Archivo

Archive for 23 enero 2014

PSICÓPATAS.- Y AHORA QUÉ?

PSICÓPATAS.- Y AHORA QUÉ?.-

Me escuchas, llamando?

 Nosotros no sabíamos nada de psicópatas porque antes no existían. Habíamos oído hablar de personas muy malignas que cometían asesinatos y delitos execrables porque estaban muy enfermas; incluso personas que sugestionaban a países enteros y les convencían de que los Judíos (o los Cartagineses) eran muy malos, malísimos y, por tanto, había que exterminarlos usando el “Ius puniendi” que es facultad del Estado. Yo he visto a uno de estos decir que gaseaba a los kurdos porque Dios se lo pedía: él hablaba con Dios todas las noches.

Inciso: la frase “como Dios manda”, que es una frase de los inquisidores medievales, se la he oído pronunciar a Rajoy muchas veces y me pregunto si este, también, habla con Dios…en la intimidad.

Hubo otro, en la antigüedad, que daba discursos de agricultura y terminaba el alegato diciendo “por lo demás…opino que hay que destruir Cartago” (Ceterum censeo Carthaginem esse delendam) . Aquel hombre tenía una fijación importante y….lo consiguió: Cartago fue destruida hasta sus cimientos, pero no creo que fuera psicópata. No se escondía.

En definitiva, identificábamos a los psicópatas con asesinos en serie, que es una forma muy simplista de definir a un psicópata.

En realidad yo no sabía nada de enfermedades psíquicas, aunque sí sabía que hay gente muy mala. La primera noticia sobre la diferencia entre un psicótico y un psicópata la tuve en el año 92, una psiquiatra me habló distinguiendo esos dos extremos, pero no le hice mucho caso. Para mí, los dos términos eran equivalentes.

Mi madre decía que hay más locos fuera que dentro, lo cual era un dicho popular sin mucha base científica, “gramática parda”. Más sabe el demonio por viejo que por demonio, ó como diría un amigo mío, experto en construir frases celebres: “más sabe el cocodrilo por viejo que por cocodrilo”, apoyándose en la teoría que dice que los cocodrilos tienen un cerebro muy primitivo.

Yo pensaba que a un “loco” se le notaba enseguida….no me podía imaginar la sutileza con la que actúan los psicópatas. Lo buenos actores que son, claro, pero es que, los psicópatas, locos no son.

 Pero es que, ahora, nos enteramos que los psicópatas no delinquen, que tienen suficiente inteligencia como para distinguir, perfectamente, el bien del mal, lo que es delito y lo que no. El 95% de los psicópatas no delinquen, y eso es un valor “característico”. Eso, además, nos advierte de que siempre están en el límite, que conocen perfectamente cual es ese el límite y no lo traspasan, por lo que el Sistema Judicial no puede actuar.

Robert Hare dice que no delinquen pero que “dejan un rastro importante de billeteras vacías y corazones rotos”.

Esta gente busca víctimas y tienen una especial capacidad para encontrarlas. Para esto necesitan “habilidades sociales”…no tienen que ser, necesariamente unas u otras, es el conjunto…es la máscara. Una de las estratagemas más comunes son las historias de pena; historias desgraciadas que les han sucedido, en el pasado, y les hacen muy “queribles”…..esta máscara, combinada con una cara bonita y una víctima con necesidades afectivas, provocan un efecto devastador.

No se había definido, convenientemente, este “síndrome” y, lo que es mucho peor, había desaparecido la nosología como consecuencia de teorías, muy modernas, sobre la percepción social de las anomalías psíquicas, de las alteraciones de la personalidad que siempre son cuestiones políticas, los que antes eran, ahora no lo son, por efecto de una Norma Jurídica, cuando no por intereses bastardos o, tal vez, espurios.

Un ejemplo muy claro, para mi entender, es la destrucción de la institución familiar que ha tenido lugar en los últimos tiempos…nos hemos cargado, de un plumazo, todas las teorías feudianas y lacanianas de los significantes fundamentales….hay un montón de criaturas que no tienen muy claro quien es su padre ni a qué familia pertenecen.

Algunos, a estas alteraciones, le llaman “síndrome” porque es conjunto ó suma de una serie de síntomas ó manifestaciones que conforman un cuadro…un determinado perfil psicológico, una base de comportamiento, es decir, la psicopatía tiene grados, escalas, en función de las peculiaridades de cada individuo, de los componentes de ese “cuadro”.

