja porque le interesaba ser roja en ese momento.

Aquí parece querer decir que los psicópatas que nacen no son conscientes de no tener conciencia y los que se hacen si son conscientes.

Yo creo que son conscientes todos. Todos saben el daño que hacen y lo hacen, aunque les importe un bledo.

Mi psicópata me decía “no te quiero hacer daño”, pero lo hacía.

Era consciente porque veía mis lágrimas, pero no se lo creía….las suyas eran mentira, sabía perfectamente delante de quien llorar. Era perfectamente consciente de sus actos y todos (sus actos) tenían un objetivo, a ella misma le gustaba decir, de otros, lo de “no da puntada sin hilo”.

Yo creo que la psicopatía es principalmente genética. Un hijo con un padre psicópata frecuentemente será psicópata también, especialmente si el padre era abusivo y/o abandonó a la familia también.

Este aspecto, con ser de importancia angular en los psicópatas genéticos (de segunda generación, les llamo yo), no es tan importante en los de primera generación.

Es decir, alguien cuyo abuelo abandonó la familia o tuvo dos familias en paralelo (simultáneamente), y su padre hizo algo similar, no es lo mismo que alguien que solo tiene, como antecedente,  a los padres; alguien que se educa en una familia monoparental con uno de los progenitores machacando, toda la vida, al que no está (forclusión de un significante fundamental). La mayor parte de las veces justificando lo que hicieron mal, cuando no una mentira. Respetando todas las opiniones yo, en cambio, creo que es prevalente el concepto de socialización.

Como ya se mencionó, los psicópatas a menudo afirman decidirse por la segunda mejor opción (ser su propio peor enemigo) y entonces piensan que merecen algo mejor.

Mi psicópata favorito me contaba que su padre le decía que nunca destacara, que es mejor ser el segundo que el primero. Depredador puro, escondido en la anomia social, esperando su momento.

Esto puede ser manifestado en la manera que buscan el poder – a través del dinero (es decir, bienes materiales), manipulación y/o tratando a las personas como objetos. Representando tal comportamiento, el psicópata está también tratando de “vengarse” con la sociedad y el mundo, para poder obtener retribución.

Siempre la retribución, material o espiritual. Siempre midiendo y pesando.

Pasarán toda su vida haciendo esto, sean ricos o pobres, o cualquiera que sea su situación social, aunque estudios han mostrado que a menudo vienen de un empobrecido o bajo nivel socioeconómico y/o estatus social. (En uno de los estudios del Dr. Donald Black, varios de los hombres eran “en su gran mayoría blancos, de clase trabajadora y media baja, y casados, y la mayoría no se habían graduado del la preparatoria”, [Black, 14). (Permítanme añadir, que a pesar de los estudios del Dr. Black, los psicópatas pueden existir en cualquier clase social. No se dejen engañar). También me gustaría señalar que estaré usando “él” para el término de psicópata a través de este sitio; que no se olvide, sí, los psicópatas femeninos también existen; sin embargo, de acuerdo a la Sexta Edición de Comportamiento Anormal, impresa en el 2000 por tres profesores masculinos, David, Derald, y Stanley Sue, los índices si varían por genero.

Parece, en el computo global de las estadísticas, que fuera más difícil encontrar mujeres psicópatas, pero cuando una mujer tiene comportamientos psicópatas es mucho más psicópata…yo le decía a la mía que tenía razonamientos de hombre.

Incluido en su excelente texto hay un reporte hecho por la Asociación de Psiquiatría Americana que dice que la estimación general es de 3% en los hombres, y menos del 1% en las mujeres [Desordenes de Personalidad y Desordenes de Control de Impulsos, 238].

Lo que es muy inquietante acerca de los psicópatas, además de su sentido de derecho especial, es la completa carencia de empatía por personas normales, ya que los “(psicópatas) anti-sociales parecen carecer de conciencia moral, sintiendo poca o nada de empatía por las personas cuyas vidas tocan… el antisocial resiste sin esfuerzo toda regulación, incapaz de ver mas allá de su interés propio o de adoptar estándares de lo correcto contra lo erróneo”. [Black, XIII]

No todos los psicópatas son pobres, inadaptados sin educación. Algunos de ellos son bastante atractivos y tienen buenas profesiones, y lo usan para su beneficio. Echen un vistazo a Ted Bundy; una vez, la madre de un amigo fue a una cita doble con él y afirmó que era la persona mas agradable. Su madre dijo que era “el mejor hijo que una madre podría tener”. Bundy era en apariencia de buen aspecto, que lo hacia aún mas peligroso. Así que no todos los psicópatas son quebrados, de clase baja, expulsados de la preparatoria, hay varios que también trabajan en ocupaciones profesionales; el hecho es que hay mas psicópatas que vienen de orígenes empobrecidos que los que no.

Además, no todos los psicópatas son calmados, tranquilos y serenos. Algunos de ellos parecen extraños o inadaptados, y su comportamiento puede ser excéntrico o inusual. Creo que esto es lo que confunde a las víctimas más seguido. Los psicópatas casi siempre parecen (ve el siguiente cuadro): intensos y “electrizantes”. No te dejen engañar si alguien aparenta ser inofensivo, “estúpido”, o parece poco convencional.

Una cara “angelical” también puede engañar a la gente. Sólo imagina a John Wayne Gacy en su “disfraz de payaso” mientras entretiene niños, como ejemplo. Otro ejemplo que alguien del consejo de “Víctimas de la Psicopatía” mencionó fue Bill Clinton y su conducta “tontorrona” pero agradable (¿entonces es Clinton realmente un psicópata? Muchos creen que sí.)

Un psicópata (fue diagnosticado anti-social) que yo conocía usaba el disfraz de inofensivo muy bien. Todos pensaron que era muy gracioso. Yo lo pensé también, al principio. Entonces, poco a poco, me di cuenta de que algo “no estaba bien” acerca de él. Al principio sus aparentes juegos inofensivos eran encantadores, pero después de un poco, se volvió más que una molestia y trastornó nuestro ambiente de trabajo, lo que creó caos y tensión entre los empleados.

He aprendido que un psicópata puede usar estos disfraces para su propio propósito secreto. Sin importar raza, clase social, u ocupación, sin embargo, el psicópata es peligroso para la sociedad, porque “la naturaleza de los PAS (psicopatía) implica que causa más caos en la sociedad que la mayoría de las otras enfermedades mentales, ya que el desorden ante todo involucra reacciones en contra del ambiente social que arrastran a otras personas a su red de destrucción… la desesperación y ansiedad causada por antisociales (psicópatas) afecta trágicamente a familias y comunidades, dejando profundas cicatrices físicas y emocionales…” [Black, 5]

Hay mucho de la personalidad del psicópata que es desconcertante e inquietante. Una de más o menos cada 25 a 30 personas son psicópatas (también conocidos como sociópatas o anti-sociales– el título correcto es psicópata).

