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Archive for the ‘PROTONAS NEUROPLÁSTICAS’ Category

LAS DE PERIODISMO.-

Las de periodismo.-

No había descansado en toda la noche. Incluso durmiendo, mi mente zozobraba entre poliedros regulares y volúmenes de revolución intersectos; las sombras propias y arrojadas de estos cuerpos cristalino-monoclínicos giraban y giraban, de forma cíclica, por el espacio del dormitorio, golpeando los paramentos y produciendo rebotes que no cumplían el principio de reflexión de la luz. El ángulo de incidencia no era igual al ángulo de reflexión, lo que desconcertaba mí cerebro. Estaba preparando el examen de Geometría Descriptiva.

Corría el mes de febrero de 1.977 y como desde que Lennon escribiera “A day in the life”, hacía diez años, hice lo de todos los días.

“Me desperté, salté de la cama y pasé un peine por mi cabeza, bajé las escaleras y tomé café, miré el reloj y advertí que iba tarde. Pillé la chupa, la gorra y segundos después trinqué el autobús; subí la escalerita y……”.

D. Guillermo Malé había dejado la cátedra de Descriptiva y el nuevo Jefe se había empeñado en enseñarnos cosas que no nos hacían falta. Cambios de planos de representación en el Sistema Diédrico, cuarticas de revolución, ejes conjugados…..cuando dos volúmenes de revolución se maclan nos dan curvas de cuarto grado en las intersecciones y debemos saber representar esas curvas en los planos diedros principales.

Cuando los ejes de los volúmenes son paralelos, estas curvas se proyectan en planos paralelos al determinado por los ejes de los volúmenes como elipses regulares que son figuras mucho más manejables.

Si los ejes se cortaban el asunto era ya fantástico, porque normalmente el plano que determinan estos ejes era proyectante de uno de los principales del diedro y las curvas se proyectan en el plano perpendicular como una recta. Este era un caso particular, que solía caer en los exámenes, que complicaba el asunto ya que entonces vamos necesitar un perfil.

Era la última asignatura que me quedaba de primero, había que aprobar todas para pasar a segundo. Era la convocatoria de febrero, estaba paranoico. La Descriptiva era mi objetivo, mi pasión y mi vida.

Esa noche, soñando,  hallé la solución a uno de los problemas: la intersección de una teja con una berenjena. Las tejas y las berenjenas poblaban mis sueños. Una teja es un semicono truncado, con vértice en el infinito, abierto por dos generatrices, y una berenjena es la composición de una semiesfera, un cono truncado, con vértice determinado y otra semiesfera más pequeñita, si tienen los ejes paralelos, las curvas de la intersección se proyectarán como elipses en un plano paralelo al que determinan los ejes…..ah bribón, bribonazo!!!. Teniendo elipses, de ejes principales, me puedo llevar los puntos principales (polos y extremos de los ejes mayores) de las curvas a los planos vertical y horizontal del diedro. Esta operación me va a dar ejes conjugados pero puedo convertir los ejes conjugados en principales y luego determinar las sombras propias y arrojadas de ambos cuerpos por el método de contraproyección.

Como sé, positivamente, que estaréis muy interesados en hallar ejes principales desde ejes conjugados, lo cual redundará en vuestro equilibrio psíquico (sobre todo a las de periodismo) os explico:

Dados los ejes conjugados de una elipse A’B’ y C’D’, podremos obtener, a partir de ellos, los ejes principales de la elipse, para ello seguiremos los siguientes pasos:

  1. Por O, centro de la elipse, trazaremos la perpendicular al eje conjugado A’B’, y sobre el llevaremos la distancia O-A’, determinando el punto 1.
  2. Uniremos el punto 1 con C’, y determinaremos el punto medio 2, de dicho segmento.
  3. Con centro en 2, trazaremos un arco de radio 2-O, que determinará sobre la prolongación del segmento 1-C‘, los puntos 3 y 4. Las rectas O-3 y O-4 determinan las direcciones perpendiculares de los ejes reales de la elipse.
  4. Con centro en 2 trazaremos la circunferencia de diámetro1-C’. Uniendo el centro O con 2, determinaremos sobre dicha circunferencia, los puntos 5 y 6, siendo las distancias O-5 y O-6, las dimensiones de los semiejes reales de la elipse.
  5. Solo resta llevar, mediante los correspondientes arcos de circunferencias, las dimensiones anteriores sobre las direcciones de los ejes, obteniendo así los ejes reales de la elipse AB y CD.

Elipse05

 Excepto para hacer berenjenas rellenas, que se vacían con un útil semicilíndrico, aplicando torsor, no sé para qué vale saber hallar y representar la intersección de una teja con una berenjena, pero nosotros aprendimos a eso y más: una mandarina con un decantador de vino, una pera con un cuchillo Ginsu o un solomillo con un rodillo de amasar.

Todas esas curiosidades no valían para nada excepto para entrenar nuestra mente en una disciplina determinada.

Este entrenamiento, a mí, me costó tres convocatorias y nueve meses de obsesión paranoica, aunque el saber no ocupe lugar. Conseguí ser un gran especialista en intersecciones, con lo cual, hoy día soy capaz de hacer una ensalada campera con pleno conocimiento de cuales van a ser las curvas de intersección de mi cuchillo con los vegetales, dado que una patata se puede asimilar a dos semiesferas unidas por un cilindro; un pepino es más o menos lo mismo; una cebolla es una esfera achatada por los polos…que decir de un huevo duro o de un pimiento?.

A causa de aquel entrenamiento mental nunca he podido comprender como mi madre, que no sabía nada de cuarticas, podía hacer una ensalada campera. En este sentido, me pasa lo mismo cuando pienso lo mal que debían vivir en el siglo XII cuando no existían las compañías de seguros. Como se puede vivir sin las compañías de seguros?.

El examen de convocatoria se celebró a mediados de febrero. Seis horas dibujando, con un lápicero-portaminas de 0,3 mm, una goma de borrar Staedtler y un juego de escuadra y cartabón de Faber-Castell (verdes sin escalón), muchas plantillas de elipses, circunferencias, curvas varias y el compás, encima de una mesa de la sala de tableros de la planta tercera, una mesa con más mierda que el rabo de una vaca sobre la que montábamos el palalex portátil; seis horas vaciando mi mente de ansiedad y paranoia; seis horas para demostrar que el entrenamiento había causado su efecto: ya éramos mucho más idiotas que antes. Conseguí ser de los más idiotas de mi clase, obtuve la calificación de sobresaliente.

Salí del examen muy satisfecho y contento; era un joven sano y fuerte, mental y físicamente, disponía de exceso de sangre en mis venas lo que me producía cierto grado de priapismo, de modo que atendí la llamada de un amigo, que proponía planes interesantes:

–          Tío, vamos a ver a las de periodismo?.

–          Las de periodismo?. Por qué a ellas?.

–          Tiran de vareta con facilidad, son muy guarrillas. Hay una fiesta en la explanada de Caminos y mucho se tienen que torcer las cosas para que no metamos.

–          Hay que llevar algo?.

–          Cada cual llevará lo que Dios le dio y lo que quiera. Esta tarde, a las 6, empezamos.

–          Vale.

A mí, Dios me dio un cilindro rematado en una semiesfera con ejes de tangente variable.

De  modo, queridos amigos que este, su humilde servidor, se hallaba a las 3 de la tarde en la cocina del piso alquilado poniendo encima de la mesa:

2 cebollas

1 pimiento verde

1 pepino

5 tomates

4 patatas cocidas

2 huevos duros

2 latas de bonito en escabeche

La hoja de mi cuchillo determina un plano y estaba dispuesto a intersectarlo, por secciones perpendiculares a sus ejes, con los vegetales asimilados a oblongoides de revolución, conociendo de antemano cual serían las curvas resultantes, que para algo debería de servir el entrenamiento –pensé yo-.

Corté el pepino en secciones perpendiculares al eje principal, de 2 mm de espesor, (después de pelarlo, descabezarlo y descularlo) y estos cilindroides los seccioné por generatrices diametralmente opuestas, con lo que obtuve cuatro sectores circulares por cada sección…al tupperware (en lo sucesivo taperué).

PEPINO

 Corté las cebollas (después de pelarlas) por planos paralelos al eje principal y con los cilindroides obtenidos practiqué una cuadrícula tupida de secciones por generatrices opuestas….al taperué.

cebollas

  Con las patatas hice lo mismo que con las cebollas con la salvedad que la cuadricula de las patatas es mucho más amplia que la de las cebollas, por una cuestión de estabilidad: una patata cocida tiene mucha menos capacidad de resistencia al esfuerzo cortante que una cebolla cruda….al taperué.

patatas

Corté el pimiento (después de descularle) por generatrices cónicas y estas, a su vez, en secciones rectas perpendiculares al su eje….al taperué.

pimientos

Los tomates seccionados por planos paralelos a su eje menor y las secciones despiezadas en cuadricula amplia, como la patata….al taperué.

tomates

Recuerdo que estuve tentado de definir la expresión matemática a la que representaba una de las secciones del tomate, pero, como siempre, “looking up, I notice I was late” y, además, esto no creo que les importara a las de periodismo; claro que igual había alguna de agrónomos.

Una vez terminado el asunto técnico, viene el artístico y para eso, ni entonces ni ahora, tengo entrenamiento. Aunque estaba al lado de mi escuela, nunca visité la cafetería del edificio vecino; las de Bellas Artes eran muy cochinas, siempre iban manchadas de pintura, carbón, tierra y cosas así. Despeinadas y vestidas con arapos.

Con más fé que técnica comencé el proceso de aderezar, tratando de recordar los movimientos de mi madre.

Primero se sala, con tiento, todo el taperué, removiendo con cuidado y usando una cuchara y un tenedor. Se deja reposar diez minutos para que los vegetales tomen la sal.

Se añade el vinagre y se vuelve a mover con cuidado. Se deja reposar cinco minutos para que los vegetales tomen el vinagre.

Se añaden las dos latas de bonito y se seccionan los huevos. Es muy conveniente producir secciones oblicuas al eje, variando el ángulo de ataque; se mueve con cuidado y se añade el aceite. Se vuelve a mover y se deja reposar.

