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INCIDENTE EN EL ESTRECHO

INCIDENTE EN EL ESTRECHO.-

Tratando de documentar, lo mejor posible, las Crónicas Marineras, me encuentro con sucesos increíbles en la Historia de la Armada de España.

Para muestra un botón.

En 1.784, en el Ferrol, se puso en el agua un navío de guerra de nueva generación, ejecutado con planos y dirección del ingeniero naval Teniente General José Romero y Fernandez de Landa, inaugurando la era de los “Romero Landa”.

Maqueta del Sta. Ana de Ángel Meilán

Era el Santa Ana, un buque de 56 m de eslora que desplazaba 4.300 toneladas y arqueaba 2.198 toneladas y que montaba, en tres cubiertas, 112 cañones. Necesitaba más de 1.000 hombres, según la Ordenanza, para tripularlo y fue el primero de toda una serie de navíos construidos con esos planos.

Fantásticos buques de guerra que continuaban la tradición secular de hacer de España una nación invencible en el mar. Desde Lepanto, tanto en el Mediterráneo como en la Mar Oceana, los buques de guerra españoles eran temibles y temidos.

En total 8 potentísimos navíos de guerra de primera clase que se unieron, cómo última generación, a la Real Armada de España.

  • Santa Ana; astillero de Esteiro (Ferrol); 1784-1816.
  • Mejicano; astillero de la Habana; 1786-1815.
  • Conde de Regla; astillero de la Habana; 1786-1811.
  • Salvador del Mundo; astillero de Esteiro (Ferrol); 1787-1797.
  • Real Carlos; astillero de la Habana; 1787-1801.
  • San Hermenegildo; astillero de la Habana; 1789-1801.
  • Reina Luisa; astillero de Esteiro (Ferrol); 1791-1815.
  • Príncipe de Asturias; astillero de la Habana; 1794-1812.

Sección longitudinal del Santísima Trinidad

Romero Landa, además, construyó ocho navíos de 74 cañones y tres de 64 cañones, así como una serie de fragatas de 34 cañones.

Estos barcos montaban, en la primera batería (la más cercana al agua) 30 cañones de 36 libras, en la segunda 32 cañones de 24 libras, y en la tercera 32 cañones de 12 libras, además de diversas piezas de varios calibres en la cubierta superior. En astilleros les montaban 18 piezas de 8 libras que, luego, los capitanes modificaban.

Armamento 1ª Batería 2ª Batería 3ª Batería Alcázar, castillo y toldilla
Finales s. XVIII 30×36 libras 32×24 libras 32 x 12 libras 18 x 8 libras
Santa Ana (1805) 30×36 libras 32×24 libras 32×12 libras 10×8 libras + obuses: 10×48, 2×32 y 6×24 libras.

Mención especial para las cuatro piezas de 24 libras que, instaladas en la popa del buque y a la altura de la primera cubierta, actuaban de “guarda-timones” y permitían el fuego por popa en la dirección del eje del navío.

Toda la “obra viva” o parte del barco que estaba por debajo de la línea de flotación se destinaba a almacenes (casi siempre cargados de pólvora, munición y cabullería) y a la estiva de piedras que dieran estabilidad a la embarcación haciendo, con su gran peso, que bajara el centro de gravedad del sistema.

Excmo. Sr. D. José Romero y Fernanadez de Landa

Desde aproximadamente la mitad del siglo XVIII hasta principios del XIX, los astilleros españoles dieron a luz a una gran cantidad de navíos de guerra cuya misión era la de proteger las líneas de comercio y las costas españolas en los siete mares. El Rey Carlos III reinó en España desde 1.759 hasta 1.789.

Ese antiguo concepto de “imperium” como ámbito territorial del “imperator” se cumplía: España imperaba y el mar era el ámbito donde mandaba; y mandaba utilizando cómo instrumento una poderosa flota de buques de guerra.

