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HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE

HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE.-

 Mis recuerdos, afortunadamente y de momento, llegan muy atrás en el tiempo.

 Me enseñaron, a los 6 años, los Mandamientos de la Ley de Dios; recuerdo el esfuerzo y trabajo de repetirlos hasta aprendérmelos de memoria. Los aprendí de tal manera y tal edad que quedaron cosidos a mi alma aunque, después de la Constitución del ’78 derogué tres, por lo menos.

 Recuerdo que al día siguiente, cuando preguntaban en clase, algunos compañeros solo se sabían siete u ocho, lo cual producía hilaridad en los que nos los sabíamos todos….seguidos o salteados.

 Nunca antes me dio por reflexionar sobre el contenido de estos mandatos, si bien, alguna vez he hecho bromas en relación al noveno.

 LOS MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS.-

 El primero, amarás a Dios sobre todas las cosas.
El segundo, no tomarás el nombre de Dios en vano.
El tercero, santificarás las fiestas.
El cuarto, honrarás a tu padre y a tu madre.
El quinto, no matarás.
El sexto, no cometerás actos impuros.
El séptimo, no hurtarás.
El octavo, no dirás falso testimonio ni mentirás.
El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos impuros.
El décimo, no codiciarás los bienes ajenos.

 No sé quien puso lo de “estos diez mandamientos se resumen en dos: amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”.

 Menos mal que no hay que amar a Dios por encima de las personas….solo sobre cosas, de lo contrario hubiera habido muchas muertes a causa de este mandato. Afortunadamente las muertes han sido por otra causa que ahora no viene a cuento.

 Parece ser que estos mandatos se los encontró Moisés, un día que estaba paseando y le llamó la atención una zarza que ardía y no se consumía. Estaban esculpidos, bajo relieve, en piedra.

 A Moisés siempre le pasaron cosas muy raras ya desde su nacimiento. Si en vez de Moisés, voy yo…enseguidita me voy a fijar en unas piedras  con tontunas escritas, teniendo una zarza que arde y no se consume; tardo nada y menos en pillar la zarza y meterla en la caldera. Mucho me temo que Moisés (Dios se manifiesta) era abogado o, tal vez, antropólogo, estos saben mucho de letras pero poco de calderas.

 Siempre he tenido y tengo ciertas dudas acerca de estos mandamientos y ahora, que los leo de nuevo, reflexiono:

 1º.- Hay un primer grupo de tres que si que tienen que ver con Dios (los derogados), pero luego hay siete que tienen que ver con los “prójimos” y, claro, el término “prójimo” se ha universalizado. De su original significado como “vecino, cercano, familiar, semejante”, se usa el significado más extenso que es “semejante”, y semejante es “todo ser humano”. Este significado está mucho más acentuado desde que Juan Pablo II pidió perdón por lo que hizo Pío XII, naturalmente no se le ocurrió pedir perdón por lo que hizo Urbano II.

 Esta técnica de generalizar y contar cuentos chinos se lleva utilizando milenios…no la han inventado los Técnicos de  Información y Comunicación actuales…. estos chicos que trabajan para dar cobertura y vender las mentiras de sus jefes, la inventó Aarón, el hermano de Moisés que le preparaba los discursos.

 2º.- Del cuarto al octavo son “actos” y el noveno y décimo son “de conciencia”.

 3º.- El séptimo y el décimo se refieren a los bienes ajenos; ni hurtarlos, ni codiciarlos.

 4º.- Al sexto y al noveno les pasa lo mismo; ni hacerlo, ni consentirlo dentro de ti…. estos dos se refieren a “actos y pensamientos impuros”. No sé muy bien qué quieren decir. Preguntado mi asesor espiritual, me dice que se refieren al sexo. No veo qué tiene de “impuro” el sexo…lo tendrá el adulterio, la concupiscencia suicida o el sexo egoísta, pero no por sexo sino por desleal, suicida y egoísta. Además no sé cómo se puede faltar al sexto sin hacerlo al noveno; volveré a consultar.

 Mucho más tarde hubo unos tíos que se dedicaban a dictar la “ortodoxia” (los famosos ortodoxos, que son unos tipos con barbas y un birrete de catedrático) que decidieron, a puerta cerrada, que había que hacer otros mandamientos que no fueran de la Ley de Dios sino de “la Santa Madre Iglesia”, que ni es santa, ni madre, ni iglesia porque ni son “asamblea”, ni tienen matriz, ni practican la santidad.