En estas operaciones gasté más de una hora. El tiempo es finito pero no tiene bordes, nos decía Hawking. El tiempo es una variable de la velocidad.

Me eché una siestecita, para recuperar el sueño de la noche anterior, y a las cinco de la tarde me metí en el baño. Me duché con jabón Lagarto, me desarreglé la barba, para parecer un cantautor y, sin utilizar ningún tipo de colonia o perfume, me vestí con los tejanos y la camisa de franela a cuadros así, melena al viento, salí de naja con el taperué debajo del brazo, con rumbo predeterminado: la explanada de Caminos.

En la esquina de Andrés Mellado con Fernando el Católico estaba la tienda de Agustín. Compré tenedores de plástico y cuatro botes de cervecita fresquita del Mahou. Seguí mi caminito hasta Fernández de los Ríos para luego virar a babor y bajar hasta la plaza de Moncloa, sobrepasar el Arco del Triunfo, porque triunfaron, y llegar hasta la Avenida Complutense y, una vez allí y después de jugarte el tipo en la confluencia de Juan de Herrera con la que viene de Puerta de Hierro, todo seguidito, dejando Agrónomos a babor y Medicina a estribor, hasta la explanada de Caminos.

Nunca supe por qué razón la llamábamos la “Explanada de Caminos”, porque podía haberse llamado “Explanada de Farmacia”….Explanada era, pero alrededor de ella había varias facultades de la Complutense y la Escuela de Caminos de la Politécnica….sospecho que había un problema de jerarquía, no puedes comparar Caminos con Farmacia o Biología y mucho menos con Filología, Periodismo ó Geografía e Historias varias.

No, no se pueden comparar por programas ni por formación adquirida. Por esa razón íbamos a por las de periodismo. Sin saber Descriptiva, las de periodismo serían presa fácil para nuestra voracidad emocional. Sin entrenamiento espacial, sus mentes no podrían aguantar los furibundos ataques envolventes de nuestros tentáculos. Eran muy tontas.

“Questa o quella, per me pari sono”, decía “il duca” y era nuestro lema.

Llegué a las seis y cinco de la tarde. Mis colegas estaban reunidos en un corrito y yo encaminé mis pasos hacia el grupúsculo, cuando escuché:

–          Hola, guapo, que llevas ahí?.

Era una chica morena de estatura media y ojos marrones.

–          Llevo una ensalada campera. Tú eres de periodismo?

–          No, yo soy de agrónomos.

–          Entonces ya puedes ir largándote; hoy toca periodismo.

–          Payaso!!!.

Ale!!!, a tomar por culo, no te jode!!!. Así terminó la primera aproximación a la circunferencia osculatriz. La primera derivada, que nos da la pendiente o inclinación, quedó integrada de forma automática. Mi presión arterial volvió a niveles de normalidad.

Dicen que una circunferencia es el lugar geométrico de todos los puntos que equidistan de otro, llamado centro. Esto es una tiranía y, en 1.977, lo que más detestábamos eran las tiranías. La aproximación debía ser por un circulo osculador…..mmmm, eso, eso, osculador.

Cuando abrí el taper de la ensalada, los colegas empezaron a ensalivar, alguno incluso, comió sin ensalivar. A la merendola se acercaron varias chicas, pienso yo, porque además de la ensalada había surtidos botes de cerveza y ya se empezaba a notar un aumento en el nivel de decibelios.

Una de ellas, castañita clara y con los ojos color caramelo de toffe; con unos tejanos 501 de Levi y una blusita estampadita muy cuqui, dijo, cogiendo un tenedor de plástico y mirándome:

–          Puedo?

–          Debes.

Conteste yo, mostrando mi mejor sonrisa y aplicándome a fondo con mi famosa “mirada lasciva”, ganadora de varios concursos internacionales, organizados por el National Geographic, donde el jurado eran morsas, focas, lobos marinos y mamíferos similares.

–          Mmmmm, que buena está!!!.

–          Te gusta?. Me alegro.

El mmmm!!!, lo hizo entornando los ojos lo cual disparó la bomba trifásica que es mi corazón…..empecé a notar el pummm, pummm. A la vista de la aproximación anterior, decidí cambiar de estrategia y Pregunté:

–          Cómo te llamas?.

–          Isabel S.S., y tú?

–          Estefano Timoshenko.

Si era de agrónomos se pondría a reír, dado que conocería al Sr. Timoshenko; si era de periodismo haría alguna otra pregunta, sin importancia, acerca de asuntos sociales.

–          Y cómo es que tienes ese apellido?. Es ruso, verdad?.

No era de agrónomos, ni de la Politécnica.

–          Sí, es ruso. Mi madre era rusa. Mi padre fue uno de los niños que se llevaron en el ’37 y en Rusia se formó, casándose con una rusa que nos abandonó para ir, con otro ruso, a repoblar Ucrania, por orden del Camarada Secretario General de entonces.

–          Y el apellido de tu padre era ruso?

–          Que no, cielo, es que en Rusia se pone primero el apellido de la madre, como en Portugal. Mi padre se llama Barrats, de apellido.

–          Barrats?. Era valenciano?.

–          No, mi abuelo paterno era francés, un ingeniero ferroviario. Cuando mi madre nos abandonó, mi padre tenía 32 años y yo uno. Nos vinimos para España, mi padre se puso a dar clases de matemáticas, música y gimnasia en un colegio privado ya que no le reconocieron su título de Ingeniero Industrial de la URSS.

–          Lo has debido pasar mal, no?.

La cosa se estaba complicando. Una cosa es soltar un cohete de fogueo para sondear y otra, muy distinta, organizar sobre la marcha una mascletá de cuentos chinos. Aún así el asunto prometía….

Me estaba enamorando por el procedimiento de urgencia.

Lo noté cuando no quise decirle que mi imaginario abuelo, además de Ingeniero Ferroviario, era republicano y de las Brigadas Internacionales, razón por la cual mi padre marchó a la URSS: en 1.977 eso no estaba, todavía, muy bien visto. Eso era meter demasiada carga de TNT al petardo.

Lo noté, sobre todo, cuando la presión del remache de la sisa de mi tejano empezó a subir…. Estaba anocheciendo.

–          Quieres que demos un paseo?.

–          Sí, tienes una conversación muy interesante.

Y eso que todavía no había empezado a hablarle de Hilario Camacho, Franco Battiato o de literatura francesa del siglo XIX…Baudelaire y los demás, temas que dominaba tanto, o más, que la Geometría Descriptiva.

De repente me invadió un sentimiento de culpa. La deslealtad, ya entonces, me producía sensación de nausea. Es superior a mis fuerzas.

La conversación derivó hacia lugares geométricos imprevistos…política, actualidad, sociedad y otros que no me motivaban lo más mínimo. En la confluencia de la calle Saavedra con la trasera de periodismo hay un parquecito pequeñito y muy coqueto, hacia él encaminamos nuestros pasos.

–          Stefano, tienes novia?

–          No, no me aguanta ninguna –mentí-.

Me abrazó e intentó besarme. Me zafé, como pude, y tomándola por los hombros dije:

–          Está segura de lo que haces?.

–          Y tú?. Estás seguro tú?.

–          No, no lo estoy.

Me echó mano a la entrepierna, tanteó y dijo:

–          Ahora comprendo por qué no te aguanta ninguna.

Con la cabeza baja y casi sin cruzar palabras llegamos a la avenida Complutense donde se despidió de mí con la excusa de que tenía el coche en Derecho (volvía a la fiesta). Yo marché para mi casa pensando que Dios no se había esmerado mucho conmigo pero, al menos, ya no pensaba en la Descriptiva.

Cuando llegué, puse la radio e Hilario Camacho me decía:

Construí una casa azul junto a un lago lleno de esmeraldas; dibuje un manantial de luz que bañaba un bosque de palmeras; sobre un papel pinté siete ventanas, siete azules ojos de cristal y deje, después, la puerta abierta invitando siempre a entrar.

El salón era un gran jardín de claveles, rosas y violetas; las guitarras daban al lugar el calor alegre de la fiesta.

Colgué la casa azul junto a mi cama y pensando en ella me dormí. Yo te oí llegar, después, como un suspiro y te oí decir ¡Ven junto a mí!.

Tus palabras eran como un cascabel…que triste sonaba cuando desperté.

Contemple la casa la fuente, el jardín, pero tú, mi amiga, no estabas allí.

…Porque a un sueño ¿qué más se le puede pedir?

…Porque a un sueño ¿qué más se le pude pedir?.

Seguramente no os lo vais a creer pero tardé mucho más que nueve meses en comprender por qué yo solo aguanto a una.

NO TOQUES A MI PUTA!!!.

Parece ser que 343 cabrones, en Francia, han decidido hacer público su apoyo al sexo consentido y remunerado.

He leído algunos párrafos del manifiesto (todavía me acuerdo algo del francés que estudié en el bachiller).

1º.- El título está claramente inspirado en otro de Simone de Beauvoir que en 1.971 encabezó el manifiesto de “343 cerdas” (salopes), reivindicando el derecho de las mujeres al aborto libre (despenalización, entonces).

2º.- Los firmantes son personas formadas académicamente y desarrolladas intelectualmente.

3º.- Esta acción la motiva el hecho de que el Parlamento francés va a debatir una Ley en virtud de la cual se podrán imponer penalizaciones económicas muy fuertes a las personas que usen esos servicios (no a las putas).

4º.- La tesis no es ir “a favor de la prostitución”, sino “a favor de la libertad”. Que cada persona adulta, libre y bajo su responsabilidad, utilice la forma de sexualidad libre y consentida que estime por mejor. Que sean las propias putas las que decidan su profesión y como se ejerce.

He mirado en el DRAE y resulta que “puta/o” es la persona que mantiene relaciones sexuales por dinero. No dice el diccionario quien recibe el dinero, y no dice el diccionario que haya otras formas de compensación, es decir, las que practican sexo por comida, por lujos, por atención o cualquiera otra de las especies….no son putas, deben ser, entonces, señoras honradas.

He visto, así mismo, que el DRAE define como “puto” a la persona que mantienen relaciones sexuales con otras de su mismo sexo. Esta entrada la Real Academia, me parece, está un poquito anticuada; D. José María Pemán y el Cardenal Plá y Daniel siguen vigentes, a pesar de D. Miguel de Unamuno. Igual, estimo, sería conveniente revisar estas terminologías.