Algunos guionistas y panfletistas de Hollywood han querido representar a piratas y corsarios abordando un navío español y reduciendo a su tripulación. Esto nunca pasó con corsarios o piratas y, desde luego, cuando esto pasó fue porque varios navíos de igual o superior porte combatían simultáneamente contra el español o, como el caso que quiero comentar, combatían dos navíos españoles entre si.

Hasta el combate del Cabo de San Vicente, que fueron capturados 4 navíos de línea (el San José, el Salvador del Mundo, el San Isidro y el San Nicolás), los abordajes entre navíos de línea eran muy escasos. Los capitanes preferían “freír” a cañonazos al enemigo hasta desarbolarlo y provocar su rendición; de esa manera se ahorraba mucha sangre en el cuerpo a cuerpo; cuando abordaban el buque ya estaba rendido.

La dotación de la Armada, hacia 1.801, no la conozco dado que muchos buques eran puestos en “dique seco” y desarmados según interesara en cada momento. Expongo a continuación la relación de buques construidos en la segunda mitad del siglo XVIII:

Nombre Cañones Astillero Año de botadura
Navíos
Santísima Trinidad 140 La Habana 1769
San Fernando 112 La Habana 1765
Purísima Concepción 112 El Ferrol 1779
San José 112 El Ferrol 1783
Santa Ana 112 El Ferrol 1784
Cunde de Regla 112 La Habana 1786
Mexicano 112 La Habana 1786
Rea! Carlos 112 La Habana 1787
Salvador del Mundo 112 El Ferrol 1787
San llermenegildo 112 La Habana 1789
Reina Luisa 112 El Ferrol 1791
Príncipe de Asturias 112 La Habana 1793
Real FamiIia 112 La Habana (en grada)
San Carlos 96 La Habana 1765
Rayo 80 La Habana 1749
San Vicente 80 Cartagena 1768
San Nicolás 80 Cartagena 1769
San Rafael 80 La Habana 1771
San Eugenio 80 El Ferrol 1775
Neptuno 80 El Ferrol 1795
Arrogante 74 Guarnizo 1750
África 74 La Carraca 1752
Oriente 74 El Ferrol 1753
Galicia 74 La Habana 1754
Serio 74 Guarnizo 1754
Atlante 74 Cartagena 1754
Gallardo 74 El Ferrol 1754
Terrible 74 Cartagena 1754
Glorioso 74 El Ferrol 1755
Guerrero 74 El Ferrol 1155
Triunfante 74 El Ferrol 1756
Velasco 74 Cartagena 1764
Vencedor 74 El Ferrol 1765
San Genaro 74 Cartagena 1765
San Juan Nepomuceno 74 Guarnizo 1766
San Pascual 74 Guarnizo 1766
Santa Isabel 74 Cartagena 1767
San Francisco de Asís 74 Guarnizo 1767
San Agustín 74 Guarnizo 1768
San Lorenzo 74 Guarnizo 1768
San Isidro 74 El Ferrol 1768
San Pedro Apóstol 74 El Ferrol 1770
San Joaquín 74 El Ferrol 1771
San Pablo 74 El Ferrol 1771
San Gabriel 74 El Ferrol 1772
San Juan Bautista 74 Cartagena 1772
Ángel de la Guarda 74 Cartagena 1773
San Dámaso 74 Cartagena 1776
San Justo 74 Cartagena 1179
San Fermín 74 Pasajes 1782
San Sebastián 74 Pasajes 1783
Bahama 74 La Habana 1784
San Antonio 74 Cartagena 1785
San Ildefonso 74 Cartagena 1785
San Telmo 74 El Ferrol 1788
Cartagena 1788
San francisco de Paula 74