Ya que la mayoría de ellos son hombres, escribí este sitio para poder, en parte, advertir a las mujeres acerca de los peligros, especialmente mujeres conectadas a Internet, el cual creo es un “nuevo medio” favorito que atrae a los psicópatas.

No les digo nada lo que, ahora, significan las redes sociales, donde se puede elegir, mediante una fotografía, el segundo de tu vida que quieres mostrar y acompañarlo de 140 caracteres. Es un medio ideal para esta gente. Es un teatro donde pueden crear, magníficamente, la máscara que les interesa. Creo, por eso, que es tan apreciado por políticos, famosos y, en definitiva, por pescadores avispados que necesitan a los demás para sus negocios.

Tengo experiencia personal en este tema también. Esto es debido a que los “anti-sociales (psicópatas) no son sólo personajes en nuestro espectáculo ficticio o de la vida real. Son miembros de familia, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, o extraños que nos encontramos a diario.” [Black, 10. Pamela Jayne, M.A., escribe que “30% de los hombres son sociópatas.” Si alrededor de 3 de cada diez hombres que pueda yo conocer son psicópatas, yo asumiría que es algo que no se puede tomar a la ligera. De acuerdo con estas estadísticas, eso querría decir cada tres de diez hombres y tal vez cada una de cada diez mujeres. Le verdad es que realmente no sabemos con exactitud cuántos individuos son psicópatas; sin embargo, parece haber un incremento en la prevalencia de la psicopatía y es el porqué algunos alegan que los números son mayores. El Dr. Black asegura que la psicopatía encabeza justo detrás de la depresión, así como con la esquizofrenia y desordenes de personalidad límite, lo que es un hecho asombroso.

Estas, me parecen cifras muy sobre-dimensionadas y nada creíbles. El 10% de las mujeres y el 30% de los hombres son muchos psicópatas, creo yo. Jauregui Balenciaga, que maneja las cifras más altas e incluye todas las alteraciones psicopáticas habla de un 8% de la población. Doña Laura se hace un poco de lío con  los números, me parece.

Robert Hare hizo oficial la Psicopathic Check List-renovated (PCL.r) en 2.005, para determinar de forma homolagada los grados de psicopatía. El tiempo nos dirá, siguen estudiando.

Imagine – si puede – no tener una conciencia, ninguna en absoluto, ningún sentimiento de culpa o de remordimiento, sin importar lo que haga, ningún sentido de preocupación por el bienestar de gente ajena, amigos, o hasta miembros de su familia, que pueda limitarlo. Imagine no vivir ninguna lucha contra la vergüenza, ni siquiera una en toda su vida, sin importar qué clase de acción egoísta, perezosa, dañina o inmoral usted haya realizado.

Y finja que el concepto de responsabilidad le es desconocido, excepto como una carga que otros parecen aceptar sin discutir, como tontos crédulos.

“los hombres son todos idiotas, porque no me gustan las mujeres, que si no…..”

Muchas veces me he preguntado que haría un psicópata cuando tenga que repartir una herencia.

Ahora agregue a esta fantasía extraña la capacidad de esconderle a la gente que su psicología es radicalmente diferente a la suya. Puesto que todos asumen simplemente que la conciencia es universal entre seres humanos, ocultar el hecho de que usted no tiene conciencia no necesita casi ningún esfuerzo de su parte.

No es frenado de ninguno de sus deseos por culpabilidad o vergüenza, y otros nunca lo enfrentan por su sangre fría. El agua congelada en sus venas les es tan extraña, tan totalmente fuera de su experiencia personal, que raramente llegan a conjeturar siquiera sobre su condición.

En otras palabras, usted está totalmente libre de restricciones internas, y su libertad desenfrenada para hacer lo que le apetezca, sin remordimientos de conciencia es, favorablemente para usted, invisible al resto del mundo.

Usted puede hacer cualquier cosa, y así y todo su extraña ventaja sobre la mayoría de la gente, que está alineada? (alienada) por sus conciencias, seguirá muy probablemente sin ser descubierta.

¿Como vivirá usted su vida?

¿Qué hará con su ventaja enorme y secreta, y con la incapacidad correspondiente de la gente (conciencia)?.

Este concepto de “ventajistas” es muy interesante en las relaciones amorosas. La ventaja que tiene alguien que no ama, y por tanto mantiene la cabeza fría, sobre un bobo enamorado es capital para sus actividades.

Una persona así, sin conciencia, va a machacar sin piedad al crédulo enamorado, lo va a dominar y manipular hasta conseguir sus objetivos.

Conocí a una que se casó porque tocaba, tuvo dos hijos porque tocaba, se ligó las trompas porque ya no quería más hijos, cambió de destino porque ganaba más, tanteó a dos nuevas victimas y eligió a una porque le interesaba más y después abandonó al marido, naturalmente de una forma muy civilizada, asegurándose la pensión y dejándole en condiciones precarias, después de dar las correspondientes explicaciones en su entorno. Explicaciones que se resumían en que cuando volvía, el fin de semana, el frigorífico estaba vacío.

Yo sabía, desde muchos meses antes, que iba a abandonar al antiguo. Y a los seis meses de estar con el nuevo me dijo: “un polvo de vez en cuando y nada más”, pero no se olvidaba de cobrarle, al nuevo, las manutenciones y el alquiler, con lo que ingresaba del antiguo y del nuevo.

Esta misma persona manifestó que “lo importante es como te perciben, no como seas”

La respuesta dependerá en gran parte de tan sólo lo que sus deseos terminen siendo, porque no toda la gente es igual. Incluso los extremadamente inescrupulosos no son todos iguales. Alguna gente – así tengan o no una conciencia – honran la tranquilidad de la inercia, mientras que otras se llenan de sueños y de ambiciones salvajes. Algunos seres humanos son brillantes y talentosos, algunos son poco despiertos, y la mayoría, con o sin conciencia, se encuentran en algún lugar en medio. Hay gente violenta y no violenta, individuos a quienes los motiva el ansia de la sangre y otros que no tienen tal apetito. [… ]

Siempre y cuando no lo paren por la fuerza, usted puede hacer todo lo que quiera.