Estos “cabrones” franceses, me imagino que por diferenciarse de los “maricones” franceses, como tontos no son, le preguntan a las feministas que cual es la razón diferencial, en virtud de la libertad, para luchar por el aborto (libertad de las mujeres) y no luchar por la prostitución como expresión de la libertad sexual de las mujeres.

Sobre este asunto, yo tengo alguna sospecha que iré desgranando.

El asunto es, pues, que ha habido y hay personas que cobran por sus servicios sexuales y, parece ser, que ahora hay muchas personas interesadas en que estos servicios desaparezcan o, al menos, sea mucho más difícil usarlos, sobre todo en lugares públicos.

Esto ha pasado siempre y, mucho me temo, seguirá pasando en el futuro; estimo que en este tipo de medidas, que en Francia se debaten en el Parlamento y en España se imponen por “Ordenanza Municipal” tienen mucho de componente recaudatorio y muy poco de razonamiento moral o ético. Tienen, eso sí, un claro sesgo “estético” ya que las penas serán mayores o menores en función del lugar donde se ejerza la prostitución. Si te pillan con una prostituta en un polígono de las afueras la pena es menor que si te pillan en la plaza mayor del pueblo.

Bien es sabido, por todo el mundo, que un polígono de las afueras es menos público que la plaza mayor.

En fin, habrá que enterarse de cuanto te van a poner con las de la Casa de Campo de Madrid, no sé si la Casa de Campo es “centro” o es “afueras”, pero conociendo a la primera edila, mucho me temo que va a ser centro-centro.

También habrá que enterarse qué es “estar con una puta”. Me imagino que no será lo mismo si pillan a un cura en clara acción redentora, que si pillan a un minero, en clara acción barrenadora.

Lo que sí va a ser muy curioso es ver que la prostituta, por sus servicios, cobre 100 € y el Ayuntamiento cobre 500 €….el Ayuntamiento se convierte en el “chulo” de las “lumis”, para que no lo sea un proxeneta; claro está, como al proxeneta le paga la “prosti”, el Ayuntamiento, para no elevar la presión fiscal, le cobra al cliente. Dios mío, qué lío!!!. Me recuerda a aquella película en la que los censores, para que la chica no fuera adúltera, la convierten en incestuosa.

He leído que el Ayuntamiento de Sevilla encomienda al Área de protección de la mujer (las hembristas) estos expedientes, es decir, mujeres se encargan de “sancionar” a los cochinos machistas; no sé si en el expediente se pueden personar las esposas de los sancionados (como interesadas). Espero que no endurezcan las penas y los “malditos bastardos” no acaben en un calabozo, azotados por “verdugas con el pelo corto, camisas a cuadros y shorts de cuero”.

Ya os avisé, amigos, que una vez creado el cuerpo de “vigilantas”, se buscarán ocupación para seguir cobrando su sueldo. En lucha contra los hombres, compañeras!!!!.

Naturalmente, no quiero ni pensar en el día que una “poli”, encargada de la moral pública, te empapele por ir del brazo de tu señora por la Plaza de Zocodover, por el simple hecho de que tu señora, ese día, se ha puesto una mini, unas medias de rejilla y va enseñando el canalillo. Ese día, cuando un empleado municipal declare “prosti” a tu señora, pondremos el grito en el cielo y apelaremos a Montesquieu, acordándonos de Robespierre.

Ni que decir tiene, claro está, si tu señora se gana la vida así (siendo prosti).

Yo, particularmente, no pondré el grito en el cielo por eso. No tomaré en cuenta a nadie que declare “prosti” a mi señora. No lo es. Me cabreará el hecho de que llevo 40 años acostándome con mi señora y nadie me había cobrado por eso y, ahora, quiere cobrarme el Ayuntamiento. Ya nos cobran “por circular” y “por aparcar” en las vías públicas….que no son públicas, son suyas.

Quién pretende imponer Normas Morales en un Estado de Derecho?. Quién pretende justificarlas?.

Cual es el acto delictivo que realiza una puta?….hasta que el Ayuntamiento (o el Parlamento) lo declare, claro.

Si no lo realiza la puta, cómo es que lo realiza el cliente?.

Puestos a desbarrar, yo sería partidario de que, cuando pillan a uno echando un cohete con una puta, pague el Arzobispado, por no haber educado bien a ese hombre ó a esa mujer. Naturalmente, en la instrucción del expediente sería necesario acreditar que estaban fornicando (no haciendo requesito, como la pastora) y, desde luego, debería obrar la “declaración de puta”, como documentos imprescindibles.

Alguna vez, en reuniones fraternales, he comentado que este Estado Fiscal, cualquier día promulga una Ley que obligue a poner un “contador de polvos” en la mesilla de noche, haya que darse de alta en el epígrafe correspondiente y presentar declaración cada trimestre. Si no lo han hecho ya, me imagino, es porque estiman que van a recaudar poco (en España, a pesar de la fama, el Instituto de la Mujer descubrió que somos unos pringaos). Naturalmente, el “contador de polvos” estará conectado a un ordenador central donde se pueda comprobar la actividad de cada cual, algún informático se hará con la base de datos y saldrá publicada en una red social….ya sabéis, amigos….la Sociedad de la Información. Si el ministro Mountbull (con su gran “savoir faire”) se entera de esas cosas, ya os podéis ir preparando; como se entere Rosell, el de la CEOE, la habéis cagado!!!, todo el que folle más que él, a los pozos del Mar del Norte y me imagino que follar más que Rosell no será muy difícil. Ah! Y como folles más que el economista de la CEOE….te pone la jubilación a los 80 años…no te jode!!!.

Hace unos años, un humorista que se llamaba Chumi Chumez,  escribió un artículo en la revista del Colegio de Médicos, donde exponía su teoría de que las “prostis” debería tributar un 25% de los polvos que echaran y esos servicios deberían cumplirse con jubilados y personas de las clases pasivas….no me pareció mal. En vez de llevar a los “abuelos” a ponerse morados en los buffes libres, que acababan todos empachados, llevarlos de putas. Más barato nos saldría y los abuelos tendrían una justificación: “cariño, yo no quería pero es que lo manda el Estado”. Ostia, tú, menudo chollo….te ponen un video que dice lo bueno y trabajador que es D. José Bono y luego echas un cohetito, por 20 € (para el autobús).

Todavía no estoy jubilado, pero si me ofrecen eso, soy capaz de leerme la autobiografía de D. José.

Nunca he pagado (conscientemente) por el sexo, pero no entiendo la razón en virtud de la cual se meten con esas señoras, honradas prostitutas, que prefieren ganar 100€ diarios poniendo su cuerpo, a trabajar 8 horas diarias (mini-jobs), en alguna de las empresas del Sr. Rosell por 500€ al mes. Entiendo, mucho menos, claro, que se metan con sus clientes.

Hoy son las prostitutas, mañana serán las modelos, pasado las masajistas y al otro qué?….hoy los judíos, mañana los conversos y pasado los que sean nietos de conversos….no hemos tenido suficiente en la Historia de España?.

En cierta ocasión, en un programa de TV, vi a una señora haciendo distinción entre “prostituta” y “puta”. Sostenía que una “honrada prostituta” era una señora que se ganaba la vida con su cuerpo, cumplía una función social, y una “puta” era una señora que destrozaba familias por dinero. Era una teoría muy humillante para los señores (los declaraba estúpidos), pero era la que ella sostenía.

Venía a decir, esta ilustre filósofa, que si vas por la Casa de Campo, te gusta una y le dices:

–          Cuanto ganas, al mes?

–          Dos mil €.

–          Vale, yo te doy dos mil y te pongo un piso. Voy a ir dos veces por semana.

Eso es prostitución pero no te pueden multar. Si te vas a vivir con ella y vas dos veces por semana a casa…eso es “puterío”.

En otra ocasión oí decir a un proxeneta:

–          No, a esta la quiero, la voy a quitar de trabajar y la voy a poner a fregar. No va a estar todo el día sin hacer nada!!!.

Eso no es prostitución, es amor.

Quien pondrá la frontera entre el amor y el sexo?, quien entre el “amor debido” y el sexo retribuido?. Quien determinará cuando se devenga el servicio?….no me hagáis reír, por favor!!!

No me habléis de Ética ni de Moral, por favor!!!!. No modifiquéis las Leyes ni hagáis distingos de opinión, por favor!!!.

La lascivia no está en la Casa de Campo, señoras, está en algún despacho del Consistorio.

Vais a discriminar por profesión?. La profesión no es una circunstancia personal?. Vais a declarar “inmorales” a los que fabrican pan con formas escabrosas?. Horribles pervertidos a los que fabrican tangas con sabor a cocidito madrileño?. Guarros irreductibles a los que fabrican mermelada para perros?.

Aquí os dejo el Art. 14 de nuestra constitución, para que reflexionemos (con esto, pocas bromas).

“Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

II CARTA DEL APOSTOL ED A LAS MELODYCENSES

Hermanas en nuestra señora:

Buscad un Centro de Gravedad Permanente.

Recorridos, que fueron, caminos y heredades me hayo de nuevo entre vosotras con el mensaje eterno de Nuestra Señora, bendita sea por siempre jamás.

Corren tiempos difíciles para nuestra causa. El señor José Luis nos pone a prueba. El señor José Luis no está, no es, no fue, ni será nunca. El señor Pepe, tampoco. Los comerciales ya no llaman, los procesos electorales americanos están lejos.

En verdad, en verdad os digo que no desesperéis; nunca y bajo ningún concepto os abandonéis a la idea de que nuestro trabajo con los isquiotibiales ha sido en vano. En el peor de los casos nos ha valido para dar ejemplo de nuestra fe, durante varios años, y comer.

Si, ahora, nuestro sumo líder nos conduce a este abismo, no dudéis que lo hace por razones muy fundamentadas y con un propósito claro: hacer balance de nuestra adhesión a la causa. No abandonéis el nomenclator. Tened fe y confortaros en nuestra Madre, sabed que la caridad bien entendida empieza por una misma.

No os olvidéis que nosotras somos lo primero y único.

Es, precisamente, ahora cuando debemos manifestar con más ahínco, nuestra fe en los preceptos de Nuestra Señora y seguir medrando hasta alcanzar los más altos fines para los que fuimos educadas. No escatiméis medios. La lencería fina se paga sola.