En capítulos anteriores hemos  “descrito” y “analizado” la personalidad de los psicópatas (en realidad, hemos leído). Hemos concluido que son personas sin escrúpulos que mienten y manipulan, en beneficio propio (egocéntricos), sin tener en cuenta, para nada, los sentimientos de los demás, por una razón tan sencilla como que ellos no los tienen y, por tanto, no pueden sentir empatía, ya que esta característica es la facultad de ponerse en la piel de los demás….pero desde nuestra experiencia. En tal caso, si no se tienen sentimientos, malamente vas a comprender los de los demás. Los psicópatas no los tienen pero saben que los demás los tienen y utilizan esta ventaja para conseguir lo que quieren. Tienen plena consciencia que existen los sentimientos, pero ellos no los sienten y los que aparentan se los saben de memoria, son producto de esa consciencia, de ninguna manera de la conciencia, que no tienen.

Los objetivos de los psicópatas suelen tener que ver con su “bienestar”, su “felicidad”, incluso con su “seguridad”….lo cual es muy loable. La diferencia es que las personas normales no “machacan” a los demás para conseguir eso. Las personas normales tienen conciencia y no son tan fuertes, psicológicamente hablando.

Nos hemos enterado que, sin entrar en cuestiones competenciales entre profesionales de la psiquiatría y psicología, los psicópatas se hacen (mucho más que nacen) porque la prevalencia entre unos y otros es claramente favorable a los que se hacen, dado que no tienen ninguna alteración fisiológica en el cerebro y el crecimiento de la población psicópata es mucho mayor que la población total….esto parece decirnos que no fuera un asunto genético, sino más bien “educacional”; producto de factores sociales, políticos o normativos y ya sea por un motivo o por otro, lo cierto es que, sencillamente, son así; sus formas de razonar y su aprendizaje en la vida les lleva a eso. Sus experiencias en la infancia y adolescencia han sido muy negativas….han aprendido que “amar” no es bueno: es algo que no da beneficio. Han asimilado, hasta el tuétano de sus huesos, una serie de conceptos, todos muy egocéntricos, que les conducen a ese tipo de convencimiento….han aprendido a no tener sentimientos y no les ha costado mucho trabajo; de aquí se deduce que alguna herencia genética sí que deben tener ó, al menos, alguna educación familiar.

En los últimos casos que han saltado a la actualidad (Breivick, Bretón, Mainar, etc), hay, siempre, una figura oscura, que representa a un significante fundamental (padre o madre), gravitando en todo el proceso.

Han aprendido, además, a no tener conciencia, no sentir remordimientos y, para tal fin, son capaces de inventar todo tipo de razonamientos absurdos para que parezca que si la tienen. Son amorales. El alegato final en el juicio de Santiago Mainar pone los pelos de punta a cualquiera: parafraseando al Bruto de Julio Cesar, dice: “Yo no he matado a nadie, pero si hay alguien en esta sala que le guste la opresión, a él pido perdón porque a él he ofendido”.

Esta gente ha aprendido algo, que a mi me parece mucho más abyecto, cual es perfeccionar su máscara de buena persona, a sabiendas de que es un disfraz. Saben que es fundamental parecer buenos en sus actividades.

Sin sentimientos, malamente se puede tener empatía.

Siendo egocéntricos, es muy difícil pensar en los demás.

Siendo narcisista, los demás son cosas que usan. Cosifican a las personas.

Sin conciencia no existirá el arrepentimiento y, por tanto, el propósito de la enmienda.

Con estas características, usan procedimientos enmascarados, mienten…pero es que mienten mirándote a los ojos; actúan, y parece que se creyeran sus mentiras. Puede parecer absolutamente increíble, pero te dicen que eres el hombre su vida (con lágrimas en los ojos) y dos horas después se acuestan con otro….no tienen ningún problema ético o moral.

Si haciendo esto les va bien en la vida, consiguen lo que quieren….para qué van a cambiar?. Imaginaos, por un momento, lo que pensarán de los “panolis” a los que engañan.

Y los especialistas nos dicen que no tienen capacidad para aprender de la experiencia, y yo digo que si les va bien, para que van a cambiar?. Sin conciencia, cual es la razón que les va a hacer cambiar?. Cuando acaben con una fuente de explotación, a por la siguiente sin más. Lo que sí aprenden es el procedimiento…y lo van mejorando con cada ciclo. Tontos no son.