Se debe hacer una distinción, cual es que a los no violentos se les para con disciplina, firmeza y distancia. No hace falta la fuerza.

Se debe analizar lo que hacen y contrastarlo con lo que dicen. Casi siempre se va a producir “afasia semántica”, no concuerda lo que dicen con lo que hacen.

Si nace en el momento correcto, con un cierto acceso a alguna riqueza familiar, y poseyendo un talento especial para avivar el odio de la gente y el sentido de la pérdida, se las puede arreglar para matar a una gran cantidad de gente que ni lo sospeche siquiera. Con bastante dinero, usted puede lograr esto a distancia, y descansar con confianza observando todo con satisfacción. [… ]

Loco y espantoso y verdadero, en aproximadamente un 4 por ciento de la población…

La tasa predominante de los desórdenes alimenticios anoréxicos se estima en un 3.43 por ciento, y se los juzga como casi epidémicos, pero esta cifra es una fracción más baja que la tasa de personalidad antisocial. Los desórdenes prominentes clasificados como esquizofrenia ocurren en solamente un 1 por ciento de la población – apenas un cuarto del índice de la personalidad antisocial – y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades dicen que el índice del cáncer de colon en los Estados Unidos, considerado como “alarmantemente alto,” es aproximadamente de 40 por cada 100.000 – cien veces más bajo que el índice de la personalidad antisocial.

La gran incidencia de la sociopatía en la sociedad tiene un efecto profundo en el resto de nosotros, quienes también debemos vivir en este planeta, e incluso para los que no hemos sufrido trastornos clínicos. Los individuos que constituyen este 4 por ciento agotan nuestras relaciones, nuestras cuentas bancarias, nuestras realizaciones, nuestra autoestima, nuestra mismísima paz en la tierra.

En mi experiencia, les llamo “Capitán araña”. Te embarcan en un proyecto ilusionante y cuando ya no les interesa, porque ya han conseguido lo que querían o porque lo pueden conseguir de otra forma más fácil o más productiva, te abandonan sin ningún cargo de conciencia y te quedas “compuesto, sin novia y con muchos menos euros de los que tenías”.

Y lo más preocupante, tratan de salvar su botín y su máscara, para lo cual no dudan en usar “la demolición social”. Este concepto lo explicaré en otra entrada.

Sin embargo, sorprendentemente, mucha gente no sabe nada sobre este desorden, o si lo hacen, sólo piensan en términos de psicopatía violenta – asesinos, asesinos en serie, asesinos de multitudes – gente que visiblemente ha quebrantado la ley muchas veces consecutivas, y que, si son detenidos, serán encarcelados, incluso llevados a la muerte por nuestro sistema jurídico.

No estamos comúnmente enterados, y por lo general tampoco identificamos a la gran cantidad de sociópatas no violentos que se encuentran entre nosotros, gente que a menudo no son infractores descarados, y contra quienes nuestro sistema jurídico oficial proporciona poca defensa.

La mayoría de nosotros no podría imaginar ninguna correspondencia entre la concepción de un genocidio étnico y, por ejemplo, el hecho de mentirle a su jefe sobre un compañero de trabajo sin sentir culpa alguna. Pero la correspondencia psicológica no sólo está allí; es escalofriante. Sencillamente, la relación está en la ausencia del mecanismo interno que nos tortura emocionalmente cuando elegimos hacer algo que vemos como inmoral, falto de ética, negligente o egoísta.

Ellos solo ven sus intereses. Solo piensan en ellos mismos, son egocentrícos patológicos. Ellos son lo primero y lo único.

La mía me contaba que su madre le decía que “ella era lo primero”.

La mayoría de nosotros se siente ligeramente culpable si se come el último trozo de torta que queda en la cocina, e imagínese pues lo que sentiríamos si nos pusiéramos a lastimar a otra persona a propósito y de manera metódica.

Los que no poseen absolutamente ninguna conciencia constituyen un grupo por sí solos, así sean tiranos homicidas o simplemente francotiradores sociales despiadados.

La presencia o la ausencia de conciencia son una seria división humana, y podría decirse que es más significativa que la inteligencia, la raza, o hasta el género.

Lo que diferencia a un sociópata que vive del trabajo de otros de alguien que roba de vez en cuando en almacenes, o de uno que es un barón contemporáneo de ladrones – o lo que hace la diferencia entre un simple matón y un asesino sociopático – no es nada más que el estatus social, el instinto, el intelecto, el ansia de la sangre, o la simple oportunidad.

Lo que distingue a toda esta gente del resto de nosotros es un agujero completamente vacío en la psique, en donde deberían estar las funciones de humanización más desarrolladas. [Martha Stout, Ph.D., The Sociopath Next Door (El Vecino Psicópata)] (altamente recomendado).

Los últimos y más recientes estudios hablan de la localización en el Nucleo Accumbens. Hay algo en esta zona del cerebro que no les funciona como a todos los demás.

Todas estas teorías son muy modernas (no más de 10 años) y se desarrollan, actualmente, para tratar de determinar si los psicópatas “nacen o se hacen”.

Yo creo que, tanto si nacen (malformación genética), como si se hacen (falta de desarrollo), estos desordenes forman parte de lo que llamo “canales preferentes en la circulación cerebral de la información”.

Si a alguien le educan de una forma determinada, es muy fácil que la información de tipo sentimental circule, por el cerebro, de una forma determinada, ocasionando, por ejemplo, la falta de memoria emocional.

En cierta ocasión, me corté parte del dedo pulgar con el cortacesped. Llamé a mi psicópata, que entonces me amaba, y mientras el matrimonio vecino, al ver el destrozo de mi dedo, se desmayó, mi amiga ni se inmutó. Como si fuera un cirujano de campaña que estuviera habituado a ver la sangre.

En otra ocasión se le derramó el café que había sacado en una maquina, y se puso a llorar con grandes muestras de dolor, llamando a su madre (por teléfono) y se enfadó conmigo porque yo le decía, mientras la recitaba lo de “rana, rana”,  que el café de una maquina está a 60ºC y eso no puede quemar mucho, de hecho no se quemó nada.

Esto lo único que demuestra es la falta de empatía. Mientras que, para ella, quemarse con agua a 60ºC es muy grave, destrozarse la primera falange del dedo pulgar, que no es el suyo, no la implica nada.