Europa 74 El Ferrol 1789
Intrépido 74 El Ferrol 1790
Soberano 74 La Habana 1790
1791
Conquistador 74 Cartagena
1792
Pe/ayo 74 La Habana
1794
Monarca 74 El Ferrol
Montañés 74 El Ferrol 1794
La Carraca 1757
España 64
América 64 La Habana 1766
San Ramón 64 La Habana 1775
San Fulgencio 64 Cartagena 1787
San Leandro 64 El Ferrol 1787
La Habana 1788
San Pedro de Alcántara 64
Asia 64 Cartagena 1789
Astuto 60 La Habana 1759
1780
Castilla 60 El Ferrol
1781
Santo Domingo 60 El Ferrol
San Julián 60 Cartagena 1789
Miño 54 El Ferrol 1779
Fragatas
Sabina 40 El Ferrol 1781
Atocha 40 La Habana 1789
Minerva 40 La Habana 1790
Ceres 40 La Habana 1792
Gloria 40 La Habana 1793
Flora 40 El Ferrol 1795
Liebre 34 La Carraca 1755
Venus 34 La Carraca 1755
Astrea 34 Cartagena 1756
Santa Rosalía 34 Cartagena 1767
Carmen 34 El Ferrol 1770
Santa Perpetua 34 El Ferrol 1772
Asumpción 34 El Ferrol 1772
Magdalena 34 El Ferrol 1773
Santa Clara 34 El Ferrol 1774
Santa Lucía 34 La Habana 1775
Santa Agueda 34 La Habana 1776
Santa Dorotea 34 El Ferrol 1776
Santa Cecilia 34 La Habana 1777
Santa Rufina 34 Cartagena 1777
Nuestra Señora de la O. 34 La Habana 1778
Santa Matilde 34 La Habana 1778
Santa María de la Cabeza 34 La Habana 1780
Santa Rosa 34 El Ferrol 1782
Pilar 34 El Ferrol 1782
Santa Elena 34 El Ferrol 1783
Casilda 34 Cartagena 1784
Brigida 34 Cartagena 1784
Nuestra Señora de la Paz 34 El Ferrol 1785
Santa María 34 El Ferrol 1785
Florentina 34 Cartagena 1786
Guadalupe 34 La Habana 1786
Santa Catalina 34 La Habana 1787
Santa Leocadia 34 El Ferrol 1787
Santa Teresa 34 El Ferrol 1787
Mercedes 34 La Habana 1788
Soledad 34 Cartagena 1788
Perla 34 Cartagena 1789
Mahonesa 34 Mahón 1789
Palas 34 El Ferrol 1789
Juno 34 El Ferrol 1789
Esmeralda 34 Mahón 1791
Diana 34 Mahón 1792
Tetis 34 El Ferrol 1793
Pomona 34 El Ferrol 1794
Venganza 34 Mahón 1793
Fama 34 Cartagena 1795
Ninfa 34 Mahón 1795
Santa Gertrudis 26 Guarnizo 1768
San Pío 22 El Ferrol 1777
Colón 22 (presa)
1775
Santa Rosa 20 Cartagena
San Gil 20 El Ferrol 1777
1779
Santa Elena 20 El Ferrol
Escolástica 20 El Ferrol 1779
Descubierta 20 La Carraca 1789
Atrevida 20 La Carraca 1789
Jabeques
Murciano 34 Cartagena 1779
San Leandro 34 Mahón 1785
Lebrel 32 Palma 1769
Gamo 30 Palma 1770
San Felipe 26 Mahón 1768
San Sebastián 26 Cartagena 1774
San Blas 18 Cartagena 1778
San Lino 18 Cartagena 1779
Carmen 14 Palma 1775
Africa 14 Cartagena 1775
  El Ferrol Habana Cartagena Carraca Guarnizo Pasajes Mahón Palma TOTAL
Navíos 27 19 18 3 7 2 76
Fragatas 19 14 9 2 1 5 50
Corbetas 4 1 2 7
Jabeques 5 2 3 10

Nota: relación obtenida de la página todoababor.

Esta relación hacía a la Armada española la tercera más potente del mundo, por bocas de fuego, en 1.805. Además y hasta San Vicente el prestigio de los marinos españoles estaba en lo más alto del ranking.