Comprenderán, amigos que los psicópatas van a utilizar todo tipo de argucias y artimañas para conseguir lo que quieren. Van a maniobrar, acechar y aproximarse a los asuntos sin perder el objetivo que tienen en la cabeza. Cuando cometan algún error, que suele manifestarse en forma de “afasia semántica”, ya que dan a las palabras valores que no tienen, sencillamente porque no comprenden el significado de esas palabras de contenido sentimental, reordenan todo el razonamiento para que parezca que tiene sentido.

El resultado de todo esto, dice Hare, es un interlocutor confundido que, poco a poco, va perdiendo el sentido de la orientación moral.

Un interlocutor con un montón de teorías y muy pocas conclusiones. Yo le llamo a esto un interlocutor con muchas incógnitas y muy pocas ecuaciones….un sistema irresoluble.

Te van a llevar a la Paranoia, un lugar donde no controles tus actos. Cuidado, amigos, mucho cuidado con esto: “actos son amores y no buenas razones”.

Alguien me preguntaba si los psicópatas abandonan a sus hijos. La respuesta es que si los hijos son su objetivo, no los abandonarán, entrarán a formar parte de sus posesiones; si los hijos no eran el objetivo, pasará mucho de ellos.

Yo creo que los hijos son, además de una carga, un vínculo sentimental muy fuerte (el más fuerte), por tanto,  la carga se lleva de una forma cómoda…hasta el punto de que, en muchas ocasiones, no son ni carga.

Los psicópatas no tienen vínculos sentimentales y los compromisos no les asustan mucho, los rompen con la misma facilidad con que yo me peino, ya que no tienen la conciencia que actúa de coacción a sus necesidades especiales.

Claro, el problema fundamental surge cuando, después de una relación con una de estas personas, te encuentras en un vacío existencial, sin proyecto vital y con cara de idiota, pensando en lo estúpido que has sido. Que estaba muy claro, desde el principio, el asunto…que todas aquellas cosas que no encajaban…que aquella frase….que aquello que pasó….su madre, sus hermanas, sus amigas…. Todo era una mentira. Todo formaba parte de un plan, un plan absurdo cuyo objetivo era su “bienestar”, su “felicidad”. Te han cosificado.

Y los demás?.

Qué hacer?.

Comprendes que te has quedado descompuesto emocionalmente, que la vida deja de tener sentido porque no tiene dirección ni módulo.

Estás deshecho, y comprendes que te has quedado sin alma…se te ocurren cosas que no son propias de ti.

Tiras de experiencia, de lo que aprendiste, cuando niño…”la guerra, chicos, está a, tan solo, un tiro de distancia”:

“War!, children, it’s just a shot away”

Recuerdo, entonces, las palabras que Tolkien puso en boca de Frodo Baggins:

 “How do you pick up the threads of an old life?. How do you go on, when in your heart you begin to understand there is no going back?. There are some things that time can not mend. Some hurts that go too deep… that have taken hold.”

 Frodo Bolsón (en castellano):

 “Cómo retomas los hilos de una vida anterior?. Cómo sigues, cuando de corazón comienzas a comprender que no hay marcha atrás?. Hay algunas cosas que el tiempo no puede enmendar. Algunas heridas que han llegado muy adentro….que se han enseñoreado”.

Sí amigos, con conciencia pasan estas cosas. Comprendes el daño que has hecho en aras de un ideal falso, de un mito que has creado tú mismo: estas sí son heridas profundas, que se enseñorean en tu alma…en la poca alma que te ha dejado un psicófago.

Es en estos momentos cuando hay que ser más racional. Comprender, analizar y determinar los códigos que mueve a esta gente y, una vez hecho esto, tratar de retomar los hilos…comprender que es lo mejor que podía pasar. Aceptar la responsabilidad contraída, otorgar el perdón a tu alma y seguir….

Para esto es muy importante una cosa: no convertirte en uno de ellos. No cerrar tu corazón a cal y canto, comprender que eres normal y esto ha sido un accidente…no volverá a ocurrir. Debes darte refugio.

El amor, hermana, está  a, tan solo, un beso de distancia.

“Love, sister, it’s just a kiss away”

it’s just a kiss away….it’s just a kiss away…it’s just a kiss away….kiss away, kiss away, kiss away…is it so hard to see?.