Para aquellos entre Ustedes que estén buscando entender la psicopatía, el libro de Hervey Cleckley (The Mask of Sanity – La Máscara de la Cordura), es el estudio absolutamente imprescindible del psicópata que no entra necesariamente dentro del tipo criminal. Este libro está agotado. Lo hemos escaneado y nuestro equipo de investigadores pasó dos semanas revisando el texto cuidadosamente para eliminar errores de conversión de texto. Usted puede descargar el libro entero GRATUITAMENTE como archivo PDF desde el enlace ubicado arriba a la izquierda. (Lea una Muestra de Capítulo de The Mask of Sanity- La Máscara de la Cordura).

Este enlace nos regala el texto en inglés. En castellano también está agotado.

“Agradable,” “encantador,” “inteligente,” “despierto,” “impresionante,” “inspirador de confianza,” y “un gran éxito con las damas”: estas son las clases de descripciones usadas en varias ocasiones por Cleckley en su famoso estudio sobre psicópatas. También lo son, por supuesto, “irresponsable,” “autodestructivo,” y adjetivos semejantes. Estas descripciones destacan la gran frustración y los misterios que rodean el estudio de la psicopatía.

Mi psicópata, después de abandonarme, en una de sus visitas a la cripta de los cadáveres, me decía: “ahora me puedo tirar a uno o dos todos los días”, en un claro alarde de facultades.

Los psicópatas parecen tener en abundancia aquellos rasgos más deseados por las personas normales. La despreocupada confianza en sí mismo del psicópata parece casi como un sueño imposible, y es generalmente lo que la gente “normal” intenta adquirir cuando asiste a talleres para ganar seguridad en sí mismo. En muchos casos, la atracción magnética del psicópata hacia los miembros del sexo opuesto parece casi sobrenatural.

Robert Hare dice que “la combinación entre un psicópata y una persona con alguna necesidad afectiva es devastadora”.

El psicópata tiene una rara habilidad para detectar esa necesidad y aprovecharse de ella. Como las leonas, cuando atacan, detectan a la cebra coja que se ilumina, ante sus ojos, como un potente faro. No existe sentimiento en el ataque de una leona. Los animales no tienen sentimientos, las personas sí, normalmente. No olvidemos que el 95% de las personas tenemos sentimientos lo cual es un valor característico.

La hipótesis seminal de Cleckley en lo que se refiere al psicópata es que sufre, de hecho, de una verdadera enfermedad mental: un déficit afectivo profundo e incurable. Si realmente llega a sentir algo, son solamente emociones de las menos profundas. Él hace cosas extrañas y autodestructivas porque las consecuencias que llenarían al hombre normal de pena, de odio a sí mismo, y de vergüenza simplemente no afectan en lo más mínimo al psicópata. Lo que para otros sería un desastre, para él no es más que un inconveniente pasajero.

Tratan los asuntos sentimentales como si de decisiones técnicas se tratara, como encender y apagar la luz. Examinan los “pros y los contras” y toman la decisión. Miden y pesan las situaciones con una frialdad que asustaría al más valiente.

Cleckley también nos presenta la visión de que la psicopatía es absolutamente común en la comunidad en general. Él ha recopilado algunos casos de psicópatas que funcionan por lo general normalmente en la comunidad como hombres de negocios, doctores, e incluso psiquiatras. Algunos investigadores ven la psicopatía criminal – designada a menudo bajo el nombre de desorden antisocial de la personalidad – como un extremo de una dimensión (o dimensiones) de la personalidad “normal”.

Podríamos clasificar a los psicópatas criminales como “psicópatas que han fracasado.” La implicación de este fenómeno, por supuesto, es que muchos psicópatas pueden existir en sociedad arreglándoselas mejor que los que atraen la atención del sistema judicial y el de la asistencia social.

Harrington llega hasta a decir que el psicópata es el nuevo hombre, producido por las presiones evolucionarias de la vida moderna. Otros investigadores critican este punto de vista, señalando las verdaderas incapacidades de las cuales el psicópata clínico también sufre.

Este extremo, a la vista de nuevos estudios, sugiere mucho que los psicópatas se hacen o, tal vez, se pueden hacer. El aumento del número de psicópatas no se corresponde con lo que sería un desarrollo normal según las leyes de Mendel. Debemos, por tanto, mirar a la “educación”, entendiendo por tal a la “socialización”, como una posible causa de este aumento.

El estudio de los psicópatas “ambulatorios” – lo que llamamos “El Psicópata de la Variedad Jardín”-, acaba, sin embargo, apenas de comenzar. Muy poco se sabe sobre psicopatía subcriminal. Sin embargo, algunos investigadores han comenzado a considerar seriamente la idea de que es importante estudiar la psicopatía, no como una categoría clínica artificial sino como un rasgo general de la personalidad en la comunidad entera. Dicho de otro modo, la psicopatía se está reconociendo más o menos como un tipo diferente de ser humano.

Naturalmente, si el número sigue aumentando, cuando se acerque a valores de moda estadística estaremos ante la debacle emocional.

Ya dije que si las gacelas Thomson, para que no se las coman, se hacen guepardos, cuando no haya gacelas Thomson porque todas son guepardos, veremos qué comen los guepardos.

Será interesante ver psicópatas en relación con otros psicópatas. Robert Hare plantea este supuesto y lo compara con “dos estrellas en el mismo firmamento”…..dos narcisistas que no se soportan.

El psicópata se suele rodear de “tontitos”, gente muy poco evolucionada, que es donde se encuentra como pez en el agua, cuando aparece otro elemento que pueda hacerle competencia, lo elimina (aísla) inmediatamente.

La diferencia fundamental entre los terapeutas que cuidan a personas diminuidas y los psicópatas es la intención altruista de unos, en contraste con la intención vampirizadora de otros. Los psicópatas van a tratar de “mantenerte enganchado” todo el tiempo que puedan.

Un aspecto muy interesante del psicópata es su “vida oculta” que a veces no está tan bien oculta. Pareciera que el psicópata tiene una necesidad regular de tomarse “unas vacaciones dentro de la inmundicia y la degradación” de la misma manera que la gente normal puede necesitar unas vacaciones en un complejo turístico en donde pueda disfrutar de alrededores y una cultura magníficos. Para lograr hacerse una mejor idea de esta “necesidad extraña” del psicópata – una necesidad que parece ser una prueba de que el “actuar humanamente” es muy estresante para el psicópata – lea más de La Máscara de la Cordura, capítulos 25 y 26.

Algunas veces, esta característica se puede confundir con “fugas disociativas”, pero en los psicópatas no existe la “amnesia disociativa”, cuando manifiestan que no se acuerdan de nada, es un plan. A poco que se les estudie te das cuenta que se acuerda de lo que quiere, eligen sus recuerdos. Saben perfectamente lo que han hecho y por qué. Saben que está mal y por eso mienten, manipulan y se protegen.

