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TUAREG

TUAREG.-

Desde principio de febrero los tuareg luchan, en Mali, por conseguir un territorio que les proporcione independencia. No es la primera vez.

Desde mediados de febrero la violencia, la guerra y sus horribles consecuencias se han desencadenado en el desierto…… van a morir muchos tuaregs…. hombres, mujeres y niños: Allahu akbar!!!.

Levanto mi copa y brindo por vosotros, hijos del viento y la arena.

Mucho me temo que tendremos otro episodio de genocidio como aquel de 1.994 donde los Hutus exterminaron a los Tutsis con la complicidad de Francia.

Francia siempre anda metida en estos asuntos. Fraternité, Égalité, Liberté, naturalmente.

Para el que no lo sepa, basicamente, los tuareg son una Nación con identidad cultural propia que hacia principios de los 60, con la descolonización, fueron divididos en cinco estados; de esta forma se diluyó a 3 millones de personas en los 80 millones que viven en Argelia, Libia, Niger, Mali y Burkina Faso.

Sus desiertos, en los que ellos tradicionalmente pastoreaban y traficaban, ocupan algo así como cinco veces la extensión de España. En cinco veces la extensión de España viven 3 millones de personas…..es decir: no vive nadie. En el desierto del Sahara no hay nadie!!!.

Nadie se preocupó, entonces, de comprender que en la zona geográfica donde viven los tuaregs solo hay tuaregs. Todo es desierto, el cielo es su techo y la arena su suelo.

España tiene 504.000 km2 y 47 millones de personas, es decir 93 almas por Km2.

El territorio tuareg tiene 2,5 millones de km2 para 3 millones de personas, es decir, algo más de una persona por km2.

Dese hace muchos siglos esta gente nace en el desierto, vive allí, ama allí y muere allí. Están organizados en castas y amplios clanes familiares y son muy endogámicos. Fiscalmente son muy poco significativos.

Para mí, los tuaregs eran un mito, había visto películas en las que los “hombres azules” cargaban, montados en sus camellos, contra las tanquetas de la Legión Extranjera del ejercito francés. Veía como morían hombres y animales bajo el fuego cruzado de las ametralladoras, pero no dejaban de maravillarme las galopadas a lomos de esos esplendidos animales; a Anthony Queen se le daban bien los papeles de “hombre del desierto”.

Eran gente de un valor inigualable que ponían el honor, las costumbres y las Leyes de su nación (que eran los suyos) muy por encima de su propia vida y que estaban acostumbrados a las extremas condiciones de vida en un clima hostil. No les daba, ni les da, miedo la diabetes ni la hipertensión, saben que de eso no van a morir.

Había visto muchas imágenes de hombres color índigo, con el turbante (turgukumush) en la cabeza, montados en sus meharis.

En octubre de 2.008 tuve la oportunidad de viajar al desierto en un tour que me llevó desde Tunez (Carthago) hasta Ghat, para luego hacer el arco de los Akakus hasta Shebha.

En Ghadames me recogieron los tuareg y estuve 22 días viajando con ellos por el desierto.

Allí aprendí que “ser tuareg” no tiene que ver con ningún concepto geográfico ni étnico. Ser tuareg es tener un determinado carácter, ser de una forma determinada: es un sentimiento de pertenencia.

“Quédate –me dijeron- llegarías a ser un buen tuareg”.

No me quedé por tres razones fundamentales:

1ª.- Mis afectos no están en el desierto.

2ª.- Ni siquiera sé si me gustaría ser tuareg (bastante honor tengo con ser español).

3ª.- En el desierto no hay sacarinas.

Ser tuareg es hablar el idioma de los “kel”, kel tamasheg, kel tagelmust….; es amar la vida nómada que te proporciona el desierto; es respetar unas normas muy generales que deben ser observadas por cualquiera que viva en ese medio tan hostil.

Hay varios tipos de desiertos dentro del Sahara, la Hamada, las dunas, los macizos. Todos son extremadamente secos y el agua es la vida. A todos les han puesto un nombre.

Las temperaturas diurnas pueden alcanzar los 50ºC y bajar, por la noche, a 5ºC……con 45ºC de diferencia en el mismo día, el Coronel Tapioca es un pringao.

Por esta misma causa (los cambios de temperatura) se desatan tormentas de viento que levantan la arena. Cuando esto se produce durante el día, la arena quema, si no tienes puesto el turgukumush, te ponen las mejillas a la plancha….la sequedad y el polvo caliente te apergamina la piel. Es obligatorio cubrirse, porque cada cm2 de piel que esté en contacto con el ambiente sufrirá.