No volverá a ocurrir porque ahora sabemos mucho más, lo cual siempre es buena cosa, pero seguir sintiendo.

Una cosa que va muy bien es “ejercer la empatía”….hacer ejercicios de empatía, tratar de ponerse en la piel de los demás. Procurar, por todos los medios, no perjudicar a nadie….en caso de duda, no hacer nada, no apretar ningún gatillo. Si no hay actos no puede haber pecado. Equilibrar el sistema, decimos los ingenieros, si no hay acciones no puede haber reacciones.

Cuanto dura este proceso?.

Cada cual determinará. He consultado a profesionales que dicen que hay gente que no lo supera nunca. El problema, bajo mi punto de vista, es saber que significa “superar”…yo creo que el sistema es “racionalizar”, saber por qué ha pasado, tratar de recomponer el edificio sentimental desde la racionalidad.

Hay que tener meridianamente claro que los sentimientos se sienten y no se eligen, los actos sí se eligen, los compromisos también. Los actos definen a las personas, los compromisos crean los vínculos.

“Tengo derecho a tomar mis decisiones”…..claro que sí, pero sin perjudicar a los demás.

Lo que no puede ser, bajo mi punto de vista, es que porque los guepardos se coman a las gacelas…las gacelas quieran ser guepardos.

Como decían los Burning, no puede ser que porque “alguien pisó tu orgullo en un oscuro portal”….tú quieras ser psicópata y convertirte en una “mujer fatal…siempre con problemas”.

No os olvidéis, queridos amigos, que el problema lo tienen ellos….cuando las gacelas aprendamos a detectarlos y evitarlos….los guepardos se van a comer un “zurullo”.

COMIDA DE AÑO NUEVO

RECETA DE AÑO NUEVO

 El pasado 31 de diciembre, después de cenar y ver las campanadas desde la Puerta del Sol, estaba, este que suscribe, sentado en el sofá del salón de su casa.

Como diría David Bowie, “But the film is a saddening bore”…no hay caso, la TV pública es una especie de “remake” cutre, saddening y muy bore, de los años 70….o antes, donde las chicas Montepicaza con acento andaluz, acompañadas por galanes maduros muy almidonados ellos, nos presentan “variedades” de la época de Celia Gámez.

Estaba pensando, al ver semejante desfile de estos carcamales que han pasado muchas veces por “chapa y pintura”, que maldita la gracia que tenían los humoristas, menuda mierda de magos que se les notaban los trucos, y los cantantes eran digamos…… regulares. Recordé como Rick Wakeman “mejoró”, con su piano, el tema de Bowie.

De repente salió un tipo que se llamaba Alejandro Sánchez, o Fernández, o Rodríguez, (no me acuerdo muy bien)….pobre hombre!!!, lo vistieron con una chaqueta-americana en tonos grises de Confecciones Avenida (o saldos Arias), un pantalón gris marengo de autentico Tergal (marca registrada) y una camisita blanca de las de los anuncios aquellos que veía Mick Jagger (how White my shirts can be)….que imagen, oyes!!! (I can’t get no satisfaction), ideal para una Gala de Fin de Año. Representaba, perfectamente, al año 2.013 que habíamos vivido y este pobre cantaba canciones tristes sobre señoras que no le amaban…..ninguna novedad, no creo que pueda haber señoras que amen a ese maniquí de escaparate de los años 60, con aroma a Varón Dandy y color Just for men..

En esas visiones y pensamientos andaba yo (truquitos?) cuando, de forma automática, empecé a hurgar en mi nariz, hice hilo y, rascando, rascando, qué dirán ustedes que salió?.

UN CHIPIRÓN!!!!!….un pedazo de chipirón!!!!

Si, señores y señoras, de mi nariz salió un chipirón que dio en báscula 350 gr.

Mi señora, muy asustada porque no habíamos cenado eso, propuso llevarme a Urgencias de forma súbita. Manifestó que, posiblemente, yo estaba sufriendo una enfermedad cuyo nombre no entendí (ya saben ustedes cómo son los médicos).

Sin alterarme lo más mínimo, me acordé de aquel chiste del torero mariquita que, al meterle un cuerno por el culo, su peón de confianza gritaba “al quite, al quite!!!” y el torero le contestó “qué coño al quite, música maestro!!!”.

Así pues, ignorando los sabios consejos y las preocupaciones de mi señora, decidí seguir buscando, esta vez en la otra fosa nasal. No fue en vano mi esperanza y enseguida empecé a notar que otro chipirón salía, inopinadamente, de mi nariz. Este dio 300 gr en el peso.