En el caso de mi psicópata, lo llamaba “ciclos e inter-ciclos”, en perfecta utilización de su afasia semántica.

También lea las especulaciones de Cleckley sobre lo que de verdad “era realmente anormal” en esta gente. Llega a estar muy cerca de sugerir que son humanos en todos sus aspectos – salvo en el hecho de que carecen de alma-. Esta carencia de “calidad de alma” hace que sean “máquinas” eficientes. Pueden ser brillantes, escribir obras eruditas, imitar las palabras de la emoción, pero con el tiempo llega a estar claro que sus palabras no corresponden a sus acciones. Son el tipo de persona que pueden quejarse de estar siendo devastadas por la pena y que después van a una fiesta “para olvidar.” El problema es que realmente SE OLVIDAN.

La mía se evadía, con los gin-tónics y abrazando pechos fraternos, porque lo necesitaba, dado lo apenada que estaba.

Salía todos los días de caza porque sentía la necesidad de “seguir intentándolo”, cuando un mes antes me había dicho que “no quiero volver a enamorarme, creo que no podré”, y ya tenía al siguiente en el punto de mira, después de haber fallado un par de veces, anteriormente.

Siendo máquinas muy eficientes, como una computadora, son capaces de ejecutar rutinas muy complejas diseñadas para obtener de otras personas apoyo para lo que desean. De esta manera, muchos psicópatas son capaces de alcanzar posiciones muy altas en la vida. Es solamente al cabo de un cierto plazo que sus socios se dan cuenta del hecho de que su subida en la escalera del éxito está basada en la violación de los derechos ajenos.“Hasta cuando son diferentes de los derechos de sus socios, son capaces a menudo de inspirar esperanza y confianza”.

El psicópata no reconoce ningún defecto en su psique,  ninguna necesidad de cambiar.

Para qué cambiar si así le va bien?.

Psicópatas en la Nueva Era

Actualmente hay una verdadera explosión de informes de nuestros lectores sobre sus experiencias con individuos con quienes se han encontrado en los campos de “investigación alternativa”, así como en interacciones generales de sus vidas. Lo que es muy chocante es la cantidad de tales individuos que debe existir, basándonos en esos informes. ¡Esto no es sólo un acontecimiento ocasional, pareciera ser casi pandémico!

Nuestro equipo y nuestro e-grupo de investigación se han estado encargando por un tiempo de investigar y analizar estas interacciones y las características y la dinámica y las personalidades. Nuestra investigación nos ha llevado a identificarlos con lo que comúnmente se conoce como “Psicópatas.”

Pueden también ser Narcisistas dado que el Narcisismo parece ser simplemente una “faceta” del psicópata o una manifestación “más ligera” del mismo. Se podría decir que el Narcisista es un “psicópata de la variedad jardín” quien, debido a su “programación social”, tiene menos probabilidades de meterse en problemas con la ley. De esta manera, son “máquinas de supervivencia” muy eficientes que se pasan la vida causando un daño inmenso a sus familias, amigos y socios en los negocios.

Egocéntricos, Narcisistas, trepas, acechadores, maledicentes, embaucadores y otros muchos tipos, son manifestaciones de una personalidad psicopática caracterizada por la falta de conciencia, por la ausencia del mecanismo regulador que nos niega, interiormente, el mal.

Pero es que es tan sencillo como que no lo entienden como mal, porque no tienen conciencia, no tienen alma. Son maquinas.

Es solamente cuando una persona observa detenidamente y durante un tiempo largo al psicópata desarrollado – una suerte de Narcisista exagerado – que es capaz de ver la caricatura de los rasgos, lo que le hace entonces más fácil de identificar  “al psicópata de la variedad jardín” – y/o al Narcisista.

Nuestro mundo parece haber sido invadido por individuos para quienes la visión de la vida y del amor es tan drásticamente diferente de lo establecido por la norma, hace mucho tiempo, que estamos mal preparados para tratar con sus tácticas de lo que Roberto Canup llama la “mentira verosímil.” Como él lo demuestra, esta filosofía de la “mentira verosímil” ha alcanzado los sectores legal y administrativo de nuestro mundo, convirtiéndolos en máquinas dentro de las cuales los seres humanos con emociones verdaderas son destruidos.

La película reciente, “Matrix” (“La Matriz”) tocó una cuerda profunda en la sociedad porque ejemplificaba esta trampa mecánica en la cual tanta gente encuentra sus vidas enredadas, y de la cuál son incapaces de salirse porque creen que todos los que los rodean y que “parecen humanos” son, de hecho, igual a ellos – emocionalmente, espiritualmente u otros. 

Tome, por ejemplo, el “argumento legal” como es explicado por Roberto Canup en su investigación sobre “el Psicópata, perito en Sociedad”. El argumento legal parece estar en los cimientos de nuestra sociedad. Esto equivale a nada más y menos que a al arte de la estafa: quien sea más hábil en el uso de la estructura para convencer de algo a un grupo de personas, es a quien se le cree. Puesto que este sistema de “argumento legal” ha sido establecido lentamente como parte de nuestra cultura, cuando invade nuestras vidas personales, por lo general no lo reconocemos inmediatamente.

Los seres humanos han sido acostumbrados a asumir que otros seres humanos – por lo menos – están intentando “hacer el bien” y “ser buenos” y justos y honestos. Y por eso, muy a menudo no nos tomamos el tiempo necesario de hacer una investigación profunda para determinar si una persona que ha entrado en nuestras vidas es, de verdad, una “buena persona.” Y cuando luego nace un conflicto, caemos automáticamente en la suposición cultural de que en cualquier conflicto, una de las partes tiene parcialmente razón de algún modo, y la otra de algún otro, y que podemos formarnos una opinión sobre qué parte está más o menos en lo correcto. A causa de nuestra exposición a las normas del “argumento legal”, cuando se presenta cualquier conflicto, pensamos automáticamente que la verdad se encontrará en alguna parte entre los dos extremos. En este caso, quizás sea útil aplicar una pequeña lógica matemática al problema del argumento legal:

Imaginemos que en una pelea, un lado es inocente, honesto, y dice la verdad.  Es obvio que mentir no le aporta ningún beneficio a una persona inocente; ¿qué mentira puede decir? Si es inocente, la única mentira que puede decir es confesar falsamente “Fui yo quien lo hizo.” En cambio, la mentira no es más que buena para el mentiroso. Él puede declarar ese “Yo no lo hice,” y acusar a otro de haberlo hecho, al mismo instante que la persona inocente a quien ha acusado está diciendo “Yo no lo hice,” y está realmente diciendo la verdad.