 Con la Santa Madre iglesia me pasa como con otras frases célebres.

 (Una vez alguien, que vivía en un piso alquilado, se refería a “su casa”, cuando no era ni suya, ni casa… pero como diría el padre Astete…”Doctores tiene la Iglesia”.)

 LOS MANDAMIENTOS DE LA SANTA MADRE IGLESIA

 El primero, oír Misa entera todos los domingos y fiestas de precepto.
El segundo, confesar los pecados mortales al menos una vez al año, en peligro de muerte y si se ha de comulgar.
El tercero, comulgar al menos por Pascua de Resurrección.
El cuarto, ayunar y no comer carne cuando lo mande la Santa Madre Iglesia.
El quinto, ayudar a la Iglesia en sus necesidades.

 Estos sí que son curiosísimos….”ayunar cuando lo mande….y ayudar en sus necesidades”….ufff!!!… vamos a pasar más hambre que un caracol en un espejo.

 Cosas como las que os comento discutíamos en el recreo…hasta que un día me pilló el director y decidió que yo era un anatema y manzana podrida y “aconsejó” a mi padre que me buscara otro colegio. Cuando mi progenitor me lo comunicó yo decidí “honrarle y obedecerle”.

 Entrecomillo aconsejó porque era junio y le entregó el libro de calificaciones con todas las asignaturas aprobadas y, por tanto, la expulsión no fue por motivos académicos, ni fue, técnicamente, expulsión.

 a los 15 años, yo no era una manzana, ni estaba podrido… era un adolescente que gozaba de una exultante lozanía.

 Hace ya treinta años que, en un estado “aconfesional”, no atendemos a estos preceptos y, por tanto, nuestros hijos no se han educado con la Ley de Dios. Pero es que hay siete de estos conceptos que son Ley del Hombre y, además, han formado parte troncal en la educación de muchas generaciones de hombres españoles. Yo soy hombre y español.

 A mí no me gustan los Mandamientos de la Ley de Dios, pero sí los de la Ley de los hombres y las mujeres. Siempre he procurado educar en estos conceptos que por habérselos apropiado la Iglesia pareciera que no se deben practicar.

 Bueno, pues el primero de ellos, que yo aprendí, es el de HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE. Este debería figurar en algún artículo del Código Civil.

 Honrar significa “hacer el honor” y honor, originalmente, es venerar, respetar, apreciar y obedecer, por tanto, los hijos de todas las edades deben honrar a sus padres no solo por méritos sino por rango, es decir, venerar, apreciar, respetar y obedecer, sin importar si se lo merecen.

 Decidme, amigos, a qué edad deben aprender esto los hijos?.  Hasta cuando se puede disculpar la irresponsabilidad, la molicie y la estulticia?.

 Cuando un hijo no “honra” a su padre o a su madre, es pecado mortal?.

 Yo, en este caso, estoy dispuesto a aplicar los Mandamientos de la Santa Madre Iglesia y, en atención al segundo y tercero, dar plazo hasta la Pascua de Resurrección para recapacitar, pedir perdón y confesar; bien entendido que se deben cumplir los elementos de la confesión, que como todo el mundo sabe son: dolor de los pecados, propósito de la enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia. Mientras no se den, sinceramente, estos elementos no puede haber perdón.

 Nunca jamás, en toda mi vida, se me ocurrió levantar la voz a mi madre ni a mi padre…no puedo, me pongo enfermo; hasta ese punto se impregnó el cuarto mandamiento en mi cerebro.

 Con objetivos ejemplarizantes he contado, muchas veces, diversas lecciones que recibí, cuando niño y no tan niño, de mi padre, de mi madre o de los dos que se coordinaban.

 En muchas ocasiones, recuerdo, mi madre me sacudía un coscorrón; esto lo estuvo haciendo hasta muy mayor (ya en filas), porque hacía o decía algo que no le gustaba.

 Recuerdo, con cariño, algún episodio que por aludir, de forma irrespetuosa, a los volúmenes de cierta señorita mi madre me sacudió una buena azotaina, con la zapatilla, en mi orondo culo infantil. Yo lloraba desconsoladamente y lo que recuerdo ahora es la vergüenza que pasaba.

 No acababa ahí la cosa pues, al oír la zaragata, mi tía-abuela Leona se personaba en el lugar de autos:

–          Qué pasa, hija?