Ilustres marinos como Antonio Barceló o Blas de Lezo habían dejado brillantes e impolutas las armas nacionales, y dejado en evidencia a los señoritos de la alta nobleza para los que estaban reservados los más altos mandos de la Armada.

La nómina de 11 navíos de tres cubiertas y 112 cañones con el Santísima Trinidad, de 140 bocas de fuego, a la cabeza era una fuerza disuasoria muy importante. De estos 11 navíos, 8 eran gemelos y del constructor Romero Landa, fueron los llamados “Meregildos”, cómo deformación popular del nombre de uno de ellos; los otros tres, el Fernando, el San José y el Concepción eran anteriores, diseño de Gautier.

En el combate del Cabo de San Vicente, en febrero de 1.797, participaron seis “tres puentes” y el Trinidad con la insignia de Córdova y Ramos; perdimos dos de los “tres puentes”, un 80 y un 74 cañones.

En ese combate, Nelson con el Captain, un navío de 74 cañones, abordó al San José (112) y al San Nicolás (80).

Horatio Nelson, con el Captain, aborda al Nicolás y al San José.

Nelsón con 750 hombres abordó y redujo a las tripulaciones de un navío de 112 cañones y 800 hombres y otro de 80 cañones y 700 hombres. Aunque tratemos de hacer todos los comentarios atenuantes que queramos, esto no debió suceder. Nelson debió morir en San Vicente y su barco hundido. No debió suceder, pero sucedió.

Córdova y Ramos y Morales de los Ríos, dos señoritos, fueron sancionados duramente. Ninguno de los dos reposa en el Panteón de Marinos Ilustres de San Fernando. Sí están, en cambio, los comandantes D. Tomás Geraldino Geraldino, D. Antonio Yepes, D. Fco. Javier Winthuysen que murieron defendiendo su buque y antes del abordaje.

Mención especial, al General Jefe de Escuadra D. Francisco Javier Winthuysen, que le faltaba el brazo derecho de una batalla anterior, y cuando una bala de cañón le segó las dos piernas a la altura del fémur, fueron sus últimas palabras: “fuego a la Santa Bárbara!!!!”. Después de muerto, con el sable desenvainado en la mano, no había manera de quitárselo y cuando Nelson lo tuvo en su poder se lo mandó a su familia.

Nelson, entre otras, era un narcisista romántico y buscó la muerte en todos sus combates, hasta que la encontró en Trafalgar. Algún día hablaré de Nelson como psicópata-narcisista y sobre cómo el Estado usa a estos elementos.

Esta acción, con ser deplorable, no fue la más absurda que se produjo en aquellos años. No existe disculpa alguna, bajo mi punto de vista, para aquellos actos, por más que algunos historiadores se empeñen en defender aspectos parciales de los hechos.

Bajo ningún concepto se puede admitir que un solo barco inglés aborde y reduzca a dos españoles…..bajo ningún concepto. Pero resulta que como pasó….hemos de admitirlo. Así se manifestó el Consejo de Guerra posterior y por eso las penas fueron tan duras.

Además, en ese mismo combate, los ingleses tiraron, a degüello, a otro de tres puentes, el Salvador del Mundo y se llevaron, de propina un 74 cañones, el San Isidro.

El Isidro y el Nicolás eran viejos navíos con 28 años de servicios en sus cuadernas, el San José tenía 13 años de servicio y era un Gautier, pero el Salvador era “meregildo” y tenía 9 años, en San Vicente.

Para rendir al Salvador del Mundo fueron necesarios cinco navíos ingleses cañoneándole por las dos bandas durante tres horas. Su comandante, el brigadier Antonio Yepes, murió en el puente de mando.

Pues bien, la noche del 12 al 13 de julio de 1.801, cuatro años después de San Vicente, la escuadra franco-española de Linois, (un contra-almirante mariquita) que ya había conseguido su trozo de gloria quince días antes, evitando que Saumarez le capturara los cinco navíos que tenía, navegaba en conserva protegida por los refuerzos de Juan Joaquín Moreno Mondragón que, en San Vicente enarbolaba en el Príncipe de Asturias, con Antonio Escaño como capitán de bandera y se batió contra media flota inglesa.