La verdad, cuando está bien distorsionada por buenos mentirosos, siempre puede hacer que una persona inocente parezca mala, especialmente si el inocente es honesto y admite sus errores.

Mi psicópata hizo no menos de media docena de teorías para explicar a la sociedad (su entorno y el mío) el por qué hizo lo que hizo, al empezar, en el desarrollo y en la ruptura de la relación.

Según me llegaba la onda y desmontaba el argumento, inventaba otro. Hasta que aprendí lo de la firmeza, distancia y disciplina, mientras tanto me tenía enganchado.

La suposición básica de que la verdad se encuentra entre el testimonio de las dos partes siempre se torna en ventaja hacia el que miente y en contra del que dice la verdad. Bajo la mayoría de las circunstancias, esta desviación sumada al hecho de que la verdad también va a ser deformada de tal manera a perjudicar a la persona inocente, resulta en que la ventaja siempre queda en manos de mentirosos – psicópatas. Hasta el simple acto de hacer una declaración bajo juramento es inútil. Si alguien es mentiroso, hacer un juramento no significa nada para esa persona. Sin embargo, hacer un juramento actúa fuertemente en un testigo serio, veraz. Una vez más la ventaja va para el lado del mentiroso. [Robert Canup ]

Esto subraya una de las únicas cosas sobre un psicópata: su aparente incapacidad de concebir la idea abstracta  “del futuro”.

Se ha observado a menudo que los psicópatas corren con una clara ventaja sobre los seres humanos con conciencia y sentimientos, porque el psicópata no tiene conciencia ni sentimientos. Lo que parece ser es que la conciencia y los sentimientos están relacionados con el concepto abstracto de “futuro” y de “otros”. Es “espacio-temporal”.

Podemos sentir miedo, condolencia, empatía, tristeza, y demás porque podemos IMAGINAR el futuro de una manera abstracta, basándonos en nuestras propias experiencias pasadas, o aunque no sea más en “conceptos de experiencias” en innumerables variaciones. Podemos “predecir cómo van a reaccionar los otros, porque podemos “vernos a nosotros mismos” en ellos, aunque estén “ahí afuera” y que la situación sea de algún modo diferente vista desde el exterior, aunque similar en su dinámica. Es decir, no sólo podemos identificarnos con otros espacialmente – por decirlo de algún modo – sino también temporalmente –  en el tiempo.

El psicópata no parece tener esta capacidad.

Una vez entendidos los códigos de conducta de un psicópata es muy sencillo predecir sus actos. Siempre actuará con la lógica perversa de alguien que mide y pesa en función de sus intereses, sin importarle nada el daño que va a hacer.

Hay que tener consciencia de que sus intereses no siempre van a parecer materiales y, otra vez, tan sencillo como que son sus planes de futuro. El futuro le está ofreciendo algo que entiende por mejor y quiere soltar lastre. Otra vez sus intereses y otra vez sin importarle el daño que haga.

Mi psicópata quiere deshacerse de un inmueble que tiene conmigo. Para eso no le importa perder dinero y tampoco le importa que lo pierda yo.

Un inmueble que ella quiso comprar, yo no, y que compré por que yo era el hombre de su vida…un amor inmortal.

Ahora tiene otro amor inmortal, otra alma de la que comer, y esto del inmueble le molesta mucho. No quiere cumplir el compromiso que ella aceptó.

Es imposible hacerle entender que si ella quiere peder dinero es muy lícito, lo que no es lícito es que me lo haga perder a mí.

Son incapaces de “imaginar” en el sentido de poder realmente conectarse con imágenes en algo así como una manera directa de “un ser conectándose con otro ser”.

Toca directamente al concepto de Empatía como la capacidad emocional que tenemos las personas de implicarnos en la vida de los demás, poder ponernos en su lugar desde nuestra experiencia.

Ah, de hecho, pueden imitar sentimientos, pero los únicos verdaderos sentimientos que parecen tener – eso que los conduce y los hace fingir diversos dramas para causar efecto – son una especie de “hambre predatoria”, de lo que desean. Es decir, “sienten” la necesidad/el deseo como amor, y el no ser satisfechos en sus necesidades/deseos es descrito por ellos como el “no ser amados”. Además, esta perspectiva de “necesidad/deseo” determina que solamente el “hambre” del psicópata es válida, y cualquier cosa que esté “allí afuera,” todo lo que está fuera del psicópata, no es verdadero, excepto en tanto tenga la capacidad de ser asimilado por el psicópata como una clase de “alimento”. “¿Puede ser utilizado o proporcionar algo?” es la única preocupación que el psicópata parece tener. Todo el resto – toda actividad – está subsumido en esta tendencia.

Hablé anteriormente de este concepto como “moverse en el campo de los retornos”. Si no me dan lo que quiero es que no me quieren.

“Lo que quiero”, normalmente es material, pero también puede ser emocional.

Mi psicópata esto lo expresó como “te quiero pero no te amo”. Las personas normales no entendemos estas cosas.

En pocas palabras, el psicópata – y el narcisista en un menor grado – es un depredador. Si pensamos en la interacción entre los depredadores y sus presas en el reino animal, podemos llegar a tener una cierta idea de lo que se esconde detrás de la “máscara de la cordura” del psicópata. Del mismo modo que un animal depredador adoptará toda clase de funciones furtivas posibles para acechar a su presa, sacarla fuera de la manada, acercársele y disminuir su resistencia, el psicópata construye todo tipo de camuflaje elaborado compuesto de palabras y apariencias  – mentiras y manipulación – para “asimilar” a su presa.

Es especialmente terrorífica, cuando te das cuenta después, la mirada del psicópata. Como invade tu espacio visual!!!, como adopta todo un lenguaje corporal, como te atrae hacia sus redes.

Mi psicópata, al principio de conocerla, no había vez que yo la mirara que no la sorprendiera mirándome intensamente. Es un tipo de mirada que luego noté en muchas ocasiones y que yo traducía por “como te quiero!!!” y tuve que aprender a identificar como “te tengo en el talego, eres mío, te poseo”.

Esto nos conduce a una pregunta importante: ¿qué es lo que el psicópata REALMENTE obtiene de sus víctimas? Es fácil ver lo que buscan cuando mienten y manipulan por dinero, bienes materiales o poder. Pero en muchos casos, tales como en las relaciones amorosas o en las falsas amistades, no es tan fácil ver lo que el psicópata está buscando.

