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COMIDA DE AÑO NUEVO

RECETA DE AÑO NUEVO

 El pasado 31 de diciembre, después de cenar y ver las campanadas desde la Puerta del Sol, estaba, este que suscribe, sentado en el sofá del salón de su casa.

Como diría David Bowie, “But the film is a saddening bore”…no hay caso, la TV pública es una especie de “remake” cutre, saddening y muy bore, de los años 70….o antes, donde las chicas Montepicaza con acento andaluz, acompañadas por galanes maduros muy almidonados ellos, nos presentan “variedades” de la época de Celia Gámez.

Estaba pensando, al ver semejante desfile de estos carcamales que han pasado muchas veces por “chapa y pintura”, que maldita la gracia que tenían los humoristas, menuda mierda de magos que se les notaban los trucos, y los cantantes eran digamos…… regulares. Recordé como Rick Wakeman “mejoró”, con su piano, el tema de Bowie.

De repente salió un tipo que se llamaba Alejandro Sánchez, o Fernández, o Rodríguez, (no me acuerdo muy bien)….pobre hombre!!!, lo vistieron con una chaqueta-americana en tonos grises de Confecciones Avenida (o saldos Arias), un pantalón gris marengo de autentico Tergal (marca registrada) y una camisita blanca de las de los anuncios aquellos que veía Mick Jagger (how White my shirts can be)….que imagen, oyes!!! (I can’t get no satisfaction), ideal para una Gala de Fin de Año. Representaba, perfectamente, al año 2.013 que habíamos vivido y este pobre cantaba canciones tristes sobre señoras que no le amaban…..ninguna novedad, no creo que pueda haber señoras que amen a ese maniquí de escaparate de los años 60, con aroma a Varón Dandy y color Just for men..

En esas visiones y pensamientos andaba yo (truquitos?) cuando, de forma automática, empecé a hurgar en mi nariz, hice hilo y, rascando, rascando, qué dirán ustedes que salió?.

UN CHIPIRÓN!!!!!….un pedazo de chipirón!!!!

Si, señores y señoras, de mi nariz salió un chipirón que dio en báscula 350 gr.

Mi señora, muy asustada porque no habíamos cenado eso, propuso llevarme a Urgencias de forma súbita. Manifestó que, posiblemente, yo estaba sufriendo una enfermedad cuyo nombre no entendí (ya saben ustedes cómo son los médicos).

Sin alterarme lo más mínimo, me acordé de aquel chiste del torero mariquita que, al meterle un cuerno por el culo, su peón de confianza gritaba “al quite, al quite!!!” y el torero le contestó “qué coño al quite, música maestro!!!”.

Así pues, ignorando los sabios consejos y las preocupaciones de mi señora, decidí seguir buscando, esta vez en la otra fosa nasal. No fue en vano mi esperanza y enseguida empecé a notar que otro chipirón salía, inopinadamente, de mi nariz. Este dio 300 gr en el peso.

Ay, Dios mío, ay, Dios mío!!!, gritaba mi mujer, con gesto desencajado y arañándose el rostro.

Yo, por quitar hierro a la situación, le dije: “nena, ahora respiro mucho mejor y ya ni siquiera presto atención al de la chaqueta de Confecciones Avenida, al 1,5*Juan ni a la chica Montepicaza con acento de las Marismas”.

“Pero, mi amor, en 30 años de profesión nunca había visto yo a alguien sacándose chipirones de la nariz, y mucho menos sin haberlos cenado. Una vez, en una guardia de Urgencias, sacamos un botellín de coca-cola del chichi de una chica…pero chipirones de la nariz?”, me contestó ella.

Le argumenté que mi abuelo, cuando yo era pequeño, me sacaba duros de chocolate de las orejas, y cuando se iba a echar un cigarrito me preguntaba si yo quería uno…me lo daba y también era de chocolate, pero ella no parecía creerselo.

Yo, con la tranquilidad y seriedad del Viti (que citaba a los toros en el juzgado), me fui para la cocina con los chipirones en la mano, los puse en un plato y comencé a lavarlos, quitando con cuidado las tripas, el esternón y las buarreridas propias de esos moluscos, mientras le decía a mi Estrellita: “no sé de qué te extrañas, cosas más raras me has visto hacer y otras, mucho más extrañas, he hecho y tu no me has visto”.

Ya con la fascies mucho más recompuesta me dijo “la verdad es que sí, que te he visto hacer cosas muy raras, como aquella vez, a poco de casarnos, que te fuiste a por mejillones. Yo creí que te ibas de juerga con los amigos y, mi madre y yo, nos quedamos atónitas cuando volviste, a las cinco de la mañana, con dos kilos de mejillones, un kilo de cangrejos y un buen puñado de camarones”.

“Sí, ya me acuerdo, –dije yo- y de juerga nos fuimos, pero es que la mejor juerga es ir, en verano, a coger cangrejos y mejillones al río Torcón. Me imagino que esos animales no se esperaban a tres humanos metidos de patas en el agua en una noche de luna llena”.

“Ni los animales ni los del SEPRONA”, -dijo ella-.

“Sí, aquella vez libramos. Otras veces, un tío con una moto me empapela por no llevar el cinturón de seguridad” –comenté-

“Claro, -apostilló ella- y mucho más te empapela si le preguntas por qué él no lleva cinturón”.

“Y mucho más me va a empapelar si me contesta que porque en la moto no hace falta llevar cinturón y le digo que la multa no es por seguridad, entonces. Que me diga cual es el motivo, a lo que el tío, poniendo cara de pocos amigos me dice ….a ver, documentación!!!”.