Ay, Dios mío, ay, Dios mío!!!, gritaba mi mujer, con gesto desencajado y arañándose el rostro.

Yo, por quitar hierro a la situación, le dije: “nena, ahora respiro mucho mejor y ya ni siquiera presto atención al de la chaqueta de Confecciones Avenida, al 1,5*Juan ni a la chica Montepicaza con acento de las Marismas”.

“Pero, mi amor, en 30 años de profesión nunca había visto yo a alguien sacándose chipirones de la nariz, y mucho menos sin haberlos cenado. Una vez, en una guardia de Urgencias, sacamos un botellín de coca-cola del chichi de una chica…pero chipirones de la nariz?”, me contestó ella.

Le argumenté que mi abuelo, cuando yo era pequeño, me sacaba duros de chocolate de las orejas, y cuando se iba a echar un cigarrito me preguntaba si yo quería uno…me lo daba y también era de chocolate, pero ella no parecía creerselo.

Yo, con la tranquilidad y seriedad del Viti (que citaba a los toros en el juzgado), me fui para la cocina con los chipirones en la mano, los puse en un plato y comencé a lavarlos, quitando con cuidado las tripas, el esternón y las buarreridas propias de esos moluscos, mientras le decía a mi Estrellita: “no sé de qué te extrañas, cosas más raras me has visto hacer y otras, mucho más extrañas, he hecho y tu no me has visto”.

Ya con la fascies mucho más recompuesta me dijo “la verdad es que sí, que te he visto hacer cosas muy raras, como aquella vez, a poco de casarnos, que te fuiste a por mejillones. Yo creí que te ibas de juerga con los amigos y, mi madre y yo, nos quedamos atónitas cuando volviste, a las cinco de la mañana, con dos kilos de mejillones, un kilo de cangrejos y un buen puñado de camarones”.

“Sí, ya me acuerdo, –dije yo- y de juerga nos fuimos, pero es que la mejor juerga es ir, en verano, a coger cangrejos y mejillones al río Torcón. Me imagino que esos animales no se esperaban a tres humanos metidos de patas en el agua en una noche de luna llena”.

“Ni los animales ni los del SEPRONA”, -dijo ella-.

“Sí, aquella vez libramos. Otras veces, un tío con una moto me empapela por no llevar el cinturón de seguridad” –comenté-

“Claro, -apostilló ella- y mucho más te empapela si le preguntas por qué él no lleva cinturón”.

“Y mucho más me va a empapelar si me contesta que porque en la moto no hace falta llevar cinturón y le digo que la multa no es por seguridad, entonces. Que me diga cual es el motivo, a lo que el tío, poniendo cara de pocos amigos me dice ….a ver, documentación!!!”.

En fin…..aquel idiota y yo nos hicimos amigos cuando su compañero, algo menos idiota, me comentó que la multa era por no cumplir la Ley; le contesté que no era una Ley, que era un Decreto, a lo que él respondió que eso daba lo mismo….ninguno de los dos conocía la diferencia entre lo que a un concejal (o al Presidente) le sale del pitorro y un debate en el Parlamento. Tal es nuestro “corpus legal” y tales nuestros agentes.

Una vez bien lavados, puse los chipirones sobre la tabla y con un cuchillo bien afiladito les obligué a convertirse en oblongoides tóricos, primero, y  en rectángulos proporcionados, después, cortando por dos generatrices.

“Cariño, no me digas que te vas a poner a cocinar los chipirones” –dijo Estrelli-.

“Sí, es una buena hora y una forma, como otra cualquiera, de empezar el año”. –contesté-.

“Cómo piensas hacerlos?”.

“Con los garbanzos del Mónico, que fíjate si serán buenos que si te acercas y prestas atención los oirás cantando salmos gregorianos”.

Saqué de la estantería un bote de Garbanzos, ya cocidos, del Mónico; Estrelli pegó la oreja  y dijo “sí, muy bonito lo qué cantan, pero no son gregorianos”.

Debido a que los transformadores de los spots del techo son viejos y suenan (a ver si dejo de embroncarme con los agentes de la Ley y puedo cambiarlos!!!), yo no podía oír lo que estaban cantando los garbanzos, así que apagué las luces y apliqué el oído al bote…..