Los bárbaros están en las puertas de Roma y todas estamos un poco asustadas. Recordad que valiente es quien supera el miedo, no sucumbáis al desanimo porque en todos los ejércitos habrá clientes para el trabajo con los isquiotibiales y el orbicular de la boca. La nuestra es la religión más antigua del mundo.

No desperdiciéis el trabajo arduo y paciente que nuestra Amada Madre hizo con nosotras: los hombres son todos tontos y entre los bárbaros habrá gran cantidad de hombres, no tengáis dudas, recordad la Transición de Fase y la evolución continua del amor neuro-plástico, en el que sois expertas.

Recordad las valoraciones que, en otros tiempos, hacíamos sobre nuestro futuro y los grandes beneficios que nos esperan.

Sabemos que, como nos dicta el cuarto principio de la Termodinámica, en cada Transición de Fase perdemos por el factor calor y tantas transiciones nos van agotando, haciendo que perdamos energías y ganemos hongos.

Siempre nos quedarán los gin-tonics para evadirnos, cuando lo necesitemos.

Hermanas, os animo a seguir, la Madre me transmite, a través de la revelación, su deseo de seguir con nosotras, seguir con nuestro ánimo de Espíritu del Cupo, de seguir en nuestra eterna lucha contra los hombres tontos y también contra los que no lo son, porque es un espejismo: todos son tontos y nosotras debemos ganar, la victoria final será nuestra.

Seguid en la perseverancia infinita, en la búsqueda del hombre de vuestras vidas, si uno no vale, inmediatamente (no esperéis a que diga no dos veces) debéis sustituirlo por el siguiente hombre de vuestras vidas. No es mal trabajo. Nadie os va a limitar el número de hombres de vuestras vidas. No malgastéis el tiempo ni el espacio en hombres que no sean de vuestras vidas. A estos sacadlos de vuestra mente al día siguiente y, si puede ser, vomitadle encima.

Conocéis, perfectamente, el beneficio del círculo de retroalimentación que resulta de “monogamia sucesiva-ciclo-interciclo-monogamia sucesiva”. Cuantos más ciclos más evolución. No miréis al pasado ni a los códigos de los muertos. Los sentimientos son malos consejeros. No os perdáis nada, la vida es muy corta para beber vino malo.

Hermanas, debéis comprender que la autolesión es muy lícita y muy practicada en todas las religiones. Si alguno de estos estúpidos se resiste, sabed que la legislación está de nuestro lado. Nuestros derechos están consolidados y son inalienables. Nuestra Sagrada Madre sufrió y ahora les toca pagar.

Predicad esta buena nueva a los cuatro vientos aún en tiempos difíciles.

Siempre, en cualquiera de vuestras relaciones, omitid los aspectos materiales, pero recordad que omitir no significa ignorar, los 1.000 mensuales por delante.

Si en algún momento notáis dudas en el contrario, usad las frases de manual que tan bien conocéis: “Eres el hombre de mi vida”, “que suerte que el destino haya cruzado nuestros caminos”, “no había conocido a nadie como tú”. De estas las hay a montones en publicaciones de nuestras lideresas.

No tengáis miedo, él no se preguntará cuantos hombres de tu vida habéis tenido, ni que no ha sido el destino el que ha cruzado los caminos, ni qué significa, para nosotras “conocer”. Desde luego, ni se le pasará por la mente el final de la frase….. “como tú….. de idiota”.

Si alguno os habla de proyectos, de futuro, de amor, de compromiso o conceptos semejantes, mucho cuidado con ellos. Estos son los peores, solo pretenden comprar sexo. Cobrádselo lo más caro que podáis, no tengáis cuidado, lo pagarán.

Mucha precaución con estos, seguidles la corriente mientras conseguís vuestros objetivos pero ni se os ocurra pecar y acomodaros. El amor, que no sea neuroplástico, es un acto que ofende a nuestra Sagrada Madre y a las más sabias de nuestras protomártires. No caigáis en esa trampa.

Si, por ventura, encontrarais algún forcluido monoparental, usadlo mientras su madre no se entere, no riñáis con ella. Estos son muy facilitos, pero cuidado, también son muy histéricos, debéis adoptar las convenientes medidas de protección.

Hermanas, si bien los malos están muy cerca no desfallezcáis, tiempos de gloria y esplendor volverán. Las promesas de los comerciales se harán realidad, incluso es muy probable que prospere la datio in solutum sin acuerdo, porque los demás son idiotas y solo nosotras conocemos la verdad.

Ya podría yo tener la capacidad de expresión de Lawrence Ollivier; ya podría yo conocer la sabiduría infinita de HAL-8000, que si nos os dijera la verdad, no merecería el descanso.

La flexibilidad en el disimulo, la agilidad en la maniobra, la auscultación certera, la cripsis en la anomia social…..todas son necesarias, practicadlas con sabiduría. Todavía os quedan unos años de éxitos.

Palabra de José Luis.

Cantemos, hermanas…..salmo Ezequiel 16…..

Bandera blanca!!!

Cerco un centro di gravità permanente
che non mi faccia mai cambiare idea sulle cose,
sulla gente
Avrei bisogno di…

Cerco un centro di gravità permanente
che non mi faccia mai cambiare idea sulle cose,
sulla gente

Cerco un centro di gravità permanente
che non mi faccia mai cambiare idea sulle cose,
sulla gente

Bailad, hermanas….el paso San Francisco!!!!

Sul ponte sventola

Bandiera bianca

I CARTA DEL APÓSTOL ED A LAS MELODYCENSES.

Todo me recuerda a ti

Hermanas:

Edmud Sullyvan, siervo de vos, apóstol de la causa en José Luis, hermano en sostenes del cupo, por llamamiento divino, a las hermanas Melodycenses, elegidas por nuestra superior educadora para predicar la liberación; saludos de Ella y amor de sus queridísimas hijas.

Damos gracias continuamente a Andreita por vosotras y siempre os recordamos en nuestras oraciones, haciendo memoria, ante nuestra  Madre, de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestra caridad y de la perseverante esperanza en nuestro Señor José Luis.

En verdad, en verdad os digo que la ruptura de la ecuación espacio-temporal es una facultad muy deseable para las hermanas en la Señora. Debéis perseverar en ese entrenamiento hasta llegar a las más altas cotas de la competencia y conseguir el puesto para el que valéis, olvidando todo lo que haya pasado antes.

Estad atentas a la red de seguridad y nunca jamás hagáis piruetas sin ella. Si para tal fin tenéis que practicar la necrofilia, hacedlo. La Madre os lo agradecerá.

Tened muy en cuenta que lo primero sois vosotras. Incluso en vuestra relación de pareja, vosotras sois lo importante, mucho antes que la propia pareja. El egocentrismo es el eje de nuestra vida y seréis recompensadas.

No prestéis oídos a demonios, subyugados por la racionalidad, que pretendan poner orden en los sentimientos a base de expedientes documentados. Los compromisos se hacen para romperlos.

El caos es el origen de la cuarta Ley de la Termodinámica Protónica, y os digo, hermanas, que la Señora me ha hablado en sueños y me ha transmitido la verdad. La transición de fase es el éxtasis para Ella: “Be water, my friend”.

Dejaos llevar por las sensaciones, mucho más volátiles que los sentimientos, no os atéis a espacios y tiempos que no sean exclusivamente vuestros. Compartir es de necias.

Prestad oídos a las que me lo dicen que por eso sois melodicenses. Y hacedlo después, y solo después, de pillar cacho. Como indica nuestro excelso mártir Sir Pol Deivid Jiuson: romped los muros que os tienen encerradas en un decadente amor libremente elegido. Construir es de albañiles. Es mucho mejor gestionar la dirección, aunque no tengáis ni idea de la materia que dirigís.

Si encontrareis, por ventura, algún gentil que, con estúpido rigor científico, idiotas pruebas irrefutables y ridículos expedientes documentados, pretendiera negar estos principios, huid de él como de la peste porque ofende a nuestra Señora.

Procurad hacer síntesis y resumen de vuestra vida y olvidad lo que no os interese recordar, que el amor neuroplástico nos redimirá en el reino de nuestra Señora.

No atendáis a los cobardes que estimen que el propio hecho de olvidar los medios confirma la perversidad de los fines. Los medios siempre son lícitos si se consiguen los fines. No dudéis que os será recompensado en el reino de la felicidad.

De la absurda frase:

“me enamoré, siendo interina, de un jefecillo; le prometí amor eterno; me fui a vivir, gratis, a su casa, después de pedirle que se divorciara, le nombré asesor áureo, me curré una estupenda plaza de jefaza y, cuando esto estaba conseguido, la historia terminó”.

Resumid y olvidad lo qué hay entre la primera y la última coma y escribid:

“me enamore y la historia terminó”.

No dudéis, sois mujeres normales. Mujeres competentes y preferidas por nuestra Señora para alcanzar las más altas cotas del amor evolutivo. Rechazad a las demás mujeres, traidoras a nuestra causa. Ellas son las que nos denigran.

Hermanas, el Espíritu Santo me dicta cuando os digo que los mecanismos con qué funcionamos son amadísimos por nuestra Señora y si para justificar o alentar un cambio de opinión hay que mezclar teoría evolutiva con neuroplasticidad, sazonando con una pizca de Termodinámica y rematando con un cuento chino: bien hecho está, aunque el cambio de opinión justifique la abyecta deslealtad. El amor es una opinión y los episodios psicóticos breves una gilipollez. Solo el sesenta por ciento de estos episodios evolucionan a crónicos.

Amantísimas hermanas, habéis de saber que los hombres son, todos, tontos de baba y, por tanto, fácilmente cosificables. No penséis que tienen sentimientos: son una cosa, son un medio, son un útil de mango corto, muy corto, las más de las veces.

En verdad os digo que es voluntad de nuestra señora que los utilicéis y, cuando no sean necesarios, los pongáis en una cajita, convenientemente guardada en la cripta de las cajitas viejas, para que no os impida vivir el presente, y solo la saquéis, cuando el presente no se entere, no sea que tengamos un lío.