Esta gente vive en amplios clanes familiares, donde cada familia es mandada por el “más viejo” y cada clan tiene una categoria social determinada.

Están los guerreros que, para ellos, son los más honorables y nobles; los artesanos; los clérigos, que allí se casan y tienen familia como cualquiera que vista y calce; y están los esclavos…..si, algunos son esclavos, pero aún siendo esclavos, son tuaregs.

Viviendo con ellos comprendí alguno de sus pensamientos, algo de su filosofía, un poco de sus sentimientos.

El anciano jefe del clan (il connaît tout), al que me llevaron a ver, me dio lo que yo creí que era un nombre y luego me enteré que, sencillamente, me admitía en su clan: Areg Imagighem (transcripción fonética).

Me regaló un bastón….que luego me ayudó, durante meses, a caminar, después del incidente en la carretera de la muerte.

Yo les enseñé algunas cosas relacionadas con la construcción; a dosificar y envolver (con pala) el cemento con la arena, a nivelar las hiladas de los bloques con una cuerda, aplomar las jambas de los huecos….. en fin, estuve una mañana trabajando con ellos en la construcción de una Madrazza (aula coránica) para los niños.

Los están sedentarizando, es de mucho interés para los gobiernos de los cinco estados que los tuaregs se queden quietos y cambien su tradicional vida nómada por asentamientos más controlables.

Me parece que no tiene mucho sentido; si haces que los tuaregs vivan en ciudades, los estás matando….será el fin de los “Imageghan” y, seguramente, es eso lo que quieren los gobiernos.

Llegan, a los teletipos, noticias confusas, de corresponsales y agencias:

“Diez militares malienses han sido muertos por guerreros tuareg”….no sabemos si esos militares eran tuaregs que han sido pasados por las armas siguiendo sus costumbres…sus códigos de honor…sus leyes. Los Imageghan cabalgan de nuevo. Los tuaregs no son asesinos, son hombres de honor. Por eso van a perder.

“ciento cincuenta mil tuareg (mujeres y niños), han sido desplazados de la zona de guerra en Azawad”….

Me hace mucha gracia….no se han enterado, todavía, con quién estamos tratando. No se han enterado que los tuaregs se desplazan constantemente, eso no representa ningún problema para ellos. Se mueven por sus territorios….hoy están en Mali, mañana en Argelia y pasado en Niger….los que trazaron las fronteras estaban en Paris.

Nacen sin papeles, sin papeles viven y sin papeles mueren.

Gadafi les daba el cemento, los bloques para construir y los materiales para que se construyeran sus casas…..los que quisieran. Ellos estaban agradecidos, ahora, Gadafi ha perdido y, a estas alturas, los tuaregs que vivían en Libia estarán en Argelia, NIger o en Mali.

La “gran sequía” de 1.995 mató a gran cantidad de sus animales y muchos optaron por asentarse alrededor de los oasis, cerca de Ghat…. empezaron a construir casas de adobe. Algunos, como es el caso de mis amigos, empezaron a dedicarse al turismo.

Comprendieron que a muchos europeos idiotas nos gusta el desierto y, de jóvenes, leímos a Homero, a Stevenson y a Salgari. Algunos, incluso, leímos a Vázquez Figueroa.

RAPSODIA : E l’anima se ne va verso l’eternità.

Ahora, en vez de pastorear cabras y camellos, pastorean turistas curiosos.

–        Imagighem, no comprendo por qué los europeos se pasan la vida luchando por algo que no hace falta.

–        Qué no hace falta, Yhaya?

–        Una casa.

–        Y qué te hace falta a ti?

–        los meharis.

Esta conversación la teníamos Yhaya y este, vuestro humilde servidor, a la caída del sol, tumbados en una duna. Él conducía un Land-Cruiser de 20 años de antigüedad, pero echaba de menos a su camello. Moustah había hecho té.

–        Imagighem, por qué esa señora se desnuda delante de todos?.

–        Tiene calor y quiere bañarse.

–        Como es posible que se respete tan poco y respete tan poco a los demás?.

–        En España, Yhaya, hace mucho que las señoras hacen lo que les da la gana porque lo pone en las leyes.

–        Y cómo es posible que su marido no la diga nada?

–        No es su marido, se acuesta con él para que el viaje le salga un poco más barato.

–        Aquí no nos gustan las faltas de respeto. Nuestras mujeres, ni nosotros, hacemos eso.

–        Hasta que venga por aquí Mª Teresa Fernandez.

–        Quién es?