 

“No, mi bien, -dije, mientras ella iniciaba una retirada estratégica- eso que cantan es el coro de peregrinos de Tanhauser. Me imagino que barruntan que van a peregrinar, sí”.

En una cacerola, de esas de acero inoxidable 18/10, de las que hay en todas las casas, puse dos cucharadas soperas de aceite y empecé a rehogar los chipirones con dos hojitas de laurel y ocho o diez bolitas de pimienta negra.

Mientras tanto, extraje del Federico una cebolla del tamaño de una bola de petanca y un pimiento verde del tamaño de un guante femenino de golf y les hice trocitos muy pequeñitos.

Cuando terminé de cortar los vegetales, los chipirones ya me daban “la olor”, así que añadí dos vasos de vino blanco y lo dejé reducir mientras organizaba la verdura.

Freí la cebolla y el pimiento, aunque debería decir el pimiento y luego la cebolla, ya que no meto la cebolla en la sartén hasta que el pimiento no me da “la olor”.

Cuando la cebolla empezó a ponerse transparente, le añadí dos cucharadas soperas de harina, y cuando la harina se había frito un poco, saqué la sartén del fuego y le añadí tres cucharaditas, de las de café, de pimentón dulce.

Inmediatamente, añadí el sofrito a la cacerola de los chipirones y le puse tres vasos de agua, una copa de Armagnac, dos ñoras y un chorretón de tomate frito casero; corregí la sal….probando, y lo dejé cocer a fuego muy lento tres cuartos de hora.

Realizadas estas primeras operaciones de adecuación del campo, me fui al salón, donde Estrelli estaba como un cesto de mimbre: dormida a porfía e inmóvil, con la cabeza ladeada y con las gafas puestas, porque mi señora se duerme con las gafas puestas para ver mejor los sueños.

En la TV, el 1,5*Juan y la chavala que arrastra las eses, seguían a lo suyo que no era otra cosa que martirizarnos con cantantes “vinteich”. Ahora estaba nada más y nada menos que Alaska, que desde que murió Berlanga anda un pelito  “demodé” y muy enamorada de su fontanero. Me llamó la atención los volúmenes que se gastaban las señoritas bailarinas que la acompañaban. Era una estética que siempre me ha gustado más que la de las jóvenes “escuerzos” que presentan en los pases de modelos, aunque comprendo que cada cual tendrá lo suyo, claro. Cada cual vende lo que tiene y compra lo que puede.

Exasperado viendo al “lawman beating up the wrong guy” decidí darme un paseo por Mars. Tome el mando a distancia y busqué alguna película sobre la segunda Guerra Mundial….con la esperanza de encontrar “Midway”, “Invasión en Birmania” o, tal vez “El puente sobre el río Kwai”, que son títulos que ponen mucho para fin de año porque los programadores de TV saben que también hay gente rara mirando la TV a esas horas y en esas fechas.

No encontré nada que satisficiera mi curiosidad y, después de asistir a un karaoke en Telemadiz, volví a TV1, que es donde mejor duerme mi señora y, viendo a 1,5*Juan, me pregunté “if he’ll ever know he’s in the best selling show”.

Pasados 45 minutos de vida en Marte, retorné a la cocina donde los chipirones cocían a fuego lento; Se me había olvidado poner el extractor y la olor envolvía el ambiente. Me pregunté que hubiera pasado si los presos del río Kwai hubieran olido esto….tal vez Lennon’s on sale again y estaría diciendo lo de “imagine no posessions”.

Como el oso Yogui en el parque de Yelowstone, guiándome por el olor, para no soportar a los transformadores del techo, encendí una vela y me acerqué al bote de garbanzos del Monico. Ya habían terminado con el coro de peregrinos y ahora tarareaban la marcha fúnebre para Sigfrido….famosa marcha del Crepúsculo de los Garbanzos.

 

Lo siento amigos “you’re getting the trade”….-les dije- y, marcando “paso de oca”, fueron todos a la cazuela.

Añadí, al guiso, los garbanzos cocidos y 250 gr. de setas de cardo troceaditas. Lo dejé cocer, a fuego lento, 30 minutos más…..y lo retiré del fuego.

PD.- Amigos, lamento que Wagner fuera tan plomo, pero les recomiendo que escuchen estas dos piezas con atención….y aunque, como a mí,  les importe muy poco si hay vida en Marte, no dejen de escuchar a Bowie.

Categorías:Uncategorized