Sin desviarnos demasiado en especulaciones espirituales – un problema que Cleckley también confrontó – podemos decir solamente que pareciera ser que el psicópata GOZA de hacer sufrir a otros. Del mismo modo que los seres humanos normales disfrutan de ver a otra gente feliz, o de hacer cosas que hagan reír a otros, el psicópata disfruta de todo lo contrario.

Cualquiera que haya observado alguna vez a un gato jugando con un ratón antes de matarlo y de comerlo, se explicó probablemente a sí mismo que el gato “se entretiene” simplemente con las travesuras del ratón y que es incapaz de concebir el terror y el dolor sentidos por el ratón. Y el gato, por lo tanto, es inocente de cualquier intento malvado. El ratón muere, el gato se alimenta, y eso es la naturaleza. Los psicópatas por lo general no comen a sus víctimas.

Sí, en casos extremos la dinámica del gato y el ratón son llevados a cabo y el canibalismo posee una larga historia, en la que se asumía que ciertos poderes de la víctima podían ser asimilados comiendo alguna parte de ella en especial. Pero en la vida cotidiana los psicópatas y los narcisistas no llegan a tanto, por así decirlo. Eso hace que observemos con otros ojos la situación del gato y del ratón.

Ahora preguntamos: ¿Es demasiado simplista pensar que el gato, inocente, se divierte simplemente con el ratón que corre por todo lados y que intenta frenéticamente escaparse? ¿Hay algo más en esta dinámica que salte a la vista? ¿Hay algo más que el hecho de estar “entretenido” con las travesuras del ratón que intenta huir? ¿Después de todo, en términos de evolución, por qué tal comportamiento sería atribuido al gato? ¿Es el ratón más sabroso debido a las substancias químicas del miedo que corren por su cuerpecito? ¿Es un ratón paralizado de terror una mejor comida de “gourmet”?

Esto sugiere que debamos rever nuestras ideas sobre los psicópatas con una perspectiva levemente diferente. Algo que sí sabemos es: mucha gente que experimenta interacciones con psicópatas y narcisistas dice sentirse “agotada” y confundida, y a menudo notan posteriormente un deterioro en su salud.

¿Quiere esto decir que parte de la dinámica, parte de la explicación del porqué los psicópatas perseguirán “relaciones amorosas” y “amistades” que ostensiblemente no pueden dar lugar a ningún beneficio material observable, es que hay un consumo real de energía?

No conocemos la respuesta a esta pregunta. Observamos, teorizamos, especulamos y formulamos hipótesis. Pero al fin y al cabo, solamente la víctima como individuo puede determinar lo que ha perdido en la dinámica – y es a menudo mucho más que bienes materiales-. En cierto modo, parece que los psicópatas son comilones de almas o “Psicófagos.”

 

“Psicófago” es un término que, me parece, describe perfectamente a los psicópatas.

Cuando la victima que se ha quedado sin alma, devorada por un psicópata, realiza algún acto desesperado, entra en acción el procedimiento ordinario de la mentira y la manipulación. Te van a llevar a los campos de la paranoia y hasta la esquizofrenia. Van a tratar, por todos los medios, que cometas algún error: ellos mantienen la frialdad mientras tu vives en la zozobra.

Van a tratar de llevarte a la disociación de modo que seas dos personas. Una, que es la que está absorbida por el psicópata, domina todo y otra, sin alma, se arrastra por el resto de tu vida arruinada, mientras tu psicópata se pone las botas, por las barras de los bares, buscando la siguiente presa, mientras a ti te vende lo desolada que está por el daño que le has hecho: “salgo y me voy de copas para evadirme, lo necesito. Tengo una sensación de fracaso horrorosa; no creo que vuelva a enamorarme, no quiero hacerlo”. Esta frase me la dijo por escrito…ya estaba con otro.

Mi experiencia?: Distancia, firmeza y disciplina. Somos nosotros los que tenemos razón. Es nuestra alma, no debemos permitir que se la lleven.

Las gacelas no comen carne, así que si ven una gacela con restos de sangre en sus fauces….desconfien: es un guepardo disfrazado.

Cuidado con las ayudas. Solo personas de muy contrastada calidad humana pueden ayudar.

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Categorías:PSICÓPATAS
  1. angustias
    agosto 3, 2013 en 8:12 pm

    Buenas tardes ,veo que esta entrada es antigua y supongo que ya tendrás más que superado todo,yo estoy más atrasadita en mis luchas contra mi psicópata .¿Puedo contactar contigo de alguna manera?

    • agosto 5, 2013 en 6:34 am

      Luchar….no tiene mucho sentido luchar contra un psicópata, no conseguirás nada y, muy posiblemente, te llevará a la paranoia sino a la psicósis….dejalo!!!.

      “Son así”…Distancia, firmeza y disciplina….no hay otra.
      Dice el tango:

      Uno, busca lleno de esperanzas
      el camino que los sueños
      prometieron a sus ansias…
      Sabe que la lucha es cruel
      y es mucha, pero lucha y se desangra
      por la fe que lo empecina…
      Uno va arrastrándose entre espinas
      y en su afán de dar su amor,
      sufre y se destroza hasta entender:
      que uno se ha quedao sin corazón… con un psicópata…la has cagado, asúmelo!!!. No te conviertas en uno de ellos….el amor siempre gana.
      Mira dentro de tí; ahí encontrarás el camino.

      • angustias
        agosto 12, 2013 en 12:03 pm

        Gracias ,hace muy poco tiempo que descubrí ,quien era él.Estoy en proceso de digerirlo .Necesito algún consejo más de andar por casa .¿No puedo contactar contigo?

  2. septiembre 5, 2013 en 9:40 pm

    Buenísima información
    Yo estoy en procedimiento vía penal. Mi problema fue distinto, no enamorarme de él.

  3. MINA
    diciembre 16, 2013 en 9:14 am

    Otra más para sumar a la lista. ¿Podría de alguna forma contactar contigo? Un abrazo

    • diciembre 16, 2013 en 11:50 am

      Soy “Uno”…..uno más, sí.