En ningún caso mezcléis presente con pasado: eso es código de los muertos. El futuro no se debe basar en las experiencias del pasado, en especial, si lo has escotomizado. La forclusión es norma básica y muy conveniente.

Si después de nuestra oración principal: “Déjame que te monte”, aparece el pasado, con una capa negra y una zeta blanca en el pecho, no prestéis atención: es una intoxicación neuronal. Es el futuro, hermanas, lo que nos interesa.

Evolucionad, como nos manda Dawkins, nuestro ideólogo principal, espectacularmente interesado en procesar al Papa por creer que Dios creó al hombre, lo cual es absurdo porque todas sabemos que nosotras creamos al hombre.

En verdad os digo que si somos capaces de evolucionar como los Pokemon (en tres segundos), sin hacernos daño, conseguiremos el nirvana.

Y si el admirado Edward Funset, divulgador excelso, quiere que cambiemos de ideología política o de equipo de futbol, hagámoslo, (él lo hace) que el cambio evolutivo siempre es obligatorio y lícito cuando de medrar se trata. No habrá crítica por esta razón.

Porque el espíritu del cupo me impregna las dendritas os digo: son perfectamente lícitos los méritos adquiridos a posteriori. Por todas es sabido que primero se adquiere el lugar y luego los méritos. Siempre ha sido así, y nuestra Señora se complace en ello.

Hermanas:

Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino excepcional.

Ya podría yo hablar las lenguas de los pájaros, de los perros y de los gatos; si no tengo amor neuroplástico, no soy más que un vil metal que resuena o unos estúpidos platillos que aturden.
Ya podría tener el don de escuchar y conocer todos los países, ciudades y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor evolutivo, no soy nada.

Podría repartir, en gintonics, todo lo que tengo y aun dejarme abrazar en las barras de los bares; si no tengo amor con las sábanas limpias, de nada me sirve.

El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad que nos revela nuestra suma hacedora. Esto se lo puede creer cualquier hombre si le enseñáis el canalillo.

Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites, si le encontráis su necesidad.

El amor evolucionado no pasa nunca. ¿El don de escuchar?, se acabará. ¿El don de idiomas?, enmudecerá. ¿El saber y cuando?, al de Segovia.

Porque limitado es nuestro saber y cuando, limitada es nuestra escucha; pero cuando venga lo perfecto del cambio, lo limitado se acabará. Cuando yo era niña, hablaba como una niña, razonaba como una niña y sentía como una niña. Cuando me hice un mayor y compré gardenias florecidas acabé con las cosas de niña y aprendí a cocinar. Ahora hablo como una mujer, razono como una mujer pero sigo sintiendo como una niña. Ahora no siento como cuando tenía 33 años, ya que tengo 33 y medio: la evolución es un hecho. Estoy a punto de superar a Pikachu.

Ahora nos vemos, confusamente, en un espejo y no nos gusta lo que vemos; entonces veremos cara a cara y los malvados fenecerán. Mi conocer es, por ahora, limitado; entonces podré conocer, como Nuestro Señor José Luis me conoce.

En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor. De estas tres, la más grande es el amor evolutivo, el amor neuroplástico, el amor de las protonas.

Y ahora, enseñadme la Betty Boop que tenéis tatuada en la ingle, que os voy a aspergiar con el ADN sagrado, pero sin acritud.

Palabra de la hija del Cid.

Te alabamos, señora.

Cantemos, todas, hermanas:

Te pertenezco.Mi corazon se abre a tu voz

When these pillars get pulled down
It will be you who wears the crown
And I’ll owe everything to you

How much pain has cracked your soul?
How much love would make you whole?
You’re my guiding lightning strike

I can’t find the words to say
They’re overdue
I’ve traveled half the world to say
I belong to you

Then she attacks me like a Leo
When my heart is split like Rio
But I assure you my debts are real

I can’t find the words to say
When I’m confused
I traveled half the world to say
You are my mu…

Ahhh! Réponds, réponds à ma tendresse
Verse-moi, verse-moi l’ivresse
Réponds à ma tendresse
Réponds à ma tendresse
Ahhh! Verse-moi l’ivresse
Verse-moi, verse-moi l’ivresse
Réponds à ma tendresse
Réponds à ma tendresse
Ahhh! Verse-moi l’ivresse

I belong
I belong to you alone

I can’t find the words to say
They’re overdue
I’ve traveled half the world to say
I belong to you

GALAS EMPRESARIALES

Lunes, 24 de septiembre:

do you want to know a secret

Nunca sabrás, realmente, lo que te he querido

Nunca sabrás, realmente, lo que te cuidé

Escucha: quieres saber un secreto?

Después de una larga hora en la cinta de cardio, que Ed había instalado para ella, Melody ascendió las escaleras que comunicaban el gimnasio con la sala de estar. Serían las veintitrés horas y treinta minutos de la noche. Hacía fresquito, para esa época del año, pero Melody sudaba copiosamente y tenía las mejillas enrojecidas por el ejercicio físico.

Se encontró con Ed, que leía una memoria de ejecuciones materiales, sentado en el sofá del salón.

–        Cariño, este viernes tenemos que ir a la gala de mitades que se coordinan con documentos. Le dan una distinción a Peter, mi amigo, el que su padre se jugó los documentos al naipe, y los perdió y él ha recuperado todo, a base de trabajo y buen hacer.

–        Como tú quieras, amor. Qué son mitades que se coordinan con documentos?.

–        Qué más da?. Nosotros vamos a la gala y nos ponemos moraos a vinos y canapés.

–        Ah!, vale. Luego, si quieres podemos subir al casco y vemos a los amigos.

–        No creo que podamos; la gala durará hasta tarde.

Desde diciembre del año anterior, Melody venía arruinado los fines de semana desde el viernes. Volvía de trabajar a las siete de la tarde, oliendo a vino, y se tumbaba en el sofá del salón a descansar.

Cuando Ed proponía salir a tomar algo, invariablemente, ella contestaba que no le apetecía. Los sábados, por la mañana, cuando se despertaba, se iba a ver a su tía Maddness y volvía el domingo por la noche.

Ed, estaba empezando a pensar que algo olía a podrido en Dinamarca, porque Melody no trabajaba en ninguna empresa enológica. Pero lo más normal era que estuviera estresada con el trabajo y lo lógico era no presionar y tratar de entender como “normalidad” este tipo de situaciones. Después de cuatro años de relación, a fin de cuentas, compartir una vida es una carrera de fondo donde ha de haber situaciones de todos los tipos, lo aconsejable es perseverar en la convivencia y esperar tiempos mejores, desgastando lo menos posible. Ed estaba enamorado de Melody y comprendía la situación laboral por la que estaba pasando. Lo entendía perfectamente, porque había pasado por etapas similares; sabía que una situación laboral inestable provoca tensiones que hacen mucho daño.

Miércoles, 26 de septiembre:

Melody volvió de trabajar a las veinte y dos treinta de la noche.

–        Ufff!, cuantísimo trabajo tengo.

Ed, estaba sentado delante de su ordenador personal jugando con los monigotes del Emperors of Humanity, un juego de estrategia donde hay que desarrollar la civilización propia y destruir a las enemigas, que maneja la maquina. Una aplicación desarrollada por americanos en claro paralelismo con lo que hacen sus gobiernos. Con una particularidad: en el juego no hace falta buscar un pretexto para declarar la guerra e invadir a alguien.

Ed llevaba desde las veinte horas esperando que Melody regresara del trabajo. Se marchaba a las ocho treinta de la mañana y no volvía hasta tarde, por la noche.

–        Resulta que la gorda se empeña en despachar a las nueve de la noche.

–        Bueno, cielo, y que le vamos a hacer?. Sus razones tendrá que, seguramente, tendrán que ver más con su propia incompetencia y desorganización que con el trabajo que desarrolla. Ten en cuenta que cuando el demonio no tiene nada que hacer mata moscas con el rabo, y esta pobre criatura anda sola, buscando moscas para matar.

Ed seguía jugando con la maquina, mientras hacía este comentario.

–        Me voy a duchar.

–        Ok, mi amor.

Ed, al tiempo que, con su civilización Bizantina, remataba a unos coreanos y a unos hunos, pensaba en la circunstancia de que a las 22,30 de la noche, alguien despachara con alguien por muy incompetente y desorganizado que fuera. A esa hora ya han entrado a trabajar los operarios de seguridad del turno de noche. No hay ninguna oficina abierta a esas horas. A esa hora solo circulan los que no tienen familia, los que no tienen compromisos afectivos que atender o los que los tienen en otros sitios.

Al salir de la ducha, Melody con el albornoz puesto, dijo:

–        Hoy no ponen nada en la tele. Me voy a la cama.

–        No cenas nada, mi bien?.

–        No, no tengo ganas.

–        Quieres que te haga algo?.

–        No, gracias.

Había veces que Melody usaba vocablos de forma desaconsejable. “ganas”, para referirse a la cena no deja muy claro si lo que no tienes es apetito o no tienes voluntad de hacerte la cena.

También Ed, usaba vocablos de forma capciosa. La única diferencia es que Ed lo hacía a propósito. “Hacer algo”, incluye más cosas, además de la cena.

Ed cenó de forma rápida y se fue a la cama con Melody. La encontró despierta, manipulando el teléfono móvil, en su ronda nocturna de llamadas,  y con la televisión del dormitorio funcionando. Era costumbre de Melody dormirse con la  televisión transmitiendo.

Antes de meterse en la cama, Ed se dio una ducha rápida y se acostó como su madre lo parió. Se arrimó a Melody, que estaba vuelta de espaldas, y le pasó la punta de la lengua desde la primera cervical hasta la última lumbar. El resto pertenece a la memoria RAM y ahora no se puede descifrar.

Cuando terminó la sesión de espiritismo espiritual, Melody comentó:

–        El viernes viene a la gala John.

–        Qué John?, -preguntó Ed-.

–        Mi amigo John, el de Wisncosing.

–        Aquel que era ingeniero de naves.

–        Si.

–        El que llevaba calendarios de puticubs en la cartera?

–        Si, y el calendario te lo enseñó porque él pensaba que te iba a gustar.

–        Ah!, fue por eso?. Te dijo eso?.

–        Si, por eso.

–        Claro, mi amor, por eso yo llevo calendarios de puticubs en la cartera, porque me gustan mucho. Y que tiene que ver ese tío con los documentos que se coordinan con mitades?.