En fin…..aquel idiota y yo nos hicimos amigos cuando su compañero, algo menos idiota, me comentó que la multa era por no cumplir la Ley; le contesté que no era una Ley, que era un Decreto, a lo que él respondió que eso daba lo mismo….ninguno de los dos conocía la diferencia entre lo que a un concejal (o al Presidente) le sale del pitorro y un debate en el Parlamento. Tal es nuestro “corpus legal” y tales nuestros agentes.

Una vez bien lavados, puse los chipirones sobre la tabla y con un cuchillo bien afiladito les obligué a convertirse en oblongoides tóricos, primero, y  en rectángulos proporcionados, después, cortando por dos generatrices.

“Cariño, no me digas que te vas a poner a cocinar los chipirones” –dijo Estrelli-.

“Sí, es una buena hora y una forma, como otra cualquiera, de empezar el año”. –contesté-.

“Cómo piensas hacerlos?”.

“Con los garbanzos del Mónico, que fíjate si serán buenos que si te acercas y prestas atención los oirás cantando salmos gregorianos”.

Saqué de la estantería un bote de Garbanzos, ya cocidos, del Mónico; Estrelli pegó la oreja  y dijo “sí, muy bonito lo qué cantan, pero no son gregorianos”.

Debido a que los transformadores de los spots del techo son viejos y suenan (a ver si dejo de embroncarme con los agentes de la Ley y puedo cambiarlos!!!), yo no podía oír lo que estaban cantando los garbanzos, así que apagué las luces y apliqué el oído al bote…..

 

“No, mi bien, -dije, mientras ella iniciaba una retirada estratégica- eso que cantan es el coro de peregrinos de Tanhauser. Me imagino que barruntan que van a peregrinar, sí”.

En una cacerola, de esas de acero inoxidable 18/10, de las que hay en todas las casas, puse dos cucharadas soperas de aceite y empecé a rehogar los chipirones con dos hojitas de laurel y ocho o diez bolitas de pimienta negra.

Mientras tanto, extraje del Federico una cebolla del tamaño de una bola de petanca y un pimiento verde del tamaño de un guante femenino de golf y les hice trocitos muy pequeñitos.

Cuando terminé de cortar los vegetales, los chipirones ya me daban “la olor”, así que añadí dos vasos de vino blanco y lo dejé reducir mientras organizaba la verdura.

Freí la cebolla y el pimiento, aunque debería decir el pimiento y luego la cebolla, ya que no meto la cebolla en la sartén hasta que el pimiento no me da “la olor”.

Cuando la cebolla empezó a ponerse transparente, le añadí dos cucharadas soperas de harina, y cuando la harina se había frito un poco, saqué la sartén del fuego y le añadí tres cucharaditas, de las de café, de pimentón dulce.

Inmediatamente, añadí el sofrito a la cacerola de los chipirones y le puse tres vasos de agua, una copa de Armagnac, dos ñoras y un chorretón de tomate frito casero; corregí la sal….probando, y lo dejé cocer a fuego muy lento tres cuartos de hora.

Realizadas estas primeras operaciones de adecuación del campo, me fui al salón, donde Estrelli estaba como un cesto de mimbre: dormida a porfía e inmóvil, con la cabeza ladeada y con las gafas puestas, porque mi señora se duerme con las gafas puestas para ver mejor los sueños.

En la TV, el 1,5*Juan y la chavala que arrastra las eses, seguían a lo suyo que no era otra cosa que martirizarnos con cantantes “vinteich”. Ahora estaba nada más y nada menos que Alaska, que desde que murió Berlanga anda un pelito  “demodé” y muy enamorada de su fontanero. Me llamó la atención los volúmenes que se gastaban las señoritas bailarinas que la acompañaban. Era una estética que siempre me ha gustado más que la de las jóvenes “escuerzos” que presentan en los pases de modelos, aunque comprendo que cada cual tendrá lo suyo, claro. Cada cual vende lo que tiene y compra lo que puede.

Exasperado viendo al “lawman beating up the wrong guy” decidí darme un paseo por Mars. Tome el mando a distancia y busqué alguna película sobre la segunda Guerra Mundial….con la esperanza de encontrar “Midway”, “Invasión en Birmania” o, tal vez “El puente sobre el río Kwai”, que son títulos que ponen mucho para fin de año porque los programadores de TV saben que también hay gente rara mirando la TV a esas horas y en esas fechas.

No encontré nada que satisficiera mi curiosidad y, después de asistir a un karaoke en Telemadiz, volví a TV1, que es donde mejor duerme mi señora y, viendo a 1,5*Juan, me pregunté “if he’ll ever know he’s in the best selling show”.

Pasados 45 minutos de vida en Marte, retorné a la cocina donde los chipirones cocían a fuego lento; Se me había olvidado poner el extractor y la olor envolvía el ambiente. Me pregunté que hubiera pasado si los presos del río Kwai hubieran olido esto….tal vez Lennon’s on sale again y estaría diciendo lo de “imagine no posessions”.

Como el oso Yogui en el parque de Yelowstone, guiándome por el olor, para no soportar a los transformadores del techo, encendí una vela y me acerqué al bote de garbanzos del Monico. Ya habían terminado con el coro de peregrinos y ahora tarareaban la marcha fúnebre para Sigfrido….famosa marcha del Crepúsculo de los Garbanzos.

 

Lo siento amigos “you’re getting the trade”….-les dije- y, marcando “paso de oca”, fueron todos a la cazuela.

Añadí, al guiso, los garbanzos cocidos y 250 gr. de setas de cardo troceaditas. Lo dejé cocer, a fuego lento, 30 minutos más…..y lo retiré del fuego.

PD.- Amigos, lamento que Wagner fuera tan plomo, pero les recomiendo que escuchen estas dos piezas con atención….y aunque, como a mí,  les importe muy poco si hay vida en Marte, no dejen de escuchar a Bowie.

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