El Príncipe de Asturias, enarbolando al tope del trinquete (Jefe de Escuadra).

El amiguete Linois, que se apuntó la victoria de Algeciras, no mencionó que los dos navíos que perdió Saumarez fueron cañoneados, a porfía, por las baterías de costa del Coronel Juan Río Soto que mandó con eficacia y arrojo las de Isla Verde, Santiago y Almiranta. Tampoco mencionó en su informe, el francés, que él ancló sus naves, arrimándose a la costa todo lo que pudo, siguiendo la estrategia que usó Brueys en Aboukir (1.798) y que le costó toda la flota, pero en Algeciras, Río Soto no consintió que Saumarez le doblara pegado a la costa, y las cañoneras sutiles le dieron, al inglés, para él y para su familia.

Juan Joaquín Moreno Mondragón, mandó la escuadra de retaguardia, en San Vicente, desde el Príncipe de Asturias. Fue felicitado por su actuación.

El Príncipe bate a la linea inglesa en el Cabo de San Vicente. Aunque es una interpretación inglesa, vean, a la izquierda, al Salvador ya capturado (bandera inglesa y española en el mayor), la línea inglesa protege su captura y a la derecha, tres navíos españoles dan la popa al combate. 

Aquella noche calurosa, de Julio de 1.801, la escuadra franco-española navegaba en un frente de tres líneas, con los barcos franceses por delante y los españoles a popa y siguiendo sus aguas.

Había salido de Algeciras a medio día y los ingleses, saliendo de Gibraltar, les seguían a 5 millas de distancia.

Los franceses eran, en primera línea:

–        INDOPTABLE (80), del capitán Moncoure

–        FORMIDABLE (80), del capitán Aimable

–        DESAIX (74), del capitán Palliere

Los Españoles eran, siguiendo sus aguas:

Detrás del INDOPTABLE

–        SAN AGUSTÍN (74), del capitán Ramón Topete

–        REAL CARLOS (112), del capitán Ezguerra Guirior

Detrás del FORMIDABLE.

–        ARGONAUTA (80), del capitán Herrera D’Avila

–        SAN HERMENEGILDO (112), del capitán Emparán de Orbe.

Detrás del DESAIX.

–        SAN FERNANDO (112), del capitán Molina

–        SAN ANTOINE (74), del capitán le Ray

Los ingleses, navegando en línea, acechaban a la escuadra franco-española.

–        CAESAR (80), del capitán Brenton, con la insignia de Saumarez.

–        AUDACIOUS (74), del capitán Peard.

–        SUPERB (74), del capitán Keats.

–        VENERABLE (74), del capitán Hood.

–        SPENCER (74), del capitán D’Esterre-Darby.

Solo pensar que cinco navíos de dos cubiertas “acechaban” a nueve, de los cuales tres eran de tres cubiertas, me resulta, cuanto menos, extraño y me encamina a determinar el problema principal en todo ese periodo: los ingleses atacaban y los franceses se defendían….los españoles eran monigotes que unos y otros usaban. A Napoleón, de España, no le interesa el sol….le interesaba la Armada.

D. Alexandro Malaspina Milelupi, brigadier de la Armada, fue mandado a prisión por advertir de este extremo: A ingleses y franceses lo único que les interesaba era la destrucción de la Armada de España.

El Real Carlos, desarbolado, bate al Hermenegildo

Moreno Mondragón debió virar por redondo y, con sus navíos, haber machacado a Saumarez, que estaba con mucha desventaja y, después de perder dos barcos en Algeciras, si vuelve a Inglaterra, le capan la gorra; el Almirantazgo de su Majestad Británica era mucho más duro que el de la Majestad española. Saumarez buscaba, con desesperación, una victoria; una situación estupenda para Moreno Mondragón. No eran esas las órdenes que D. Juan Joaquín tenía…hasta el punto de transferir la insignia española a la fragata Sabina, vigilado de cerca por Linois. Por más que lo autorizaran las Ordenanzas, la insignia del General en una fragata?….navegando con tres navíos de tres cubiertas íntegros?.