–        Nada, pero es que le ha invitado Bily, que trabaja vendiendo mitades de documentos en la Unión Soviética.

–        Pero, mi amor, si la Unión Soviética ya no existe.

–        Bueno, como se llame ahora.

–        No me contaste que al tal John te lo tiraste hace tiempo?.

–        Desde luego, que ganas tienes de cabrearme. Es uno de mis mejores amigos, posiblemente el mejor; tiene novia, se van a casar y aquello pasó hace mucho tiempo, ya ni me acuerdo.

–        Ah!, vale, mi amor.

A la mañana siguiente, mientras se duchaba y debido al ruido del potente secador de Melody, que hacía maravillas con su pelo, Ed gritó:

–        Nena, y el tal Bily, no era aquel midnight cowboy que te pedí que no me lo sientes más a mi lado, que cuando se pone pedo le da por contarme sus fantasías eróticas?.

–        Bueno, es una forma que tiene de relacionarse, no hay que darle mucha importancia.

–        Ya, cielo, pero es que a los caballeros de la tabla redonda no nos gusta mucho hablar de fantasías eróticas y mucho menos si son mentira. Como le va?

–        Bien, viaja mucho, conoce gente, ciudades nuevas y domina el inglés.

–        Pero vende alguna coordinación de medios documentales?

–        Me parece que pocas.

–        Y a tu amigo, el ingeniero de naves con señoritas que fuman, que tal le va?.

–        Bien, está muy enamorado. Y no se a que te refieres con ese sarcasmo, hay veces que te pones odioso. Que problemas tienes tú con las señoritas que fuman?. Yo fumo.

–        No, nada. No te preocupes, mi bien, tonterías mías; ya me conoces.

Viernes, 28 de septiembre:

 

Como últimamente, desde que estaba en su nueva etapa laboral, Melody no había venido a comer. Ed había hecho comida para los dos pero ella se había disculpado diciendo que tenía mucho trabajo y no podría llegar.

Llegó a las diecinueve horas y treinta y dos minutos. Se metió en la ducha mientras decía:

–        Venga, date prisa que no llegamos. Arréglate.

–        Cariño, no me habías dicho la hora del evento.

–        Pues te la digo ahora, vamos, espabila.

Ed, que ya estaba duchado, se puso un traje de seda marengo, camisa azul clara, de algodón, corbata olímpica con nudo wilson y zapato negro con pala lisa de George’s.

Melody se puso tanga de Victoria Pocosecret, falda con vuelo blanca y estampada con una camisa escotada, negra.

Subieron al Daimler Benz y bajaron hasta un aparcamiento de nueva construcción.

–        Date prisa, vamos a llegar tarde. –dijo Melody, mostrando su impaciencia-.

–        Tampoco pasará gran cosa, cielo. No te alteres.

Al llegar al palacio, donde se celebraba la gala, estaban esperando, en la puerta, el vendedor y el ingeniero.

El ingeniero vestía traje azul marino de tergal, camisa sintética azul clara, corbata azul de nudo simple y zapato negro con costuras y detallitos dorados.

Lo del vendedor era espectacular. Así es casi imposible vender nada. Portaba, con dos cojones para una gala, un traje gris de confecciones Las Pedroñeras o similar, con rayita diplomática ancha, una camisa de saldo color crema, una corbata marrón y zapato mocasín negro.

–        Qué alegría de verte. –Dijo Melody-, dirigiéndose al ingeniero.

–        Igual –dijo el técnico- mientras osculeaba a Melody en las mejillas.

Entraron y fueron directos al patio donde las autoridades glosaban la importancia de las coordinaciones, eso sin mencionar lo importante que era la empresa, a nivel mundial, en mitades que se documentan.

Había una batería de sillas de plástico envueltas en trapos blancos y en el respaldo había letreritos con nombres de personas. Cada letrerito tenía una silla, al lado, que ponía “acompañante”.

Buscaron y encontraron una que ponía “Melody Maker”. Era la silla de Melody. Ed no tenía silla; era el acompañante. Ed se dedicaba a dirigir ejecuciones materiales y eso estaba muy mal visto en ese ambiente. Ejecutaba sin, prácticamente, coordinar nada: ejecutaba directamente, sin medios y sin documentos.

Naturalmente, hubo premios y distinciones para las empresas del grupo y los particulares que se habían distinguido en la actividad y en el desarrollo de la empresa matriz, convirtiéndola de ese modo, en una primera potencia mundial en palacios y congresos de coordinaciones transversales y medios horizontales. El presidente del consejo de administración tomó la palabra y dijo:

–        Tengo que decir que nuestra empresa es pionera; nuestra empresa, que partió del atraso histórico hace veinte y cinco años, ha volado hasta las más altas cotas de calidad y excelencia en la coordinación. Tengo que agradecer a los ciudadanos y ciudadanas de nuestra tierra el esfuerzo sobre-humano hecho. Desde la más absoluta postración en que nos tenían los sucesivos gobiernos de la derecha, hemos alcanzado niveles espectaculares de bienestar. Hemos hecho, desde el consejo de dirección, ímprobos esfuerzos para conseguir que los medios que se documentan sean parangón y modelo en el concierto nacional e internacional. Debo y quiero felicitar a los hombres y mujeres de mi empresa por su trabajo diario, por su dedicación sin límite a la coordinación. Y quiero daros una magnífica noticia: cuando empezamos éramos la empresa número diez en el ranking y seguimos siendo la número diez. Ni un paso atrás!!!. Gracias a todos.

Ed, sin pestañear, aplaudió esta gloriosa intervención. Ni siquiera se planteó, aunque lo sabía, que en esta empresa nunca había habido gobiernos de derechas. Y ni siquiera pensó, aunque estaba seguro, que la gente que se dedica a la coordinación es el cuatro por ciento de los trabajadores y tienen más cuento que Calleja. Y que esta gala era un rollo tártaro para ponerse, todo el mundo, morado a vinos y canapeses.

Cuando acabó la charla de los jefes, Ed, Melody y los dos figuras del toreo buscaron una mesa que estuviera ligera de comensales para liarse a vinos. Melody insistía en que Ed bebiera y le rellenaba continuamente la copa, con frases como “cariño, estás seco” y otras parecidas. Se ocupaba, con todo el amor de qué era capaz, de que no le faltara de nada. A lo que Ed, con ojos de enamorado carnero a medio degollar, en susurros románticos al oído de Melody contestaba: gracias, mi amor, no sabes como te quiero.

Alguien, de los del clan de coordinadores eventuales, se acercó y le dijo a Melody:

–        Melody, chica, preséntame a tu pareja acctal.

–        Si, claro, mira: Ed Sullivan. Ed, esta es Soraya Daltrey.

–        Encantado de conocerte, Soraya.

–        Ed Sullivan, como el famoso showman de los sesenta?.

–        Si, ya entonces era un famoso showman.

Ed no tenía muy claro si “acctal” se refería a “actual” o a “accidental”, pero tampoco le preocupaba mucho eso. Sabía que era una forma de hablar, muy al uso, en esos ambientes.

En un momento determinado alguien anunció que se iba a proceder al espectáculo de luz y sonido.

En la fachada del palacio se iba a proyectar un espectáculo con bailarinas y gente así. Mucho color, mucho sonido y unas señoritas gorditas, vestidas con mallas de lycra, bailarían danzas árabes para deleite de los entusiasmados asistentes.

Enfrente de la fachada había un parquecito sin mucha luz y solitario. Ed lo conocía bien porque en ese parque había tenido sus primeras experiencias en relaciones florales con chicas, cuando tenía catorce años y era el más famoso showman del barrio.

Al salir a la calle, Ed perdió de vista a Melody; la buscó pero no la encontró entre la gente que se arremolinaba para poder apreciar mejor el espectáculo.

Cuando empezó la música, el vendedor se acercó a Ed y le dijo:

–        Son muy bonitas estas cosas.

–        Si, seguro. Has visto a Melody?.

–        No, hace un rato que no la veo.

–        Y has visto al ingeniero?

–        John ha ido a poner una moneda en el parquímetro.

Pasados veinte minutos, Melody apareció donde se encontraba Ed, que hablaba con uno de los  directivos malditos, al cual, estaban a punto de cesar.

Ed pudo apreciar que Melody tenía las rodillas desolladas.

–        Pero, mi amor, que te ha pasado?

–        Me he mareado, he caído al suelo y me ha tenido que ayudar un guardia.

–        Cariño, cuidado que te he dicho veces que no bebas sin antes hacer base.

Al momento apareció el ingeniero que venía con grandes manchas de sudor en la camisa y, sin hacer mucho caso a las heridas de Melody, dijo, mirando a Ed:

–        Ufff!, que calor hace esta noche.

Ed propuso a Melody retirarse a casa para curar esas erosiones, a lo que esta accedió. Pero durante el trayecto de vuelta le fue dando la bronca porque decía que le hubiera apetecido tomar unas copas con sus dos amigos (ya se le había pasado el mareo). A Ed, que era un tipo huraño y desde “do you want to know a secret” no había vuelto a escribir una sola canción, aquello no le gustó mucho y además estaba ya medio pedo; más de lo que permitía el Código de Circulación pero, gracias a Dios, el Daimler Benz se sabía el camino y les llevo, sanos y salvos, a casa.

Algún tiempo después, Ed recordaba que aquella fue una noche estupenda si no hubiera sido porque era el día 28 de septiembre, no hacía calor, y en esa zona no había parquímetros. Se le puso la cara larga y escribió otra canción:

I am the walrus

I’m crying……

Yellow matter custard  dripping from a dead dog’s eye,  crabalocker fishwife, pornographic priestess
Boy, you’ve  been a naughty girl, you let your knickers down

Experts texpert choking smokers, Don’t you think the joker laughs at you?

ja,ja,ja…..je,je,je….ji,ji,ji

I’m crying…..

kicking Edgar Allan Poe?…perhaps Oscar Wilde. The picture of Dorian Gray. Who’s Lord Henry?.

Suministras Oficialas

Sería como la una del medio día, cuando Marta descolgó el teléfono.

–        Suministras Oficialas, dígame.

–        Está libre el 43?

–        No, señora, el 43 tiene ocupados los próximos dos meses.

