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LOS REFORMADOS

LOS REFORMADOS, ESOS MONSTRUOS ODIOSOS.

Hace treinta años que vengo construyendo cosas y entiéndase por cosas toda clase de proyectos.

Desde los de construcción que, para mí, son los más fáciles, hasta la propia vida, pasando por muebles, jardines y diversas empresas de raro desarrollo emocional.

Nunca, amigos, nunca he terminado ninguno de esos proyectos como los imaginé y planeé al principio. Todos han tenido reformado.

Cuando terminé la carrera, (al día siguiente) yo tenía 25 años, fui a ver a mi madre. Estaba cambiando los azulejos de la cocina y un oficial alicatador, ya metido en años, me dijo:

-Ah!, usted es el Maestro Aparejador…no?.

-Ya me gustaría!!!!…de momento soy Aparejador porque lo ha dicho el Rey….la categoría de Maestro me la darán los años, si Dios quiere.

Luego resultó que el Rey dijo otra cosa…estos Borbones!!!!.

Esa obra también tuvo reformado y mi madre me quería sacudir, estuve dos meses sin aparecer por su casa. Canalla!!! –me decía- mira que no saber defender los intereses de tu madre!!!.

Os aseguro, amigos, que es duro ver a un padre dudando entre el afecto que se debe tener a la esposa y el amor que se tiene a un hijo.

Y, es que por más que quieran contarme los abogados, los economistas y toda esa caterva de indocumentados, es que es tan sencillo cómo qué es una cuestión de pura semántica.

Un proyecto es un guión, un método que tratas de desarrollar, lo más claramente posible, cuando empiezas con la idea. Piensas en todos los posibles detalles, tratas de plasmar en el papel del guión todas las posibilidades que ofrece lo que imaginas; tratas de dar carácter y sesgo al proyecto….quieres tener todo en la cabeza, el proceso de concepción se va completando. El brain storming se concreta.

Cuando tienes suficientemente definido el proyecto, te pones a medir y pesar lo que te va a costar la broma y, amigos, esto es harina de otro costal. Aquí ya no funciona el comando “estirar” y sus compañeros de Autocad que han sido tan útiles en el proceso de concepción, los euros no dan de sí. Se impone el comando “ajustar” de Presto.

Puede pasar que lo que estás imaginando sea para ti y, entonces, decides pagar lo que cuesta (buscando financiación), o que sea un encargo y te hayan fijado un presupuesto.

Entonces se plantea una dicotomía estremecedora. Qué hacer si lo imaginado cuesta más del dinero del que te han marcado como límite?.

Ya digo, en mis treinta años de profesión he podido comprobar que lo más frecuente es engañar al cliente y decirle que lo que has dibujado cuesta lo que el cliente quiere que cueste y salga el sol por Antequera.

También hay una solución de compromiso que es decir que ese es “el presupuesto mínimo que marca el Colegio” y que “lo que cueste solo Dios lo sabe”

En este caso he visto cosas tan increíbles como que el edificio, que está dibujado, cueste el doble de lo que dice el proyectista que va a costar. Bueno pues he visto a gente defendiendo la bondad del proyecto aún después del fracaso económico.

Te sueltan un speech de media hora haciendo razonamientos estúpidos y alabando lo “bueno” que es el edificio, con sus fachadas “tranquilas”, sus circulaciones “espectaculares” que dan solución a los “balances” entre lo público y lo privado.

Cuando le dices que eso está muy bien pero no es lo que has pedido, te miran con cara de pocos amigos y te dicen “no tienes ni puta idea de Arquitectura”, cosa que ya sabías.

Yo sé poco de Arquitectura….nunca me interesó demasiado la Arquitectura, pero sé muchísimo de obras: sé muchísimo de edificación y puedo saber, con un margen de error por debajo del 10%, lo que cuestan los edificios.

A continuación viene la gran falacia de que es la Administración la que debe gastar dinero en Arquitectura…..si no lo hace la Administración, quien lo va a hacer?.

Siempre he pensado que el dinero público debe ser austero y funcional…..el que quiera gastar dinero en Arquitectura que lo gaste de su bolsillo. Y esto es tan sencillo como que la Arquitectura es el único arte en el que la obra cuesta veinte veces lo que el proyecto, por tanto hay que tener mucho cuidadito con lo que se proyecta.

Cuando El Caravaggio pintaba cuadros, el valor material del cuadro es miles de veces menor que el artístico….en Arquitectura es al contrario.

