Inicio > Uncategorized > CUENTO DE NAVIDAD 2012

CUENTO DE NAVIDAD 2012

CUENTO DE NAVIDAD 2012.-

El palacio de Josefo de Nazaret, exportador de madera de cedro del Líbano, estaba repleto de personalidades.

Celebraban el XXXII congreso de los neoliberales de Palestina, dónde se elegiría a la nueva Junta Directiva en la que Josefo esperaba obtener un puesto importante; era director de uno de los lobbys más importantes del país. El asunto era privatizar la gestión en la explotación de madera.

Su objetivo era solo uno: convencer a los Sacerdotes del Templo de la inminente necesidad de invadir Sidón y ocupar su territorio. Los bosques, de su propiedad, iban menguando y no le quedaba madera nada más que para 10 años. La preocupación por sus monopolios comerciales no le dejaban dormir.

El procedimiento era sencillo y, básicamente, se componía de incluir una declaración de guerra en la Resolución Final del Congreso y luego, vendiendo la Voluntad del Padre que está en el Cielo y el amor a su pueblo, ocupar los bosques de cedros del norte para garantizar la independencia de Palestina, el pleno empleo y que el crédito fluyera.

Naturalmente y dado que a los sidonies no les iba a gustar mucho el Plan, todos los recursos necesarios para tal plan serían públicos y, como no existían, se pedirían prestados a los Romanos. Bien entendido que la propiedad y derechos de explotación serían de los Judíos, concretamente de “un” judío, sería una explotación sostenible y los bosques sidonitas pasarían a llamarse “bosques malos”. Cuando no quedara ni un solo árbol, la culpa sería de los malvados Celotes.

Los romanos eran conocedores de la máxima económica según la cual si los judíos eran ricos es que la economía va bien, por tanto…dinero para los judíos; era imprescindible.

Los romanos exigirían, sin duda, recortes en las prestaciones sociales y superavit en el presupuesto nacional a fin de garantizar las devoluciones, pero eso no era demasiado importante. El Cónsul romano, un tal Pompeii que, por lo visto, era muy grande y hablaba en un idioma muy gutural, había avisado que si se incumplía el calendario de los pagos habría consecuencias graves para el Velo Sagrado del Templo.

Josefo, además, estaba esperando a su primer hijo. Miriam, una de sus odaliscas, estaba a punto de dar a luz. Esta mujer estaba un poco trastornada y decía que el fruto de su vientre era consecuencia de sus idas y venidas con un palomo. Josefo no quería tener en cuenta los desvaríos de esta mujer y, al fin y al cabo, este era su primer hijo y heredaría su imperio comercial, aunque encargó a un investigador que averiguara si el palomo era cojo.

La Ley hebrea condenaba a lapidación a las adulteras y Josefo sabía que la versión que contaba Miriam no se la iban a creer las apedreadoras, así que decidió recluir a la madre de su hijo y que no fuera contando sus locuras por ahí. Este acto, claramente machista, despertaría las simpatías de las apedreadoras por Miriam y sus iras por Josefo.

Un equipo compuesto por dos comadronas, dos enfermeras, un ginecólogo y un pediatra esperaban, en la planta de arriba, después de disponer todos los instrumentos y adminículos necesarios.

Además, había encargado a un cronista y a dos especialistas en Sistemas de Comunicación y Tratamiento de la Información una versión más creíble de los hechos.

La habitación, muy amplia, disponía de climatización con sistema de control automático del confort (humedad y temperatura) y tenía un gran ventanal que daba a una balconada norte. Era muy luminosa.

Una amplia y cómoda cama con baldaquino y colchón de lana de Rajastán presidía la estancia y, al lado del lecho, habían colocado una cuna con balancín, ejecutada, con madera de pino Oregón, por el mejor ebanista de los que trabajaban en las fabricas de Josefo. Oregón era un sitio muy lejano donde crecían fantásticos pinos para la construcción de muebles de lujo; solo las clases altas tenían acceso a estas maderas. Ahora comprenderéis las iras de las apedreadoras.

Según el Plan de Comunicaciones del evento, cuando se produjera el alumbramiento, se encendería un gran farol en la azotea del palacio y todos los empleados de Josefo deberían acercarse a la puerta principal para expresar sus parabienes a la criatura recién nacida. Al que faltara se le detraeria, de la paga, su complemento de “estomago agradecido”.

Por fin, y tras varios día de desazón y cuentas, el alumbramiento se produjo a las 14,30 horas del día 23 de diciembre, pero los asesores astrólogos de Josefo estimaron por mejor que naciera a las 12,01 de la noche del 23 al 24 para, de esa forma, que naciera en el solsticio de invierno.

Ante las preguntas de Josefo, los asesores manifestaron que si encendían el farol a medio día no lo vería nadie y, como consecuencia de los quehaceres, nadie vendría, salvo que se ofreciera una propina, pero Josefo no era muy partidario de regalar nada.

A la criatura, que resultó niño, se le impuso el nombre de Kevincostner de Jesús y todos los delegados comerciales de Josefo, en los distintos reinos del orbe, mandaron regalos al recién nacido.

Josefo, loco de contento con el “pebete”, dio fiestas,  jolgorios e, incluso, tiró monedas de medio denario por la balconada para que niños y niñas de Belén fueran participes de la “buena nueva”. A las fiestas asistieron músicos, titiriteros y tres prestidigitadores que hacían magia.

Ya os iré hablando de las aventuras de Kevincostner de Jesús; de como fue desarraigado a causa del fraude fiscal en el que fue pillado su padre; de como desarrollo su psicosis cuando su madre abandonó a Josefo al caer en la pobreza a causa de la victoria electoral de los Celotes (se lió con mi jefe de centuria, Miles Gloriosus, que también era un poquito palomo); de como sus compañeros, en el cole, se burlaban de él porque tardaba 20 segundos en hacer los 100 m. lisos (de adolescente era obtuso, luego perdió peso); de como un primo abusón, mayor que él, le daba “aguadillas” en el río Jordán.

Como todos sabéis, amigos, la versión elaborada por los “comunicadores” fue algo distinta a esta que os cuento, pero quiero que sepáis que yo estuve allí, destinado en el manípulo de Getsemaní, con el grado de decurión inmunii. Ave, amicus, honus est onos.

Feliz solsticio y que el año que viene ni el caballo blanco de la Victoria, ni el rojo de la Guerra, ni el negro del Hambre, ni el pálido de la Muerte hagan acto de presencia en nuestras vidas.

Que LA ELIMINACIÓN, LA IRREALIDAD, LA MATERIALIDAD Ó LA SOLEDAD queden muy lejos de nuestro horizonte. Peleemos por eso!!!.

La eliminación como exclusión social, la irrealidad de los mundos virtuales y “sociedades de comunicación…a distancia”, la materialidad como egocentrismo contrapuesto a la espiritualidad o la soledad del que habla solo, del que piensa solo y solo para él. Peleemos contra esto.

Anuncios
Categorías:Uncategorized
  1. Aún no hay comentarios.
  1. octubre 13, 2016 en 12:30 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: