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SECOND LESSON.- LOS PANTALONES

SECOND LESSON.- LOS PANTALONES.

Prologo: mi amigo Manolo me dice que no soy “machista”, que soy “masculinista”, y mi mujer, después de comentárselo, me dice que lo que soy es un “marimandón”.

Os voy a poner el 2º movimiento del concierto nº 21, para piano y orquesta de D. Wolfgang Amadeus, que es una música muy bonita para planchar pantalones y para amansar a las fieras.

Sea, lo que sea….

Estimados amigos masculinistas o marimandones, hoy vamos a hablar de los pantalones y os voy a enseñar algunos trucos y rutinas que os harán lucir como príncipes de Gales.

En la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, Juan Carlos I, Rey de España, nos dice:

“A todos los que la presente vieren y entendieren.

Sabed:

Que las Cortes Generales han aprobado y Yo vengo en sancionar la siguiente ley Orgánica.”

Pues bien, en la exposición de motivos, empieza por:

“La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.”

Después de estos motivos, agárrate que vienen curvas. Aquí cabe todo.

1º.- No es un problema que afecta al ámbito privado. Si no es privado, es público, es decir, yo tengo que estar muy preocupado cuando Pipi sacuda a Cuqui porque la ha pillado “knickers down” con Borjamari. Pipi no debería hacer eso, pero cuando vea a Cuqui, encima de Borjamari, comprobaremos lo que la quiere él a ella, porque lo que le quiere ella a él ya lo está demostrando y lo está demostrando sin libertad, sin respeto y sin capacidad de decisión. Pipi, cielo, si ya te lo está demostrando, porque no sales corriendo?, sin más consideraciones. Es lo mejor para ti.

Estamos en un reallity de Tele5. Tienen un sentido muy particular de lo que es “justo”. Es lo malo de no exigir a los diputados titulación alguna y que se pueda entrar en la Judicatura por el cuarto turno.

2º.- Solo se dirige a las mujeres, por el hecho de serlo, o lo que es lo mismo, cualquiera que no sea mujer no está protegido por esta Ley. Es una Ley para, aproximadamente, la mitad de la población cuyos efectos y costes pagará toda la población. Pipi, sal corriendo!!!, Los demás, vayamos aflojando la pasta. Van a crear una organización bestial, con observatorios, grupos de acción, grupos de protección, cuerpos especiales, cuerpos generales y todo tipo de cuerpos femeninos que vivirá de esto. Nosotros, pagamos. Es una Ley de segregación: segrega por sexo. Todos estos cuerpos especiales de mujeres harán lo posible y lo imposible por mantener su sueldo, no lo dudéis porque tontas no son.

3º.- Es el símbolo más brutal de desigualdad, porque, imagino, después de buscar y buscar, en 2.004, no han encontrado ningún otro símbolo de desigualdad social que sea más brutal. Ni la descompensación interterritorial, ni que seamos considerados uno de los países más racistas del mundo, ni que el Informe PISA nos ponga como un trapo. Esto es lo más, pero mucho más que ETA y mucho más que Tráfico.

4º.- Ya desde la exposición de motivos, estima lo que consideran los agresores pasados, presentes y futuros. El Legislador da pistas a los agresores de lo que deben considerar. Pipi, si la pillas, ni se te ocurra considerar que está carente de libertad, respeto y decisión. Para no meterte en líos, dale una paliza a Borjamari, que es un maligno seductor y, además, no está protegido por esta Ley. De este puedes considerar lo que estimes por oportuno. Pipi, hijo, eres muy tonto por haber puesto esa cantidad de carne en un asador donde cualquiera viene y moja. Te has dado cuenta ahora?, pues a lo hecho, pecho

No la pillarás porque serás el último en enterarte. Cuando te enteres, ya te habrá hecho, bien, la cama. Sabes por qué, Pipi?, porque hace mucho tiempo que te la está haciendo.

5º.- Se refiere a “los” agresores. Se emplea un lenguaje nada sexista que declara a los hombres, que somos “los otros”, agresores. Ellas solo son víctimas, siempre.

Cómo hemos llegado a esto?. Cada cual haga examen de conciencia, pero sabed que nos lo manda el Rey de España y, por tanto, cualquiera que incumpla esta Ley, se las verá conmigo. Pipi, cómo hagas eso a Cuqui, voy a ir yo y te voy a meter una ensalada de ostias que te vas a mear, guapo, porque lo que tú haces me repercute a mí, no lo sabías?. Pipi, al declarar públicas tus estupideces yo soy responsable, y las pago.

Después de que te meta una buena mano de palos, vamos a ir, tú y yo, a por Borjamari y le vamos a enseñar que no se debe meter en asuntos varios con la mujer de otro.

Pipi, hijo, que yo te meta una mano en la cara, a las tres de la tarde, y te deje sin ganas de cenar, a mí me cuesta 1.000 €, pero si tu le haces eso a Cuqui te va a costar muchísimo más, no lo sabías?. Han clasificado la violencia, segregan por intensidad de violencia y le llaman “discriminación positiva”. Pipi, cuando entiendas esto, apuesto a que me pagas tú los 1.000 €.

Que primero se divorcie, ella de ti y él de su señora y luego, Cuqui, compruebe lo machote que es Borjamari, que comprobarlo con la red de seguridad que tú le ofreces está muy bonito y, de eso, no pone nada en la Ley.

Yo no me he leído esta Ley. No me hace falta porque no soy violento y, consiguientemente, no me afecta. Yo soy de los que piensan que “enemigo que huye, puente de plata” y “las goteras, cuanto antes den la cara, mejor”.

A mí me afecta el amor y, si soy conyuge y voy en un instrumento de trabajo solidario, quiero empujar tanto como mi compañera. Si puedo, quiero empujar más, porque la quiero, porque quiero protegerla, porque quiero que todo sea más fácil y, entre dos, todo es más fácil. Con tres, todo se complica.

Me gusta pensar que, cuando me acuesto por la noche, mi señora no está pensando en Borjamari. Soy así de tonto.

Eso es lo que me enseñó mi padre: “si quieres pegar a alguien, que sea más fuerte que tú, así veremos lo valiente que eres.

Bien, continuando, queridos niños, con la lección de hoy, os diré que para planchar pantalones es necesario dos instrumentos nuevos, a saber:

1º.- Un cepillo de cerdas naturales, si puede ser.

2º.- La sarga. La sarga es el trapo que, humedecido, nos evitará los brillos tan estupendos que se ven por ahí.

El cepillo no tiene más misterio que sea de cerdas abundantes y naturales para que no adhiera electricidad estática al pantalón.

La sarga, se llama así porque antiguamente era un trapo en urdimbre de “sarga” que nos da configuraciones diagonales. Se usaba ese tipo de tejido porque guarda bien la humedad. Ahora son trapos de algodón, pero conviene que sean de forma muy rectangular para que cubra toda la pierna de un pantalón; como mínimo 100×30 cms.

Un pantalón tiene cuatro medidas básicas, la cadera-boca, el tiro-boca, la cintura, que nos dará la elipse de cadera, y el culo, que nos dará la curvatura de las piezas traseras. Cada persona tienes las suyas y las combinaciones son las de cuatro elementos tomados de cuatro en cuatro.

Empezaremos por planchar la cinturilla, que es la pieza superior donde se cosen las trabillas del cinturón, y que suele estar hecha un higo. Si la plancháis por el interior (con el pantalón vuelto), mucho mejor.

Girando la prenda, vamos planchado y dejándola lisa.

Luego, metéis cada pierna del pantalón en la oreja de la tabla y plancháis hasta los bolsillos. Si son rectos y el pantalón tiene pinzas, meted el pico de la plancha a cada pinza. Si tiene el bolsillo americano, estirad el bolsillo y planchad poniendo, siempre, la sarga para evitar brillos.

La bragueta, con su solapa interior es muy importante, dejadla bien planchada y mucho cuidado con los brillos que se ven en algunas braguetas. La solapa interior de la bragueta, en los pantalones de calidad, suele acabar en un ojal que alojará uno de los tres botones de la botonadura de la cintura.

Planchad las arrugas de la entrepierna y las de las corvas. Cuidado con esas arruguitas tan feas que se ven cuando os ponéis en la postura de propaganda.

Para las piernas, poned enfrentadas las costuras de la boca del pantalón y plancháis hasta las espinillas, de esta forma ya tenéis iniciada la raya. Como bien sabéis, por dos puntos solo pasa una recta (salvo que el punto sea muy gordo o astuto). Ya tenemos un punto que es el último de la raya que hemos iniciado. Cual es el otro?.

a) Si el pantalón tiene pinzas, será el que determina la intersección de la primera pinza (la más cercana a la bragueta) con la cinturilla.

b) Si el pantalón tiene bolsillo girado o no tiene pinzas, será la primara trabilla.

Tomamos el pantalón y metiendo la parte de la botonadura hacia dentro, confrontamos las dos primeras trabillas. Manteniendo la tensión desde las rayas de las espinillas, sentamos con delicadeza la prenda sobre la tabla de planchar, colocamos la sarga y le metemos la Roberta, apretando. Debe quedar una línea recta de boca a pinza o trabilla.

Levantando, con cuidado, la hemipierna de arriba, volvemos a poner la sarga y le pasamos la Roberta a la de abajo.

Damos la voltereta al pantalón y repetimos el proceso. De esta forma quedarán delineadas las rayas, por delante, en las dos piernas.

Las rayas de detrás, debéis dejar que el pantalón os las pida el solo. Una vez hechas las de delante, las de atrás os saldrán solas, si el pantalón está bien cortado.

En el caso de prendas guarrindongas, doblad la cinturilla por las trabillas de detrás y repetid el proceso, con una salvedad: las rayas de detrás no deben llegar hasta el culo. Terminan donde la curvatura del corte te lo pida. Ver culitos masculinos con su rayita es muy sospechoso y como diría Quevedo:

El que al hablar, sesea

Y al andar, el culo mece

No digo yo que lo sea

Pero a mí me lo parece.

Os debo decir que las rayitas en el culo no son correctas ni para hombres, ni para mujeres, ni para mediopensionistas.

Comprobad si queda alguna arruga por algún lado, si alguna quedara, pasad la plancha sin tocar al pantalón, solo el vapor hará su trabajo, y hemos terminado, solo resta colgarlos, hacedlo bien, el doblez en la percha, donde termina la raya de detrás; ó como diría Lope: “contad si son catorce y está hecho”.

Llamad a Violante y le mostráis el trabajo, con humildad.

Remataremos la faena planchando la sarga, doblando y planchando, siempre la cara opuesta, de esa manera plancharemos toda la superficie y de esa manera se planchan manteles, sábanas y servilletas. Las sábanas bajeras ajustables son un poco más rebeldes, pero la Roberta las mete en cintura.

El proceso fotográfico, que veis, lo es con un pantalón mío que tiene 60% de lana y 40% de tejido tecno. Son una virguería que lavan y planchan de maravilla y, como están cortados y cosidos bien, son muy cómodos y te caen mejor que un rebujito en una cálida noche de verano.

En el caso de pantalones, muchas veces me han dicho que los tejidos naturales puros son muy puñeteros, porque se deforman mucho (solo tienen una puesta), es muy conveniente que el tejido tenga, al menos, un 10% de Tergal o alguna fibra sintética.

Hijos míos, os exhorto a seguir por el camino de la virtud. Borjamari, como te coja, ya verás, ya.

Ale, niños queridos, tomad nota y hasta el mes que viene que os hablaré de las chaquetas.

Como se ha acabado la música, aquí os dejo una cosita de las que hizo Sting, en uno de los espectáculos de Pavarotti. D. Giovanni, a lo suyo, conquistando a Dª Anna.

Borjamari, Borjamari….que eres mu mamón!!!!.

PD.- Las fotografías y la edición de las mismas son obra de la Gran Julia. Estas, las de las camisas y todas las que quedan por poner en esta sección de LABORES.

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