A las 11,30 de la noche y sin luces, el Superb del capitán Keats, con órdenes concretas de Saumarez, se adelantó a la escuadra inglesa para situarse a babor del San Antoine, entre la costa y la escuadra española. Cuando iniciaba la virada NW y estando a 300 m del San Hermenegildo, le dio costado con sus baterías de babor y le descerrajó una andanada que impactó en la aleta de estribor del Hermenegildo. Siguió con su maniobra en dirección al San Antoine.

El Hermenegildo reaccionó y soltó toda su batería de babor contra lo que creía un enemigo y que, sin embargo, era el Real Carlos. En esta primera andanada de 50 cañones le produjo varios incendios y le tiró el trinquete.

El San Hermenegildo en formación de combate

El Carlos, creyendo que le tiraba un enemigo, le soltó toda su batería de estribor al Hermenegildo que, muy desarbolado, orzó a babor hasta abordar al Carlos.

Los dos explotaron con un gran alarde de fuegos de artificio que emocionó mucho a los ingleses.

Mientras los dos españoles practicaban el deporte nacional, el Superb dio matarile al San Antoine y esperó a los suyos. El capitán Keats, cuyo segundo nombre era Goodwind…..lo pasó fenomenal sin recibir ni un solo cañonazo de los dos tres puentes españoles.

Luego, empezando por Benito Pérez Galdós, discutimos de asuntos inútiles como, por ejemplo, si el Superb pasó por entre los dos, si llevaba los faroles apagados o si tiró con “bala roja”; tonterías!!!, los cañonazos que los hundieron eran españoles.

Para que os hagáis una idea, el día de San Vicente hubo 430 muertos y 500 heridos. El día de Trafalgar hubo 1.022 muertos…..en el Estrecho, en la batalla entre el Hermenegildo y el Real Carlos murieron 1.700 españoles….oyes, que cuando uno se pone…!!!. Se perdieron dos de los Meregildos, con catorce años de servicio. Y no se perdieron más vidas porque Saumarez dio orden de recoger a la gente que estaba en el agua…qué gran hombre este Saumarez!!!.

La disposición de Moreno Mondragón, vigilado de cerca por Linois, y aún sometido a un Tratado de Alianza, con Francia, que nos dejaba en sus manos, me parece discutible. La actuación de Emparán y Ezquerra Guirior me parece…..estúpida, ridícula e incompetente.

Emparán de Orbe y Esguerra Girioz descansan, como ilustres, en San Fernando.

Estos dos tenían más miedo que Saumarez, y los tres se lo tenían al Almirantazgo inglés.

Para el Almirantazgo de “His Majesty” las cosas siempre habían estado claras:

1º.- Si pierdes y mueres….lo silencio.

2º.- Si pierdes y vives….te expulso de la Armada.

3º.- Si ganas y mueres….te pongo un monolito en London.

4º.- Si ganas y vives….te hago conde.

Con el gracejo popular que caracteriza a los naturales, en Cádiz se cantaba:

Cohone!, Juan Joaquín, si querías entrar en la historia, pasa mucho de Linois y con tus fuerzas que eran mayores éntrale, a saco, a Saumarez…coño!!!!. Es tan difícil entender que, con esa tu actitud, el que entró en la historia fue él y no tu?.

Pero hombre, Juan Joaquín, que en el Cabo de San Vicente, Saumarez mandaba el Orion y no tuvo ninguna baja; con la primera andanada del Pelayo salió de naja. A ver si va a resultar que Saumarez era Viriato, oño!!!.