Suministras Oficialas era la agencia estatal que suministraba, por un precio razonable, ocio y entretenimiento a las personas que lo requerían.

En ese tiempo los hombres estaban, gracias a José Luis, todos censados y controlados. Los tenían en Las Residencias.

Eran establecimientos donde lo que quedaba de los hombres llevaban una vida regalada con todas sus necesidades resueltas. Comida, habitación y muchos monitores, en distintos espacios, donde se proyectaban videos de deportes y películas pornográficas. Había salas para jugar al mus y discutir sobre la última genialidad del delantero centro del Racing, un tal Rachmaninoff, que lo habían traído de la estepa rusa. El futbol era una actividad marginal solo para hombres.

En los partos, las comadronas ejecutaban un proceso de rigurosa selección, de acuerdo a rigurosos protocolos que fueron establecidos por rigurosas leyes en la época  primigenia cuando, por fin, las mujeres tomaron el control de la sociedad.

Se determinaba el destino de los machos según sus escasas capacidades que, en general eran físicas, a funciones puramente mecánicas y se les implantaba el correspondiente chip transmisor que, además de localizarles en todo momento, recibía la información que suministraba, vía satélite, el ordenador central.

Al principio la lucha fue muy dura; se peleaba por la cuota del cincuenta por ciento del poder. Los machistas trasnochados resistían, se producían numerosos casos de violencia de género y la situación se hacía intolerable; había, incluso, académicos que se negaban a aceptar que las mujeres eran superiores. Poco a poco se fue ganando: eran los gloriosos tiempos de las primeras ministras, cuando las primeras miembras del Sagrado Movimiento tenían que compartir sillón, en el consejo de ministros, con hombres mucho menos capacitados que ellas y, además, mucho más feos, peor vestidos y peor peinados. Había casposos diputados (cosa absolutamente impensable hoy día) que bromeaban públicamente con los fantásticos escotes de nuestras primeras mártires, que sacrificaron sus vidas por la causa; que solo salieron un par de veces en el Vogue, que en fin, pudiendo hacerlo, no enseñaron más que eso y se condenaron a si mismas a vestir con absurdos trajes de Karolina Ferrera  que las tapaban enteras y eso por la miseria de sueldo que les daban, muchísimo menor que el de ellos.

Se empezó por convertir a los soldados en soldadas, para lo cual hubo que convertir al ejército en una agencia de servicios sociales con misiones humanitarias. Vestir a los “militionen” con trajes de diseño para que pasaran a ser “militionan” de una forma sutil, y hacer ver a la sociedad que cuando una mina enemiga mataba a unos soldados era una tragedia universal. Cómo se podía ser tan desaprensivo y matar a alguien que viene a ayudar?. Que viene a cambiar costumbres tan retrogradas. De ninguna manera se podía consentir que las mujeres llevaran velo, ni por voluntad propia ni por nada, coño!!!, pues hasta ahí podíamos llegar!!!.

Empezó, todo aquello, con la magnifica Nieves que, haciendo gala de una magnifica sagacidad e instinto periodístico, montó un formidable lío a cuenta de los malos tratos en el ejército: Un sargento de semana había metido una mano en la mandíbula de un legionario perezosillo que no se levantaba a diana. Como se podía consentir aquello?. Uno de los novios de la muerte, maltratado por sus superiores!!!!.

Se cambió, luego, al futbolisto rudo, peludo y racial por el futbolista depilado, de diseño y con escasas cualidades empáticas: cambiamos a Monolo Santxis por Guttih. Había que acabar con el futbol, -esa actividad absurda, donde veintidós hombres idiotas que ganan, entre todos, cien millones al año, riñen por una pelota que cuesta seis – y nada mejor que convertirlo en un ballet, creando los entrenadores-coach filósofos y los directores deportivos.

Se cambió a Antonino  el Molino, el minero en camiseta de tirantes, por figurines metrosexuales que, mientras se desabrochan la camisa, se tumban con mucha clase en un sofá, con una mirada arrebatadora capaz de poner cachonda a Paloma Plómez Horrero.

Se cambió, gracias a Jose Luis, al albañil baboso y salido por el operario redicho de la edificación que no sabía nada de ladrillos pero sabe manejar una fregona, deja todo relimpio cuando se va y sabe entender una mirada desmayada. Se crearon los famosos operarios y operarias de mantenimientos y mantenimientas.

Fueron los tiempos de María Theresa, de Helena, de Karmen, de Christina de Viviana y de todas aquellas mártires que, luego, fueron elevadas con toda justicia, a los altares del martirologio de la causa. Mención especial para Leire, que por apellido, un machista, le puso un mote.

Pero aquello sucedió hace mucho tiempo. Ganamos.

La sociedad civil progresaba gracias a la inteligencia superior y al arduo trabajo de las mujeres que controlaban todos los ámbitos del poder. Todas las diputadas eran mujeres; todas las juezas eran mujeres, y la presidenta del gobierno elegía solo ministras que acreditaran haber nacido mujer.

Todo marchaba viento en proa (textual de la presidenta). A las señoras rubias ya no se les caía la bola del helado y en los concursos de belleza ya no les preguntaban por sus deseos de paz mundial: les preguntaban cual era el último disco de Bárbara Steixand o cual había sido la última obra benéfica de London Hilton, la famosísima heredera de los viñedos Hilton. Cuando querían descalificar a alguna le preguntaban por la dieta alimentaria de la hija de Belén Estefan, estelar presentadora de televisión, con un dominio espectacular del idioma.

Tan solo quedaba un tío, académico de la extinta de la lengua, que resistía; que perseveraba en su absurda manía de que las palabras no tienen sexo, pero ya era muy mayor y no se le hacía mucho caso. Un tal D. Arturo, que vivía en su barco, y que se le respetaba la vida como muestra ejemplar de lo que no debe ser; de la inveterada inquina y absurdez de los hombres.

La que estaba al otro lado del teléfono se identificó como Gertrud, una alta funcionaria que coordinaba la documentación de mitades. Marta no sabía muy bien que era eso, pero en la pantalla del teléfono digital salía un pié de firma muy alarmante, con muchos colorines, lo que daba una clara idea de su alto rango en un organismo de alto poder.

–        Quiero al 43 para este viernes, a partir de las cuatro de la tarde.

–        No puede ser, señora, hay una auxiliar de enfermería que lo ha pedido.

–        Usted no sabe quien soy yo!!!. Dígale a la auxiliar que resuelva su problema de otra forma: a todas nos han enseñado que el placer está en nuestras manos.

–        Está bien, haré la gestión y la llamo, a continuación.

Marta estaba fuera de si y vivía sin vivir en ella, por la arrogancia y egocentrismo de esta persona humana, pero aún así, hizo su trabajo y consiguió cambiar al 43 por el 191, para la auxiliar.

Marta, comunicó al 43 su nueva misión y si no hubiera sido por el chip explosivo que tenía instalado en su cerebro, el 43 habría protestado. Marta estaba enamorada del 43 y sus volúmenes, pero no tenía acceso a esos números tan bajos. No obstante, el 43 hacía con Marta algunas excepciones en las celdas de castigo del sótano, cuando esta tenía turno de noche.

El 43 sabía, de otras veces, que la coordinadora de las mitades que se documentan era insaciable. Se llamaba Gertrudis pero a ella le gustaba que la llamaran Gertrud, que quedaba más mono. Era una dama de gustos refinados, muy aficionada a los plásticos, con un lenguaje  amplio, que no pasaba de cien vocablos y, algunos, muy personalizados debido a una infancia muy provinciana. Era sibilina y maniobrera como corresponde a quien trepa por la escala de su actividad sin tener ni idea de cual es su actividad, pero tenía una virtud sobre todas: no tenía sentimientos. Controlaba, a voluntad, la risa y el llanto; se sabía, de memoria, lo que tenía que sentir en cada situación; como actuar y, en casos nuevos llamaba a su madre, que  aconsejaba apoyándose en su experiencia de antigua militante y, si era necesario, le compraba la lencería apropiada. Las antiguas glorias de la causa tenían derecho, a cierta edad, a adquirir en propiedad, un hombre-osito de peluche lobotomizado que solo hablaba cuando se le apretaba la barriguita, para tenerlo sentado en el sofá de casa, hacerles compañía y aportar mil quinientos, todos los meses, para la causa.

Gertrud recibía doctrina de sus dos hermanas mayores; una, especialista en herencias y la otra, en tomates de carnaval.

El 43 sabía que Gertrud solo se saciaba cuando le montaba, cuando demostraba su poder y dominación. Sabía también que le amenazaba, mando de chip en mano, con informar negativamente sobre él y sabía que, dado el rango de ella, tres informes negativos suponían, para él, ir a la maquina de alimento para mascotas. Era una mujer de mucho carácter.

Además, sabía que, con la coordinadora esta, las cándidas eran inevitables: era muy aseada. Pensaba que el bidé era para dejar los tangas pringosos y los calcetines usados.

El sistema era muy simple (era para ellos). Para los hombres de la residencia había quince puntos; un informe negativo, dependiendo quien fuera la informante, suponía una penalización de tres a cinco puntos. Cuando te quedabas sin puntos, unas chicas con camisas de cuadros y pelo corto te llevaban a una planta de fabricación de alimentos para mascotas.

El 43 pasaba horas y horas en el gimnasio puliendo su físico. Tomaba esteroides y anabolizantes para mejorar su masa muscular y conseguir un cuerpo Delyplus que fuera llamativo. Le costó más de dos años de psiquiatra conseguir una sonrisa entre tímida y seductora. Y ensayó, largas horas en el espejo, para conseguir una mirada entre lastimera y lasciva. Se había sometido a un tratamiento de “enlonger pennis” y era estéril.

El 43 sabía que a Gertrud le hubiera gustado solazarse con un número más bajo, pero los 42 anteriores, que eran muchos mas tontos que él, estaban reservados para gerentas, presidentas, asesoras y gente así, todas ellas miembras del nomenclator. Eran números de raza, con la genética modificada en la gestación, especialmente pensados para producir placer y hablar poco. Algunos, incluso, habían sido diseñados mudos.