–        Una vieja bruja que tenemos en España. No te preocupes la mantendremos ocupada allí.

–        Imagighem, fumas mucho no respetas a tu cuerpo.

–        Yhaya soy un pecador empedernido, no respeto ni lo más sagrado, por eso estoy aquí, me perdí y quiero encontrarme.

–        Serías un buen tuareg.

–        Y tú, amigo, serías un buen ingeniero.

–        Necesitaría 50 años.

–        Diez menos que yo para ser tuareg, construyo casas, que allí sí hacen falta.

Os aseguro que este tipo de reflexiones, ese paisaje, aquellas dunas, el silencio atronador de las noches sin viento….y las estrellas, sobre todo ese cielo absolutamente nítido, hacen que entres en un estado de ánimo muy propio para las catarsis….comprendes por qué los grandes profetas se retiraban al desierto a meditar y cuando volvían inventaban una religión.

Ahora, los occidentales, pretendemos imponer nuestra civilización a esta gente y somos tan cretinos que lo llamamos “la primavera árabe”. La Sociedad de la Información no solo nos va a devorar a nosotros, también a los tuaregs.

No veo qué tiene de “mejor” vivir en aglomeraciones de gente y coches, tardar 45 minutos en llegar a trabajar en algo que no te gusta, morir de hipertensión a causa de la obesidad y ver cómo tus hijos se pasan ocho horas diarias delante del ordenador o de algún dispositivo de comunicación que comunica mucho pero transmite muy poco.

Estos hombres y mujeres azules viven con el sol, se alimentan lo imprescindible, beben lo justo y necesario y no tienen atascos….en el desierto no hay semáforos.

Nosotros tenemos relojes, ellos tienen el tiempo.

Habrá alguien que piense que los tuaregs van a ser más felices porque en Tripoli, Carthago o El Cairo gobiernen unos u otros?.

Habrá alguien que piense que los tuaregs van a ser más felices cuando sepan utilizar el feisbuk?.

Moustáh me decía que estaba muy triste porque sus hijos no querían ir al desierto….se pasaban el día delante del ordenador.

–        Qué edad tienen tus hijos, Moustáh?

–        Diez y once años, los mayores.

–        Bueno, aún son muy jóvenes.

–        Ahora están con la madre, pero el año que viene empezarán a venir conmigo al desierto.

–        Moustáh, lo bueno de eso es que tus hijos podrán hacer quedadas en los Akakus o en Tumbuctú…total, solo son 2.500 km.

–        Nosotros hacemos las fiestas que queremos desde que éramos pequeños y las hacemos donde queremos.

Para que os hagáis una idea, en Gaht había un garito de 4 m2 donde había un ordenador con un módem de aquellos que hacían ruidos raros que, no sé cómo, porque no había líneas telefónicas (vía satélite, imagino) conectaba con la WEB…..casi todas las casas de adobe tenían en la cubierta una antena parabólica de 1 m. de diámetro.

Un sastre, en Ghat, me confeccionó tres turgukumush en fino algodón… de 3, 5 y 7 m. de longitud, en blanco, negro e índigo.

Con una “Singer” de pedal, como la que tenía mi madre, me hizo dos camisolas-chilabas, unos pantalones tuareg, de fiesta, y dos capas. Por todo eso me cobró 20 euros. Cuando le enseñé los dinares torció el morro. “uros, uros” –decía-.

Son gente buena que ríe y llora de verdad. Aman al desierto.

Sentados, al atardecer, en las dunas, cuando Moustáh hacía el té, les preguntaba cosas sobre su idioma….Yayah asentía serio a los comentarios del “hacedor de té”.

(Transcripciones fonéticas) Yo preguntaba en una mezcla de inglés, francés e italiano.

–        Mustáh, como se dice “ojos” en Kel Tamasheg?

–        Cheptawen

–        Y cómo se dice “tienes”?

–        Taramat

–        Cómo diríamos “comería”?

–        Amakshú

–        Oye, Mustáh y como se llama a lo de las mujeres?

–        Akadil (empezaban las risas de Mustáh y Yayah fruncía el ceño)

–        Entonces, amigo, como le dirías a una mujer “tienes unos ojos que te comería el coño”?.

–        Imagighem, ningún tuareg le diría eso a una mujer.

–        Perdona, Mustáh, era una broma.

–        Ja,ja,ja…-dirigiéndose a Yayah- key cheptawen taramat akadil amaksú….

Yo tampoco le diría eso a ninguna mujer…..fuera de mi alcoba.

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Categorías:Uncategorized
  1. mayo 30, 2013 en 5:56 am

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