–          Este asqueroso. Mira lo que ha hecho, tía.

–          Será guarro!!!. Este lo que necesita es jarabe de palo.

 Y se ponían de acuerdo, rápidamente, tía y sobrina para sacudir una segunda golpiza en mi culo que, esta vez, era acompañada por los coscorrones de mi tía Leona.

 En esta segunda acción punitiva lo que más me dolía era que mi madre me denominaba “asqueroso”; yo era un asqueroso guarro por tener un tan temprano despertar sexual.

 Por mis aficiones lácteas nadie me dijo nada, en aquellos años nos daban leche Clesa, en el cole y la hermana de mi amigo se me apareció con una capacidad de producción importante, aún sin tener a mano el colacao.

 INCISO:

 Bill Gates no sabe lo qué es el Colacao (lo subraya). Se lo voy a cantar…no me puedo aguantar:

 “yo soy aquel negrito del África tropical que cultivando cantaba la canción del colacao; como verán ustedes y les voy a relatar las múltiples cualidades de este producto sin par. Es el colacao, desayunos y meriendas, es el colacao desayuno y merienda ideal…. colacao… colacao” (tenteras, Bill?)

 

SIGAMOS:

 Aquella vez inflingí, cuanto menos, tres mandamientos de la Ley de Dios y alguno más de la Santa Madre Iglesia…pero no se me ocurrió infligir el cuarto. Nunca he inflingido el cuarto.

 En realidad he inflingido los cinco de la Santa Madre Iglesia, los tres primeros, el sexto y noveno de la Ley de Dios. Nunca el cuarto, el quinto, el séptimo, el octavo ni el décimo; no los he inflingido con nadie y mucho menos con mis prójimos. 

 Ahora veo en TV, oigo en la radio y leo en la prensa noticias que me hablan de hijos que no honran a sus padres, naturalmente, porque los padres no se lo merecen; pero es que, precisamente, hay que honrarles aunque no se lo merezcan porque en el mandamiento no se distingue y, donde la Ley no distingue, no caben interpretaciones. UBI LEX NON DISTINGUIT, NEC NOS DISTINGUERE DEBEMUS.

 Oigo justificaciones extrañas de hijos que sacuden a sus padres porque los padres son muy malos….y pienso: “si un hijo pega a un padre es mucho más malo que él, por muy malo que sea el padre”. Mucho más grave, entiendo, es cuando los padres cumplen todos los preceptos impuestos por la Ley y la Conciencia para con los hijos y los hijos no honran a sus padres.

 Hijos que denuncian a sus padres, jueces que admiten esas denuncias, fiscales que piden carcel….

 Si matas a tu padre….toda tu vida te perseguirá; cuando menos lo esperes, aparecerá para atormentarte…. Pues menudos somos los padres!!!!. Jaques Lacan lo sabía muy bien y lo explicaba en sus seminarios, a mediados del siglo pasado.

 Quien quiere una psicosis para sus hijos?….qué debemos hacer los padres?. Cual es la opción a una reprimenda, con bofetada incluida?…tal vez la forclusión de un significante fundamental?, tal vez lo de “tú no cumples tus obligaciones, yo tampoco cumpliré las mías”?.

 Decidme amigos, ante este escenario, que conviene?.

 Todo esto, me parece, es debido a que se pretenden cambiar los conceptos y la educación. Cada vez que alcanza el Gobierno un partido nuevo cambia las Leyes de Educación. Hay algunas leyes que, incluso, se pretenden para “integrar minorías”, otras, en cambio, se promulgan para cambiar “talantes” y algunas se copian de otros países que no tienen la misma base sociológica, ni la misma memoria colectiva que nosotros.

 Como decía Sabina, “hay más bares en Antón Martín que en toda Noruega”; por favor, no pretendamos ser Finlandia porque no lo somos ni lo seremos. Allí los niños están muy bien educados, para los estandares  que manejan los Organismos Supranacionales, pero salen al recreo con el mono de esquiar y, al final, tienen tasas de delincuencia muy parecidas a nosotros. Allí se vive mal; peor que aquí.

 He querido expresar, con estas consideraciones, que la Conciencia no es un patrimonio de la Religión sino de las personas; que, creo, se pretende cambiar la conciencia imponiendo leyes que se aprueban con mayorías simples y que eso no debe ser así….

 Cuanto daño has hecho María Teresa!!!.

 La Ley, siempre debe ir por detrás de la Conciencia.

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