Gertrud era muy disciplinada. Leía lo que le mandaban, escuchaba la música oficial, se emocionaba, de oficio, con el arte que le recomendaban y veía las series y programas de televisión de más audiencia, en los cuales se aprende a comportarse en según qué situaciones. Tenía algunos problemillas con la elección de su ropa y calzado (no era cosa de estar llamando a su madre, todas las mañanas, para ver que se ponía), pero, en general, era muy mona, ella. También se trabajaba el gimnasio y consumía grandes cantidades de cremas y potingues para restaurar su máscara, mención especial a su pelo que cuidaba, insistentemente, con un secador de alta potencia. Si bien, había comprobado que con el ejercicio físico, además, se sentía mejor. Las endorfinas hacían su trabajo rellenando sinapsis vacías y achicharradas por el secador.

Era una norma. Gertrud era el prototipo de mujer del sistema. Impulsiva, ella. Autoritaria, ella. Independiente, ella. Autónoma económicamente, ella. Liberada sexualmente, ella y con una excelente formación en coordinaciones coordinadas, ella, documentaciones documentadas ella, y medias mitades generalistas en general, ella. En definitiva, una mujer de confianza, ella; con unos valores muy recomendables que la hacían muy valiosa.

Tenía un punto flaco: con el segundo vino perdía control y conciencia de si misma, se evadía, y se enamoraba perdidamente del que estuviera a su lado. Pero de madrugada todo volvía a su cauce, y vomitaba encima del pollo de turno. Gracias a José Luis, el problema no era muy grave.

Sus superioras, a veces, dudaban de ella porque, de vez en cuando, se quedaba enganchada a algún hombre (era el caso del 43), pero nunca había llegado la sangre al río (el agua al río, decía ella). Eran caprichos que se podía permitir y, esto lo hacía más por comodidad que por otra cosa.

Marta, que entre sus deberes estaba la de reportar, cada semana, a su interventora-supervisora, estaba muy preocupada.

Además de una ceja mal depilada, los serios problemas emocionales de una de las inteligentísimas  señoras de Sex and the City y sus aventuras nocturnas con el 43, que le producían escozores perineales, había algo que no cuadraba en sus informes: una especialista de las necesarias, con alto nivel, solicitaba cada jueves al 499.

Esto no era normal, dado que la especialista tenía derecho a números más bajos y el 499 solo era solicitado por ella.

A la especialista, que se llamaba Mari, le gustaba que le llamaran Mari. Se lavaba solo con agua clara y jabón neutro y siempre llevaba ropa de mucha calidad, muy bien planchada y arreglada. Se vestía con mucho estilo y muy bien coordinada y no le daba mucha importancia a esto, lo hacía de forma natural. Invariablemente, cada jueves por la tarde, con una conversación educada y amable, reservaba al 499 para todo el fin de semana. Era una de las blandas que avergonzaban a las demás.

Marta, con su limitada clave de acceso al sistema, investigó y pudo ver que Mari era una médica que no tenía antecedentes alcohólicos, solo solicitaba a ese hombre y no poseía historial de deslealtades. Se limitaba a hacer su trabajo.

Mari era una mujer muy extraña. Nunca había cambiado de banco, había vivido toda su vida en la misma ciudad, la mayor parte del tiempo en la misma casa, había conocido a su padre, tenía los mismos amigos desde hacía treinta años y lo más sospechoso de todo: en algunas ocasiones había manifestado que le gustaban los niños; había, incluso, dado el pecho a sus hijas.

El problema fundamental era que, si no fuera por Mari, las chicas de la camisa de cuadros y el pelo corto hubieran venido, hace tiempo, a por el 499  para convertirlo en chuches para mascotas. El hecho de que en el expediente del 499 hubiera citas, aunque siempre con la misma mujer, hacía que no fuera posible, legalmente, mandarlo a la planta de compostaje.

Marta sabía que el 499 era un tipo, también, muy raro, casi subversivo. En la Proxy del sistema quedaban grabadas las páginas que visitaba,  y todas eran muy peligrosas: siempre de hackers. De esos grupos terroristas de hombres marginales que quedaban y que de forma irreductible, desde las montañas de Sonora o desde las selvas de Colombia, fomentaban actitudes machistas, tales como defender que en los aseos de las residencias se instalaran urinarios murales para poder mear de pié, o que que en los aseso de hombres no hacen falta papeleras con un letrero que ponga “restos biológicos”, porque la próstata, un hombre no se la puede quitar sin entrar en un quirofano .

Muchas veces habían tenido acorralados a estos grupos pero siempre escapaban milagrosamente al asedio de las chicas de las camisas de cuadros. Se decía que, algunas de ellas se pasaban al enemigo con mucho gusto (salían del armario, según terminología oficial).

Se dedicaban a fomentar la lectura de escritores antiguos, muy reaccionarios, con nombres muy idiotas como Francisco Quevedo o Garcilaso de la Vega y, sobre todo, los que llamaban románticos, con nombres odiosos como Becquer, Espronceda, Byron, La Fontaine o Zorrilla, que era una palabra expulsada y fenecida hacía mucho tiempo.

Y no contentos con eso, insertaban músicas muy perniciosas de psicópatas egocéntricos con nombres tan ridículos como Puccini, Verdi y el más psicópata de todos: Chopin.

Marta se preguntaba como era posible que las polonesas hubieran consentido eso. Qué se podía esperar de alguien que tocaba un piano que tenía las alteraciones en blanco y las naturales en negro?. Para Marta eso era muy, pero que muy raro. Este músico, sin embargo, tenía algo que le daba un punto de atractivo: su pareja fue un tío.

El 499, por si fuera poco, visitaba y a veces opinaba, en un asqueroso foro donde se debatía sobre la obra de D. Arturo, ese irreductible y retrogrado machista.

Aquella tarde de viernes coincidieron, en el acceso a la residencia, Gertrud y Mari.

La primera conducía un esplendido biplaza de diseño francés de muy corta cilindrada, estrecho habitáculo, una discutida capacidad de seguridad ante los impactos y maravilloso color azul celeste. Vestía una estupenda chupa de plástico de mucho brillo, creación de Lunamangante que había sido, ese año, premio chocholoco de diseño, sobre una camiseta acrílica con tirantes de Ramírez y Ramírez (famosas diseñadoras de Oklahoma)  y una comodísima minifalda tejana con diamantitos sintéticos dibujando un corazón en las nalgas, de Victoria Verskam. En el aparato de música del coche sonaba una canción de una chica que estaba muy dolida porque todo le salía muy mal, pobrecilla!!!.

La segunda, una horrenda berlina automática  alemana con un motor de seis cilindros en línea, de mas de doscientos caballos de potencia, amplia como convento de clausura por dentro, con los más avanzados sistemas de seguridad y obsoletas lunas tintadas. Vestía un demodè traje de chaqueta sastre de lana de alpaca peruana sobre una estúpida camisa con los botones de madreperla cubana hecha por  el 499 con un retalito de seda que Mari había traído de un viaje a Delhi. En el Skreibson sonaba Leonad Cohen cantando “dance me to the end of love”.

Gertrud pensó, al ver el vehículo que le precedía, en lo horrible que era aquel artefacto de más de cinco metros de largo de color negro antracita y lo mucho más ordinaria que era su conductora. Inmediatamente saco del bolso el teléfono móvil, marcó el número de su hermana y dijo:

– Nena, no te imaginas la pedazo de hortera que va delante de mi, en un coche horrible, se parce a Aida, la hermana de Luisma. Dime, has alcanzado ya la paz interior?.

– Si, ya estoy bien. Es que esto de enamorarme todos los jueves me provoca mucho estress. Este finde voy hacer submarinismo con un calvo (un hombre). Nunca he tenido a un calvo (un hombre) en mis entretelas, debajo del agua. Pero no te pierdas corzón, corzón, este sábado que sale el famoso filosofo “llollas”, debatiendo sobre las carencias de relación afectiva en las treintañeras.

– Yo tengo al 43, pero cada vez me motiva menos.

– Otra vez el 43?. Nena, como se entere mamá la vas a tener parda y con razón.

El 499 subió, cabizbajo, a la berlina y, nada más cerrar la puerta, con la mirada iluminada, dijo:

–        Escrito está en mi alma vuestro gesto. Buenas tardes, amor.

–        Y lo que escribir de vos deseo, vos mismo lo escribís. Como estas, rey?. He comprado, para plantar, azaleas y pensamientos, para beber, Blas Muñoz blanco Chardonnay y para leer, he conseguido, en un garito de las afueras, El Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrel.

–        Por vos nací, por vos tengo la vida, por vos he de morir y por vos muero. Te quiero, mi bien, he podido descargar “e lucevan le stelle”, nos vamos a divertir.

–        E lucevan le stelle ed olezzava la terra?. Tal vez stridea l’uscio dell’orto?; podría ser que un passo sfiorava la rena?. Quien entraba?. Entrava ella, fragrante?. Mi cadea fra le braccia?, y mientras le acariciaba la mejilla entonó:
Oh! dolci baci, o languide carezze.
Mentr’io fremente
La belle forme discioglea dai veli!
Svani per sempre il sogno mio d’amore …
L’ora el fuggita …
E muoio disperato!
E non ho amato mai tanto la vita!,

–        posiblemente es la que más me gusta, dijo Mari.

El 43, apenas acomodarse en el estrecho sillón del deportivo, dijo:

–        Que passssa, chocho, hoy te voy a comer to.

–        Más te vale, rabo mío. Dijo Gertrud mientras se apartaba el teloncillo del tanga. Te adoro, hoy vas a tener setas de cardo, para cenar.

Allí mismo, a cinco metros de la fachada principal y con el techo del coche plegado. Gertrud recibió su primera ración de carne en barra del “finde” con los ojos vueltos, dando envidia a Marta. Ya no hubo más palabras, solo gemidos.

Aquella noche, D. Arturo recibió, en su barco, la visita clandestina de uno de los terroristas mas odiados. Un viejo idiota y aburrido, como él, conocido en el lumpen machista como Montero y charlaron, entre filosofías gastronómicas, sobre el supuesto de que Julieta Capuletto no hubiera amado a Romeo Montesco porque “la gente dice”. Convinieron en que D. Guillermo era un sentimental.

–        Hay que joderse, D. Arturo, -dijo D. Montero-

–        Pues usted tendrá sus preferencias, Montero, pero yo prefiero conocer gente y charlar.