      • sofi
        febrero 14, 2014 en 3:06 am

        creo que estuve en pareja durante mucho tiempo con un psicòpata, o mejor dicho un narcisista. De un día para otro todo cambió, y pasé de ser la mujer perfecta e indispensable a seer nada, sin explicación y con un nivel de violencia desconocido. Él cambió radicalmente. era otra persona. Me volví la malvada, la loca, la que fantaseaba. No importaba que él me zamarreara o me escupiera, él era víctima de lo que estaba pasando. Debía guardar silencio, no contarle a nadie lo que sucedía. Al principio así lo hice porque supuestamente él estaba pasando por una depresión muy fuerte, nunca superó el abandono de su padre. Durante todo ese primer tiempo previo a la separación me hablaba de la muerte, del suicidio, entré en pánico. En algún momento me fui dándome cuenta de que mientras yo lloraba dejaba de comer y dormir, él la pasaba genial, se compraba ropa, y salia. Es decir, su depresión no era tan depresiva.

        MINA :
        Otra más para sumar a la lista. ¿Podría de alguna forma contactar contigo? Un abrazo

        Entonces empecé a hablar, a contarle a mi familia y amigos lo que me estaba pasando, Es horrible la sensación de dejar de ser una persona. La confusión absoluta. El nivel de desprecio. No puedo olvidar su mirada, su nueva mirada. Como si realmente se cayera una máscara. Por supuesto me quedé sin nada. Hoy después de siete meses y de estar haciendo terapia, repaso toda mi relación y descubro que hubo un montón de indicios de su verdadera cara. Muchas de las cosas que contás en negrita me pasaron. Mi psicópata sin embargo tiene una idea fija de lo que debe ser un gran hombre y se construye casi perfecto hacia el afuera. Cuando más deshecha estaba me gritaba sos una mentira, mientras en su vida social se encargaba de conquistar a su nueva víctima con una imagen de hombre luchador con quien la vida no fue justa y tuvo que hacerse de abajo. Recuerdo que así llegó a mí, recuerdo también que estaba muy triste porque creía que no podía amar, porque sus experiencias habían sido muy malas, lo habían lastimado demasiado.
        A veces, todavía me pregunto: ¿será verdad? ¿habré sido una mala mina? ¿habrá sido todo mi culpa? ¿habré sido yo la violenta? es terrible. Entonces vuelvo a escribir toda nuestra historia y me doy cuenta ni bien comienzo que fui muy tonta y amé demasiado a alguien que no era lo que decía, al contrario sus dichos y sus acciones se distancian enormemente. Para colmo de males trabajamos juntos… es como estar encerrada en un cuarto sin puertas ni ventanas

  4. Mina
    diciembre 16, 2013 en 3:14 pm

    Lo de una lo decía por mi 🙂
    En tu experiencia ¿cuánto se tarda en salir de esto? no me refiero al sentimiento de amor en si, en mi caso hace casi 2 años y ya estoy bastante recuperada en ese sentido pero la devastación psicológica sigue ahí, es como si estuviera metido en los sesos .. y es imposible echarle. tú qué opinas?
    Gracias.

    Mina

    • diciembre 17, 2013 en 8:41 pm

      A mi me ayudó mucho escribir…sacar fuera toda aquella mala experiencia. He consultado a profesionales y todos, si excepción, me han recomendado elaborarlo, racionalizarlo y huir de la paranoia. Solo son algunas personas, no todo el mundo es así. Firmeza, disciplina y distancia….son psicófagos, te comen el alma!!!…cuidado, mucho cuidado!!!.

    • Donald
      noviembre 10, 2016 en 3:19 pm

      Piñuel dice que 2 años. Yo tengo 10 meses y me siento un poco mejor. A veces tengo recaidas.

  5. Naty
    febrero 16, 2014 en 12:54 am

    Hace un año que estoy en una relación con un psicópata que me llevo incluso a terminar internada durante un mes, este tipo literalmente me arruinó la vida, me saco de circulación, me dejo “sin vida”, sin sueños, aspiraciones, esperanzas hasta sin mis actividades cotidianas y mi grupo social literalmente me saco de la sociedad por completo, ahora me encuentro sola, medicada y sin fuerzas hasta para levantarme de la cama alguien puede decirme ¿Cómo se hace para superar esto? ¿Es recomendable intentar recuperarse sola o es mejor hacerlo en compañia de tu familia? ¿Qué terapia es la más recomendada? Además del distancia, firmeza y disciplina que tanto cuestan despúes de esto… Gracias!!

    • febrero 16, 2014 en 10:31 am

      No es fácil, no.
      Hay que ser la luz y no la polilla….pero la luz quema…..consume.
      Mi recomendación: Vida normal, familia, amigos, patria…..olvidar. Es un mal rollo que no volverá a ocurrir.
      Sal de ese vórtice….tu no eres así.

  6. Naty
    febrero 16, 2014 en 3:44 pm

    Gracias por la respuesta! Quisiera explicarte un poco mas la situación yo estoy haciendo una carrera universitaria en una provincia, pero mi famillia vive en otra (en otro lugar) bastante alejado del que estoy, aquí tengo actividades pero me encuentro sola, alla tengo a mi familia, pero no muchas actividades, teniendo en cuenta que hace solo un mes que salí de internación tú que me recomendarías? que por el momento regrese a mi hogar? o que me quede en la ciudad donde llevaba a cabo mi carrera universitaria pero donde vivo sola y donde tmb vive el? (no en mi casa pero si en mi ciudad) Gracias!

    • marzo 7, 2014 en 8:55 pm

      Naty:
      Get back, como diría Paul MacCartney….. get back to where you once belonged….vuelve a casa y trata de organizar todo desde la seguridad del hogar,
      Gracias por tu comentario.

      • Celeste
        septiembre 13, 2014 en 11:38 pm

        Hola! Una más yo también es difícil pasar por esto, entregar amor y tener alado un hielo, lo mío es una relación a distancia con uno de aros especímenes la verdad que era un cuento de adas los primeros meses, y después empezó a mostrar su verdadero ser narcisista egocéntrico dominante, donde le preguntar o hablar era algo que yo era la mala que lo hacía poner mal, que me ponga en su lugar que el estaba enfermo y deprimido por su relación anterior… En fin es todo lo que relatas enojos constantes sin lógica, maltrato psicológico, pero hay algo que no veo en el resto, el mío a mi me deja, me agarra y me vuelve a dejar, hace ciclos de abandono y luego vuelve, la vdd estoy mal con el y hecha un trapo de piso cuando me deja, me destroza me hace miércoles pero el no siente nada y siempre me dice q es mi culpa, porque me deja?!

      • septiembre 15, 2014 en 6:38 am

        Te deja por dos razones:
        1ª.- No te qiere porque no puede querer.
        2ª.- Eres una cosa, para él, no tiene conciencia del daño que hace…eres como un objeto.

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