Si en vez de Moreno Mondragón, en el Estrecho hubiera estado, por ejemplo, Cayetano Valdés, hoy nadie sabría quien fue James Saumarez.

No debió pasar, pero pasó.

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Categorías:CRONICAS MARINERAS
  1. Eugenio Cobertera
    abril 27, 2013 en 11:52 am

    El insultar a los comandantes del Hermenegildo y Real Carlos por el suceso del Estrecho, no es necesario (no eran estúpidos, ni tampoco cobardes). Si además el relato es inexacto es todavía mas inadecuado.
    Es evidente y en eso la historia lo demuestra con perspectiva, que la Armada española estaba a las òrdenes y beneficio francés y que este caso es uno mas,El gral. Moreno tampoco era un cobarde, pero como jefe de la escuadra española fue el responsable de la formación protectora de los buques franceses, en lugar de la línea.
    La posición que señalan, de los buques, es errónea ya que el propio Mazarredo indica que el Real Carlos estaba a babor del San Hermenegildo. Esta cuestión NO es baladí, ya que si consultan el Cuaderno de Bitácora del Supebe y las Memorias de lo sucedido, de Keats su comandante, verán que el Superbe disparó al San Hermenegildo (Keats no sabia qué tres puentes era) produciendo el incendio inmediato y MATANDO -en la primera andanada- A SU COMANDANTE EMPARAN Y OFICIALIDAD que estaban en la Cámara en popa – QUEDANDO ILESO EL SEGUNDO FRANCISCO VIZCARRONDO). Es este último,comandante de facto del Hermenegildo el que, como tal abordó, al Real Carlos pasándole el fuego. Primero voló el Hermenegildo (20 minutos o 25 después del ataque inglés) y uno cuarto de hora después el Carlos, que se había separado. De este buque sólo se salvaron, de la oficialidad, el Guardiamarina Fernandez Flores, que llegó a Cádiz y explicó lo sucedido, así como, en el bote unos 18 marineros que, RECOGIERON AL SEGUNDO DEL HERMENEGILDO que, evidentemente abandonó el buque de su mando y ordenó a los marineros del R. Carlos acercarse al Superbe que los cogió prisioneros y donde este Sr. explicó la historia al Comandante Keats.
    A pesar de esto no me atrevería a llamar a Vizcarrondo estúpido, si bien sí que no cumplió con su deber como comandante del S. Hermenegildo y que atacó al Real Carlos.
    La Armada es una institución mucho mas competente y disciplinada de lo que muchos creen. Siempre lo ha sido. Los ctes Emparán y Ezquerra están en el Panteón de San Fernado porque sus jefes conocía perfectamente lo que pasó y quienes fueron los responsables: Moreno y Vizacarrondo no están en el Panteón.

    • abril 27, 2013 en 11:17 pm

      Estimado Sr.: muchas gracias por su comentario e información.
      1º.- Pido disculpas por confundir babor con estribor….lo siento. Ha quedado corregido.
      2º.- No insulto a los capitanes Emparán y Esguerra, critico su actuación y la critico porque hubo 1.700 muertos y dos buques de tres cubiertas perdidos. Estos medios hubieran hecho mucha falta en Trafalgar. No insulto a ningún capitán, antes el contrario, he manifestado mi admiración y respeto por estos profesionales.
      3º.- Tampoco cuestiono la carrera profesional de Moreno Mondragón, es más, en San Vicente hizo prodigios de valor y saber estar, si bien llevaba a Escaño como capitán de bandera.

      En cualquier caso, ya digo, muchas gracias por sus apreciaciones, pero no seré yo el que crea lo que escribe Keats.

  2. Holandes Errante
    marzo 24, 2014 en 11:17 am

    Ezquerra es un antepasado mio por parte materna. Agradezco la interesante información del autor y del comentarista

  3. Eugenio Cobertera
    marzo 24, 2014 en 10:13 pm

    Holandés; dices que eres pariente del Cte Ezquerra, conoceré a tu familia, puedes escribirme. Eugenio

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