Pues amigos, cuando hablamos de un edificio lo más normal del mundo es que se olviden cosas; que los sistemas que hemos pensado no sean posibles en el mercado actual; que tal o cual material ya no lo fabriquen y otros veinte mil incidentes que ocurrirán en el proceso de llevar la idea (el guión) a la concreción de la materialidad.

Esto que les describo no es nuevo, ya le pasaba a Felipe II cuando estaba construyendo El Escorial. Lo que D. Juan de Herrera proyectaba costaba mucho más de lo que el Habsburgo se quería gastar, claro, le tenía cabreado y estreñido.

Y fíjense, amigos, que no hablo de los malos profesionales (a algunos de estos les he visto pedir al proyectista, además del proyecto, una maqueta para poder entender ellos la obra), los incompetentes, los deshonestos…no, hablo de los buenos, de los competentes, de los honestos….me gustaría hablar de mi mismo.

Nadie puede predecir el futuro y nadie puede conocer todos las incidencias de una obra en la que van a participar docenas de personas.

Desde el maquinista que hace la excavación, le tiembla el pulso y se cepilla una conducción que no debería estar ahí. Un mal oficial de miras que no sabe replantear bien. Un fontanero cabreado al que ha dejado la novia y esa mañana se dedica a macizar bajantes. Un electricista economicista que deriva los enchufes para ahorrar dos metros de cable, que cuestan medio euro, y no pone clemas sino que encinta las conexiones….que os voy a contar!!!!.

Con todas estas incidencias hay que bregar, claro, esto nunca me preocupó…forma parte de la tarea diaria y para eso me pagan.

Lo que me saca de mis goznes es cuando alguien con un gran titulo otorgado por el “Rector y en su nombre el bedel de la Escuela”, que nunca ha hecho ningún proyecto y, naturalmente, ninguna obra; que tiene irresolubles problemas para cambiar la encimera de la cocina de su casa,  quiere darte una charla sobre el Código Técnico.

Lo siento, tíos, me sube la concentración de glucosa en sangre y debo abandonar el debate antes de cometer una locura. Me hago mayor…tempus fugit!!!

Y, cuando voy bajando la rampa, me pregunto cómo es posible que estas personas tan indocumentadas pretendan imponer sus criterios y hacer reformados a cero, con la obra terminada, y quince días después admitan una liquidación del 10%….no es que no sepan nada de obras ni de proyectos…es que tampoco se saben la Ley de Contratos del Sector Público (creo que ahora se llama así, he conocido tantas!!!).

Los reformados siempre van a existir, porque son consustanciales con las obras que, a su vez, son consustanciales con los proyectos…pero es que es tan difícil entender esto?.

Pues no, no es tan difícil…es tan sencillo como que estas personas estúpidas hagan un proyecto y luego ejecuten la obra.

Si cuando terminen la obra les ha costado el doble de dinero y de tiempo de lo que habían dicho…..lo de siempre: orejas de burro y a pasear por Zocodover!!!!.

Naturalmente, nunca harán eso porque no trabajan de lo que pone en su esplendido título….les da miedo y trabajan de otra cosa, con la red de protección que da la Administración. Yo a eso le llamo “proyectar por interpuestos” y “hacer obras de teatro”.

Como decía Luis Aragonés: “regatear en el centro del campo lo sabe hacer mi abuela….lo jodido es pararte en el área chica”….o aquello de que “en las distancias cortas es donde un hombre se la juega”.

Si, amigos, llevo muchos años en este negocio y he visto cosas como:

1º.- En el proyecto pone que vamos a construir zanjas de 40 cms. de anchas y 5 m. de profundas….esto indica que quien ha escrito esto sabe poco.

2º.- Certifica que las ha hecho….esto indica que es un deshonesto.

3º.- Cuando le digo que eso no se lo cree ni él, que todas las zanjas que sea capaz de hacer, con esas dimensiones, yo las lleno con mis tripas, me mira con cara de pocos amigos y me dice “no tienes ni puta idea de Arquitectura”.

4º.- Cuando le digo que yo no tengo que saber de Arquitectura, a mi no me pagan por eso, que yo tengo que saber de Edificación….me mira con cara de menos amigos, todavía, y se mete con mi madre…..me vuelve a subir la concentración de glucosa en sangre y tengo que abandonar el debate, no sin antes decirle que hacer zanjas y llenarlas de hormigón no tiene nada que ver con la Arquitectura. Cambiar la encimera de la cocina, tampoco.

Cuando llego a la cafetería, me tranquilizo y pienso: “mamá, no se lo tengas en cuenta, no sabe lo que dice y sabe menos que tu de albañilería”.

Conozco a mi madre y sé que, desde donde está y con las influencias que tiene, este se va a dar una galleta con la moto.

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